Ronda la ronda a La Habana y Washington

En la capital estadounidense se escribe otro párrafo en la historia de las relaciones Cuba-Estados Unidos que pueden pasar de la turbulencia a la convivencia

Autor:

Juana Carrasco Martín

WASHINGTON.— Ha comenzado una nueva ronda de negociaciones entre Cuba y Estados Unidos para el restablecimiento de relaciones diplomáticas en la que se espera pasos sustanciales para la apertura de las embajadas respectivas en La Habana y Washington, lo que constituye la gran expectativa aquí de acuerdo con las informaciones y análisis de los principales medios estadounidenses.

A las nueve de la mañana, de un día lluvioso en esta capital, ya estaban en el Departamento de Estado, sentadas frente a frente, las delegaciones encabezadas por dos avezadas diplomáticas, Josefina Vidal, directora general de Estados Unidos de la Cancillería cubana, y Roberta Jacobson, secretaria adjunta de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, para conversar sobre la agenda.

Apenas entraron los periodistas gráficos para dejar constancia en imágenes de este encuentro y ya estamos a la espera de cualquier trascendido sobre lo que pueda estar sucediendo, que mucho tiene que ver con el devenir de dos países vecinos que hasta ahora se han llevado muy mal, pero que desde el pasado 17 de diciembre sus Presidentes decidieron darle una posibilidad a la convivencia pacífica y avanzar por un camino diferente al que Estados Unidos impuso con una política en extremo agresiva.

Ahora, se impone hacer las paces, sin que ello signifique ocultar que todavía permanece como espada de Damocles sobre Cuba el terrible bloqueo de 56 años, destinado — por confesión del pecado original—, a doblegar por hambre al pueblo cubano y destruir su Revolución.

Las negociaciones, que alternativamente se han celebrado en La Habana y en Washington, tienen un requisito inviolable, hay respeto absoluto, profesionalidad y un acatamiento absoluto a la igualdad y la independencia de las partes.

Rosa Miriam Elizalde, de Cubadebate, en su Minuto a minuto , decía a las 8:57 de este jueves 21 de mayo, a tres minutos de comenzar el diálogo: «Comentamos aquí, en la informal sala de prensa en la sede de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington —donde nos encontramos los periodistas acreditados a esta ronda—, cuánto ha cambiado la retórica sobre Cuba en Estados Unidos, adaptada a los nuevos tiempos: se habla, por primera vez en más de 50 años, con respeto, y las imágenes son nobles. Raúl comenzó a ser “el presidente cubano” y nuestra Isla, un lugar “prometedor” para los viajes de los estadounidenses».

A nuestra improvisada salita de prensa en la Sección de Intereses de Cuba en Washington llegaron nuestros gráficos, los «privilegiados» que pueden entrar al menos cinco minutos en el salón del encuentro a puertas cerradas; y apunta Ismael Francisco que, en el caso de las reuniones en Washington, es la primera vez que pequeñas banderas de Cuba y Estados Unidos presidían en la mesa. También, de las sonrisas en las caras de las negociadoras para esas fotos constancia de estas páginas para un libro de historia sobre las relaciones Cuba-Estados Unidos.

Este simple comentario «da trigo» para que en las páginas digitales de Prensa Latina, la AIN, Granma y en la nuestra, Juventud Rebelde, así como en las redes sociales, se pongan los detalles.

En horas del mediodía, quizás este grupo de periodistas escriba una línea en la historia de la prensa cubana, posiblemente estaremos en el brieffing habitual de la Casa Blanca, lo que también forma parte de los indicios para esta ronda de Washington. ¿Será?

Hay puntos en la agenda que se discuten desde las rondas anteriores, como el cumplimiento de las Convenciones de Viena sobre el funcionamiento de las futuras embajadas y el comportamiento del personal diplomático, en el que la Cancillería cubana defiende estrictamente su letra, lo cual significa que no haya injerencia en los asuntos internos y tampoco actividades subversivas.

El apego a estos principios pueden definirse este jueves y con ello, quizás otra definición: fecha de la apertura de las embajadas en La Habana y Washington.

Sabemos que desde días el asta de la bandera en el edificio del Malecón habanero fue restaurada y parece esperar por el blasón de las barras y las estrellas.

En Washington, afanosos trabajadores de la construcción, muchos de ellos inmigrantes latinos, restauran el edificio de la calle 16 No. 2630, porque el vetusto inmueble como embajada de la República de Cuba en 1916, está a solo meses de cumplir su centenario.

Solo esa data justifica el cuidado a la bella casona que es Patrimonio Arquitectónico de Washington D.C. También, si se aproxima —tal y como se espera— que la bandera de la digna estrella solitaria ondee libre, significando que ya es sede de una Embajada.

Pero nadie se llame a engaño, aun si este fuera un resultado próximo, la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos deben esperar un largo, complejo y complicado camino que pasa, necesariamente, por el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero; por eliminar las alambradas que marcan la ocupación del territorio cubano del sur oriental donde impera la Base Naval de Guantánamo; que cesen las transmisiones ilegales de radio y televisión hacia la Isla, y deje de ser objetivo de la subversión que apuesta a un «cambio de régimen» en la Mayor de las Antillas.

No importa que aquí el día sea gris y la llovizna moje las calles, esa agua baña el magnífico verdor de la ciudad, donde florecen rosales, como los que engalanan la sede de la Sección de Intereses de Cuba en Washington.

Mientras tanto, ambos países, Nuestra América y el mundo esperan…

(Noticia en construcción)

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.