El proceso continúa con debate, progreso y productividad

Más temprano que tarde habrá Embajadas, pero se trata de un tránsito complejo en el que la voluntad es lograr ese objetivo y seguir en el más complejo y largo camino hacia la normalización

Autor:

Juana Carrasco Martín

WASHINGTON.— El acuerdo fue continuar los intercambios. Así concluyó este viernes en Washington la tercera ronda de conversaciones en el proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, según conocimos en las voces de las jefas de las delegaciones durante sendas conferencias en el Foreign Press Center de Washington.

Era demasiado alta la expectativa en la pequeña sala, con capacidad para 56 periodistas sentados y un espacio para los gráficos, donde se abarrotaron los laterales hasta el límite de las puertas abiertas.También se habilitó un salón contiguo en el que otro grupo de reporteros pudieron seguir los resultados del acontecimiento que tuvo lugar en el Departamento de Estado los días 21 y 22 de este mayo de 2015.

Sin embargo, la espera servía para que los del llamado «cuarto poder» intercambiaran entre sí y no pocos saludaran la presencia de periodistas cubanos «de Cuba».

Debe seguir el camino, a poco más de cinco meses del anuncio del 17 de diciembre pasado, en que al unísono los presidentes Raúl Castro y Barack Obama hicieron pública la intención de abrir embajadas y de iniciar otro proceso de normalización entre dos países geográficamente vecinos.

«Estuvimos atrapados en un embotellamiento, gracias por la espera», explicó Josefina Vidal, directora general de Estados Unidos de la Cancillería, al excusarse por la demora y ser la primera en dar la información a la prensa de los resultados de esta ronda en la capital estadounidense que también se realizó en un clima respetuoso y profesional en el que han continuado avanzando. En La Habana, la página oficial del Minrex publicaba el Comunicado que leyó la diplomática cubana.

Este es el meollo de los acuerdos allí reflejados: «Continuar los intercambios sobre aspectos relativos al funcionamiento de las misiones diplomáticas». Así lo dice el Comunicado de prensa y lo ratifica la diplomática cubana, quien en sus respuestas a la prensa asegura que las conversaciones van a proseguir «en las próximas semanas».

Aún se debaten, y se continuarán debatiendo, los puntos de vista sobre el funcionamiento de las embajadas y la conducta de los diplomáticos. Sin duda tema neurálgico en el proceso, por eso afirma: «no tenemos finalizada la agenda», sin detallar los puntos, como tampoco lo haría en su conferencia la diplomática estadounidense responsable de la política exterior en los temas hemisféricos.

«No voy a entrar en detalles. Son cuestiones que se debaten de forma confidencial y diplomáticamente. Pero quiero reiterar que seguiremos conversando sobre aspectos del funcionamiento de las embajadas», subrayaba Josefina Vidal.

Cuba reconoció la decisión de Obama de retirar a nuestra nación de la lista de países patrocinadores del terrorismo, en la que nunca debió haber estado, y a la vez subrayó la solución del servicio bancario, propiciado por el otorgamiento de la licencia al Stonegate Bank, de la Florida.

«Fueron 15 meses sin banco», comentaba luego Josefina al grupo de prensa cubana, para señalar la importancia de esa medida que rompía un obstáculo en el camino hacia este acercamiento calificado de «histórico» por la señora Jacobson ante los periodistas, cuando dio a conocer desde la posición estadounidense los resultados de esta ronda, también desde el podio del Centro de Prensa Extranjera, situado en un edificio del National Press Club donde se ubican las oficinas de numerosos medios acreditados en Washington.

De «progresos» habló la cubana y de «sumamente productiva» la estadounidense, quien significó realistamente que en los cinco meses transcurridos desde el 17 de diciembre esta negociación que continúa «no ha sido una tarea fácil, teniendo en cuenta nuestra complicada historia». Una historia que conocemos a pie juntillas y que ha sido —unas más y otras menos— de constante hostilidad.

Ahora, decía la jefa de la delegación cubana, continuarán los intercambios, y especificaba otros temas que se han ido abordando a nivel técnico, como la aviación civil, la trata de personas, los derechos humanos, inmigración, áreas marítimas y cartas náuticas, y subrayaba la salud, del que dijo «comenzará con una reunión entre representantes de los dos países para hablar en particular sobre cómo enfrentarnos a enfermedades infecciosas».

Conversaciones sumamente productivas

Por su parte, Roberta Jacobson señaló que desde el anuncio del 17 de diciembre, los Gobiernos de Cuba y Estados Unidos «se han reunido con regularidad y se han mantenido en comunicación constante para definir las condiciones bajo las cuales funcionarán sus embajadas», a lo que añadió que tras estas conversaciones «sumamente productivas» seguirán adelante «con la convicción de que el trabajar de manera conjunta, y no aislada, es la clave para continuar avanzando».

«Nos acercamos cada vez más al restablecimiento de relaciones y a la reapertura de las embajadas. Estos son los primeros pasos de un largo proceso hacia la normalización que nos ayudará a representar los intereses de los EE.UU. y mejorar nuestro acercamiento al pueblo cubano».

La señora Jacobson agradeció «profundamente» a los equipos negociadores e incluyó en ese reconocimiento «a la Directora General Josefina Vidal y a José Ramón Cabañas, Jefe de Misión de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, quienes continúan trabajando para avanzar en las conversaciones».

Aunque apuntó que «todavía hay temas bastante delicados que tenemos que resolver. Lo repito, soy optimista, nos estamos acercando cada vez más a nuestra meta pero todavía hay algunos elementos que tenemos que resolver».

Estados Unidos cambia la política, pero no los objetivos, podría decirse si se analiza a fondo la definición que hiciera la secretaria asistente de Estado de lo que a juicio del Departamento de Estado debe ser el funcionamiento de la Embajada que Washington tendrá, más temprano que tarde pudiéramos acotar, en La Habana.

«Quiero que quede muy claro que las embajadas van a funcionar prácticamente como funcionan nuestras embajadas en el resto del mundo, o sea, hay un rango, hay una gama de funcionamiento, y prevemos que la embajada estadounidense en La Habana va a funcionar de esa manera. También sabemos, al mismo tiempo, que va a ser una embajada operativa, podría ser un entorno más bien restrictivo pero confiamos que nuestros funcionarios van a poder desempeñar su labor tal y como lo hacen en otros países del mundo. Habrá una rotación, así como se realiza en otras embajadas del mundo».

El tema me sugiere recordar que el 20 de abril de 1959, el Foreign Press Center del National Press Club fue visitado por el Comandante en Jefe Fidel durante una gira que lo llevó desde mediados de abril hasta mayo a varios países de nuestro continente. Un prolijo trabajo de los historiadores Eugenio Suárez y Acela Caner Román en su «Síntesis cronológica. Viaja Fidel a los Estados Unidos» trae esta anécdota de un encuentro que sostuvo en Estados Unidos, durante un almuerzo, con William Wieland, director de la oficina de Asuntos del Caribe en el Departamento de Estado, quien se presenta así:

—«Doctor Castro, yo soy la persona que maneja las cosas de Cuba».

—«Perdóneme, pero quien maneja las cosas de Cuba soy yo».

Afirman los autores del artículo: «Y la incidencia culmina en una sonrisa».

Muy a propósito el tema.

Las negociaciones para el  restablecimiento de las relaciones diplomáticas, y cuando estas se consumen, el venidero proceso de normalización —del que los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama han dicho que será prolongado y complejo— , se llevan a cabo en un plano de igualdad y desde el respeto a la soberanía y la independencia de ambas naciones.

Roberta Jacobson.

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