Escándalo de corrupción por caso Ashe impacta la ONU

John Ashe, un exdiplomático de Antigua y Barbuda que presidió la Asamblea en su 68 período de sesiones (2013-2014), fue detenido por autoridades estadounidenses junto a otras cinco personas por la presunta participación en una red de corrupción

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Juventud Rebelde

NACIONES UNIDAS, octubre 10.— El arresto el pasado lunes bajo cargos de corrupción del expresidente de la Asamblea General de la ONU, John Ashe, generó aquí reacciones e interrogantes durante toda la semana, precisa PL.

Ashe, un exdiplomático de Antigua y Barbuda que presidió la Asamblea en su 68 período de sesiones (2013-2014), fue detenido por autoridades estadounidenses junto a otras cinco personas por la presunta participación en una red de corrupción.

John Ashe, representante permanente de Antigua y Barbuda, como presidente de la 68 Asamblea General de ONU, abrió la primera jornada de la sesión de alto nivel. Autor: Getty Images

Según el fiscal de Manhattan, Preet Bharara, la investigación pudiera llevar a la presentación de nuevos cargos y a descubrir el alcance del caso dentro de Naciones Unidas.

De probarse las acusaciones, podrían confirmar que el cáncer de la corrupción, tan presente en muchos gobiernos locales y nacionales, también infecta a la ONU, estimó.

Tanto el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, como el actual presidente de la Asamblea, Mogens Lykketoft, lamentaron los hechos y advirtieron que golpean la integridad de la organización.

Ambos tomaron distancia del arrestado, Ban mediante un comunicado y a través de su portavoz, Stephane Dujarric, y Lykketoft en una rueda de prensa.

El Secretario General ordenó una auditoría interna con el objetivo de identificar la naturaleza de los vínculos entre Naciones Unidas y las entidades Global Sustainability Foundation y Sun Kian Ip Group, relacionadas con el escándalo derivado del arresto de Ashe, a quien acusan de recibir sobornos por más de un millón de dólares.

Ban ratificó el jueves que no habrá tolerancia con la corrupción, ya sea dentro de la organización o en nombre de ella.

De acuerdo con el vocero Dujarric, la auditoría busca claridad a la hora de garantizar que los fondos provenientes del sector privado son manejados con transparencia y en sintonía con las regulaciones de la ONU.

En el centro del escándalo están además empresarios y un diplomático dominicano.

Medios de prensa reportaron que el expresidente de la Asamblea General aceptó sobornos del magnate Ng Lap Seng, a quien se atribuye la búsqueda de influencia en Naciones Unidas para construir en Macao, como su legado, un centro de conferencias.

A propósito del caso, Lykketoft declaró aquí a periodistas que se trata de una situación chocante, «porque los funcionarios y órganos de la ONU deben seguir altos estándares de transparencia».

El presidente de la Asamblea General en su 70 período de sesiones insistió en que la corrupción no tiene cabida en Naciones Unidas ni en lugar alguno.

Aunque reconoció que «hay personas que buscan dañar la imagen de la ONU», consideró que este no parece ser un caso relacionado con ese escenario.

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