Eslovenia, Serbia y Macedonia elevan restricciones en sus fronteras

La ruta de los Balcanes está virtualmente cerrada para los refugiados después de que Eslovenia, Serbia y Macedonia decidieran desde este miércoles no dejar pasar a migrantes sin pasaporte o visa válida

Autor:

Juventud Rebelde

Belgrado, marzo 9.— La ruta de los Balcanes está virtualmente cerrada para los refugiados después de que Eslovenia, Serbia y Macedonia decidieran desde este miércoles no dejar pasar a migrantes sin pasaporte o visa válida, una medida destinada a desanimar a los nuevos migrantes, pero que aumenta el riesgo de una crisis humanitaria en Grecia.

La decisión de obstruir la ruta —que en realidad solo permitía el paso a un ínfima parte de los cientos de miles de migrantes que diariamente arriesgan sus vidas en busca de asilo político— afecta de manera abrumadora la delicada situación de Grecia, cuyas fronteras están al borde de un colapso humanitario.

Más de 35 000 refugiados esperan en la nación helénica y su suerte es incierta. Hungría declaró el estado de crisis y llamó a la policía y al Ejército a fortalecer las fronteras con Serbia, donde también hay unos mil migrantes varados, principalmente personas provenientes de Afganistán a las que ya les fue vetado la semana pasada el cruce de la ruta de los Balcanes, dijo DPA.

En el caso de Serbia, entre 1 500 y 2 000 migrantes quedaron bloqueados en su territorio sin poder continuar la ruta.

Ahora, salvo excepciones humanitarias, solo podrán entrar a Eslovenia los refugiados que quieran solicitar el asilo en ese país, lo que representa una ínfima minoría entre las 850 000 personas que llegaron el año pasado a las islas griegas, que se han convertido en la puerta de entrada a Europa.

La canciller alemana Angela Merkel criticó el cierre y consideró que «esa no es la solución del problema de fondo» y evocó las imágenes televisivas de los refugiados varados en los campamentos griegos y dijo que esa decisión no pueda funcionar en el largo plazo.

A diferencia de Merkel, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, congratuló la drástica medida al afirmar que «los flujos de inmigrantes irregulares a lo largo de la ruta de los Balcanes occidentales ha terminado. Ya no es una cuestión de acciones unilaterales sino de decisiones comunes de los 28 de la UE», opinó.

El político de origen polaco admitió que el Consejo Europeo se mantiene alerta ante la posibilidad de una nueva vía de peregrinaje hacia el denominado Viejo Continente por parte de los indocumentados que huyen de la guerra en sus respectivos puntos de procedencia.

Países como Eslovenia no esconden la aplicación de las fuerzas militares y policiales para cercar sus fronteras.

Toda la citada vorágine demuestra que la prioridad de un gran número de miembros de la UE no es dar una solución equitativa a la mayor crisis migratoria del continente europeo desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), sino que cada país garantice sus intereses y métodos específicos para afrontarla.

Ante la nueva medida, unas 500 personas, la mayor parte procedentes de Afganistán, se manifestaron en Atenas para pedir la apertura de la ruta de los Balcanes. «Abran la frontera» o «También somos personas», gritaban los manifestantes, llegados desde el centro de refugiados de Shisto, en El Pireo.

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