«No se puede dejar de amar a quien más te ha enseñado»

La Revolución Bolivariana ha dado a los jóvenes la oportunidad de pensar y hacer un mejor país, expresa, en exclusiva a JR Jennifer Mujica, miembro de la Dirección Nacional de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (JPSUV), a pocos días de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre

Autor:

Yoerky Sánchez Cuéllar

Jennifer Mujica no había nacido cuando, fracasada la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, Hugo Chávez expresó la histórica frase de «por ahora». Y apenas había cumplido los seis años, el día que el Comandante bolivariano asumió como Jefe de Estado y juró ante una «moribunda Constitución» que, a partir de entonces, las cosas serían diferentes.

Dice que su primera experiencia política fue ver por televisión el golpe de abril de 2002 y después cómo el pueblo apoyó el regreso del líder. «Todos en casa estuvimos al tanto de lo que pasaba, porque mi familia entera es revolucionaria».

Jennifer estudia en la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde, por su preparación y destreza, fue elegida secretaria general de los estudiantes de la Escuela de Ciencias Políticas, de 2011 hasta 2015. Actualmente, se desempeña como miembro de la Dirección Nacional de la Juventud del Partido Unido de Venezuela (JPSUV).

Conversé con ella durante el encuentro hemisférico Derrota del Alca, diez años después, que recién concluyó en Cuba, un país que ha visitado dos veces y que considera «mi segunda patria».

—¿Cuál es el lugar que hoy ocupan los jóvenes dentro del proceso revolucionario en Venezuela?

—Para comprender el lugar que hemos alcanzado, hay que analizarlo en tres tiempos. Primero, en la etapa previa a la Revolución Bolivariana. ¿Para qué se usaba entonces a la juventud? Para perseguirla, para afrontarla cuando encabezaba la lucha por la educación, por un cupo en la Universidad o por pedir acceso a ciertos derechos que les eran negados.

«Existía en esos años la Ley de vagos y maleantes: cualquier persona que tuviera un mal aspecto podía ir presa. También estaba la recluta obligatoria, por lo que los jóvenes que estuviesen en la calle eran obligados a formar parte de la reserva militar. La policía los enfrentaba, los masacraba. La Universidad donde yo estudio tiene una larga historia de muchos mártires estudiantiles que fueron acribillados por fuerzas policiales, incluso, dentro del propio recinto.

«Del 99 hasta ahora, lo que yo llamo la segunda etapa, se avanza en un proceso de conquista de derechos, gracias al Comandante Chávez. Se abren nuevas posibilidades que les devuelven la autoestima y el poder de decisión a los ciudadanos, en un verdadero proceso de transformaciones radicales.

«El tercer momento es el de la actualidad, cuando proyectamos el trabajo. La juventud del PSUV ya cumplió siete años, y se ha ido trabajando en la unificación de criterios, porque pertenecemos a un mismo Partido, a pesar de que nos expresamos en deporte, en cultura, en disímiles formas.

«El año pasado tuvimos nuestro segundo Congreso, en el que  adoptamos importantes acuerdos. Presentamos un documento sobre cómo nos vemos de aquí al futuro; siempre hablamos de fechas como el 2021 y el 2050, cuando ya esta generación será adulta y el resultado de los avances del país, va a estar en sus manos. Nosotros creemos fielmente que la Revolución Bolivariana continúa avanzando en un proceso de unidad política para profundizar en las grandes conquistas y derechos y, a la vez, garantizar que nunca se pierdan».

—¿Cómo han podido generar conciencia en la juventud de la necesidad de defender el proceso de cambios que están viviendo?

—Hemos visibilizado los logros de la Revolución, y ello implica una capacidad de diálogo permanente. A esos jóvenes que no están a favor debemos llegarles con el mensaje bolivariano. Nosotros somos parte de una generación privilegiada, que tiene como derecho la salud, la educación, la vivienda, el subsidio de los electrodomésticos... El Che lo decía: cuando lo extraordinario se hace cotidiano, estamos en presencia de la Revolución. Las oportunidades resultan inmensas, pero algunos no lo valoran así porque les falta conciencia, profundización.                                                               «En ello influye la penetración cultural imperialista, que conduce a la alienación y la domesticación de las mentes. Ahí es donde desempeña un rol activo la batalla de las ideas, para crear conciencia en los más nuevos.

«Por supuesto, en la actualidad se torna más dura esa tarea, a partir de la guerra económica, y la caída de los precios del petróleo. Sin embargo, en ese hogar grande que es Venezuela, los niños siguen yendo a la escuela, siguen teniendo una computadora gratuita, a pesar de las dificultades.

«Avanzamos en las conquistas sociales sin liberar precios, sin masacrar a nadie, sin quitarles las pensiones a las personas de la tercera edad. Y a ello se le suma la gran cercanía que existe entre los dirigentes y el pueblo. Es común que el Gobierno esté lunes, martes, miércoles, recorriendo los estados, participando. Nosotros debemos explicarles estos asuntos a los jóvenes y especialmente a aquellos que no comprenden la dimensión de los cambios».

—Desde el punto de vista ideológico, ¿qué acciones han realizado para contrarrestar las campañas mediáticas y la estrategia del golpe suave, bien definida por cerebros de la derecha mundial?

