Los olivos renacen el Día de la Tierra palestina

Varias de las localidades de mayoría árabe en Israel se encuentran en huelga en el marco del Día de la Tierra, que cada 30 de marzo recuerda la muerte, en 1976, de siete árabes de Galilea tras oponerse a una decisión del Gobierno israelí de confiscar 2 100 hectáreas para fundar asentamientos judíos

Autor:

Juventud Rebelde

JERUSALÉN, marzo 30.— Varias de las localidades de mayoría árabe en Israel se encuentran en huelga en el marco del Día de la Tierra, que cada 30 de marzo recuerda la muerte en 1976 de siete árabes de Galilea tras oponerse a una decisión del Gobierno israelí de confiscar 2 100 hectáreas para fundar asentamientos judíos.

Miles marcharon por diferentes ciudades y territorios palestinos, reportó la agencia de prensa Ma’an, en esta jornada de reivindicación de los derechos legítimos del pueblo palestino.

En Gaza la manifestación atravesó las calles de la ciudad hasta el cruce de Erex, en la costa norte del enclave, enarbolando banderas palestinas y en demanda del derecho a retornar a sus tierras.

El líder de Al Fatah, Zakariyya al-Agha, al hablar en el mitin en Gaza, aseguró que «los mártires que cayeron en aquel día (30 de marzo de 1976) encarnaron la unidad nacional».

Denunció que los palestinos tienen que enfrentar la política de limpieza étnica que practica Israel y «el Gobierno de Netanyahu continúa con su racista plan de expulsar a los palestinos y construir asentamientos israelíes y los muros de separación».

Por su parte, Yehya Mousa, de Hamas, afirmó: «Los palestinos tienen derecho a sus tierras y no van a renunciar a ni una sola pulgada».

Palestinos en la Franja de Gaza se manifestaron en varias marchas. Los agricultores, junto con grupos de jóvenes, plantaron olivos a 300 metros de distancia de la frontera de Gaza con Israel como símbolo de compensación por los árboles arrancados por la ocupación durante los últimos ataques israelíes y las guerras, agregó palestinalibre.org.

Ma’an agregó que en el distrito de Ramalá, en la ocupada Ribera Occidental, los estudiantes de la Universidad Abierta al-Quds y de la Modern University College cruzaron el muro al este de al-Birch, hacia tierras confiscadas por Israel, e izaron la bandera de Palestina, lo que provocó la intervención de las fuerzas israelíes, que dispararon balas de goma, bombas de sonido y gases lacrimógenos.

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) rechazó la política racista, y en una declaración, su secretario general, Saeb Erekat, afirmó que «en lugar de apoyar la solución de dos estados y las fronteras de 1967, el Gobierno israelí sigue considerando toda la Palestina histórica como parte de Israel con el fin de imponer dos sistemas diferentes, un régimen de apartheid», aseguró.

También hubo protestas masivas de palestinos y activistas israelíes —incluido el rabino Arik Ascherman, líder de Rabinos por los Derechos Humanos— en Umm al-Hiran, una comunidad beduina en el Negev que Israel planea desplazar para expandir los suburbios de Beersheba, dijo la agencia palestina de noticias.

Ahmad Tibi, parlamentario árabe israelí, denunció ese hecho, según el Jerusalen Post.

Por otro lado, un despacho de la agencia EFE recogió las quejas del presidente palestino, Mahmud Abbas, al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, durante una reunión en Ammán, Jordania, por las «continuas violaciones israelíes» en los territorios palestinos, informaron a Efe fuentes palestinas.

«Las conversaciones también giraron en torno al deseo de Palestina de asegurar que la ONU emita una resolución al efecto de detener los asentamientos israelíes en los territorios palestinos», añadieron las fuentes, que pidieron el anonimato.

Abbas destacó la propuesta francesa de organizar una conferencia internacional para promover la reanudación de las negociaciones políticas y adoptar una solución a este conflicto, mientras Ban Ki-moon reiteró su apoyo a la solución de los dos Estados, el israelí y el palestino, agregaron las fuentes.

Israel roba tierras, expulsa de ellas a sus legítimos habitantes, construye asentamientos y transfiere allí a colonos sionistas, una práctica que contraviene la legislación internacional y los derechos humanos y ha sido condenada por Naciones Unidas y por la gran mayoría de gobiernos del mundo.

Según el sitio Palestina Libre, ya son más de medio millón los colonos que viven en los asentamientos ilegales y el número de hectáreas robadas supera las 800 000.

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