—En 1999 existía una población estudiantil que no llegaba al millón de universitarios. Hoy día superamos los tres millones. Contamos con cinco universidades tradicionales en el país que tienen más de 200 años de historia y están la nuevas, surgidas gracias a la Revolución Bolivariana, que forman parte de una nueva concepción pedagógica, con valores mucho más humanistas y de aporte social.

«Venezuela es la quinta aula universitaria más grande del mundo y la segunda en América Latina, después de Cuba. Es decir, estamos en mejores condiciones para enfrentar las estrategias de subversión y las campañas de los medios porque hay más cultura.

«De esa manera, tenemos métodos para involucrar al joven mucho más en el proceso de cambios en nuestra patria. Los definimos en cuatro pilares fundamentales: captar, formar, organizar y movilizar.

«Hemos avanzado mucho, igualmente, en la educación media, pues es el período en el que el joven empieza a involucrarse en la política. Hemos multiplicado la información sobre el método de golpe suave y desmontamos cuál es su intención final, contra quién se dirige esencialmente.

«La derecha, a través de la guerra mediática, junto con la económica, lo manipula todo, pues tienen robots, tienen cerebros, y ese mensaje engañoso es el que llega.

«Por eso creemos que la formación es un eje transversal para desmontar sus campañas. Por supuesto, también tenemos que organizar a los jóvenes, según sus cualidades, sus necesidades. Existen diversos tipos de organizaciones juveniles en nuestro país, como por ejemplo, El Frente Francisco de Miranda, la Brigada Robert Serra, que lleva el nombre del diputado que hasta ahora ha sido el más joven en nuestro país y fue asesinado el pasado año; la Organización Bolivariana Estudiantil, etc. En todos estos movimientos sociales la juventud también se aglomera hoy día. Y, finalmente, nos movilizamos para la lucha y el apoyo de la causa revolucionaria en las calles, en los distintos lugares».

—Los medios y la oposición venezolana plantean que los jóvenes que seguían al Comandante Chávez no sienten lo mismo por el actual presidente Nicolás Maduro. A pocos días de las elecciones parlamentarias, ¿cómo han valorado ustedes, dentro de la Juventud del PSUV, esa matriz de opinión?

—Es totalmente falsa esa idea de la derecha venezolana. Desconoce que en Venezuela existe una continuidad que está plasmada en el Plan de la Patria. Chávez fue más que un ser humano, se convirtió en un proyecto de país, en una filosofía de vida.

«Nosotros creemos no solo en la decisión del Comandante Chávez al proponer a Maduro para que llevara las riendas del país sino también en el acompañamiento político, en la vida militante que nuestro actual Presidente tuvo durante su juventud, durante su vida obrera. Confiamos fielmente en su capacidad para conducir los destinos de Venezuela, como lo hizo nuestro eterno líder.

«Siempre he planteado esta situación: si la juventud no estuviera de su mano hoy día, ¿por qué él le da entonces participación?

«El 6 de diciembre tenemos unas elecciones. El Presidente tomó una decisión, en la que el Partido garantizó en sus primarias que el 50 por ciento de los jóvenes participaran y hoy tenemos más de 70 candidatos jóvenes a la diputación nacional. Es una muestra de su confianza en la juventud. Y lo hace porque también nosotros lo respaldamos. Con estas decisiones, la juventud se siente parte de la dirección política de Venezuela.

«En contraste, tenemos a una oposición que durante las guarimbas usaban a los muchachos para sus manifestaciones solamente, y después los desecharon. No fueron tenidos en cuenta para sus primarias, no son candidatos, se ven rechazados por una clase en la que prima el tema económico. Ellos usaron a la juventud como carne de cañón, mientras nosotros confiamos en el criterio de los jóvenes para seguir avanzando, ganar estas elecciones y las próximas que tengamos».

—¿Cuál es el apoyo que han dado en los circuitos electorales?

—En el país tenemos 87 circuitos. La juventud del PSUV está apoyando en cada uno de ellos. Existe un comando de campaña juvenil nacional y brindamos respaldo pleno a nuestros candidatos. Nosotros vamos por la conquista de la Asamblea Nacional. Vamos a ganarla y no vamos a permitir que desde el aparato legislativo se rechacen propuestas de seguridad social, de educación, temas para la salud, la vivienda, como lo ha hecho la oposición en otros momentos. La juventud va a ser eje transversal y fundamental de la victoria que vamos a tener el 6 de diciembre.

—¿Cuán impregnado está el ejemplo de Chávez en la juventud del PSUV?

—no se puede dejar de amar a quien más te ha enseñado en la vida. Por su liderazgo, Chávez cambiaba el paradigma de las cosas. Sus ideas no van a morir, trascienden. Yo siempre digo: «Si estás jugando béisbol, estoy segura de que Chávez dio un discurso sobre ese deporte; si estás comiendo, Chávez en algún momento habló de la gastronomía; si estas tomando café, Chávez salía siempre tomando cafecito en las alocuciones; si estás en una coyuntura política muy adversa, Chávez, con su ejemplo de resistencia y de asumir la responsabilidad, sabía cómo salir de ella. A su vez, fue un gran comunicador, y todos nosotros, desde la Juventud del PSUV, debemos ser los mejores comunicadores posibles para que sus ideas nunca mueran».

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