La auténtica película del Caribe

El cineasta cubano Rigoberto López explicó a la prensa de la VII Cumbre de la AEC por qué es necesaria en pantalla una mirada autónoma de los pueblos de la región

Autor:

Enrique Milanés León

Rigoberto López Pego, director de la Muestra itinerante de cine del Caribe, dictó ante la prensa acreditada a la 7ma. Cumbre de la AEC una conferencia sobre la riqueza cultural de la región y el potencial de la creación y la comunicación regional para vencer los desafíos que se les plantean a nuestros países en tales frentes.

El también cineasta cubano comentó a los periodistas que esta iniciativa regional, que vio la luz en 2007, da la oportunidad, por ejemplo, de que espectadores de Trinidad y Tobago conozcan la historia que les cuenta un cineasta de Cuba o uno de Curazao.

Miles de personas han podido encontrarse con el cine del Caribe, afirmó López, quien considera que la Muestra es una experiencia de la mayor importancia y que ha llegado el momento de que desde la Asociación de Estados del Caribe (AEC) se haga énfasis en la importancia que para la sobrevivencia de nuestras naciones tienen la cultura y las industrias creativas.

López afirmó que los caribeños necesitamos ser vistos en la pantalla a través de una mirada propia y que el estereotipo con que nos ha visitado el cine ajeno debe ser sustituido por la presencia del cine caribeño. Sin embargo, lamentó, la gran paradoja es que el cine caribeño se ve poco o nada en el Caribe. Ello, lógicamente, da más relevancia a la labor de la Muestra itinerante liderada por él para promover al cine y a los cineastas del área.

El conferencista destacó que debemos el concepto de Gran Caribe precisamente a la fundación de la AEC, pues anteriormente se refería nada más a las islas del también llamado Mar de las Antillas.

Los primeros esquemas unitarios, definidos por afinidades lingüísticas, reducían el espacio caribeño y aislaban los territorios insulares de los continentales en tanto se perdía una orilla, señaló el creador, quien acotó que el espacio no se organizó desde la unidad sino desde la geopolítica colonial.

López Pego sostuvo que el entorno cultural caribeño comprende naciones desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Brasil. Allí tuvieron cita y encuentro, afirmó, las más diversas etnias, civilizaciones y culturas para dar lugar a la civilización Caribe.

Ante decenas de reporteros presentes en la sala de prensa habilitada en el hotel Tryp Habana Libre, el artista comentó que la multiplicidad de identidades culturales del área conformó la posibilidad de reconocernos en una identidad supranacional. Aquí, las identidades nacionales son complementarias unas de otras, afirmó.

La del Caribe es la historia de las migraciones, pero también la de una región fragmentada por intereses geopolíticos, dijo. En ese sentido, suscribió la expresión de que cada isla en las Antillas es un esfuerzo de la memoria.

El cineasta denunció los bloqueos, ideológicos y económicos, que desde fuera son impuestos a países de la región y afirmó en contraste que la cultura caribeña tiene espacios propicios para la afirmación de nuestros valores e imaginarios.

La fuerza universal de nuestras artes es el escudo para preservarnos, según López Pego, quien ve el Caribe como «un barrio donde se hablan diferentes idiomas». El conferencista declaró que los estereotipos nos persiguen y puso el ejemplo de que ya en 1590 una decena de grabados sobre viajes del Descubrimiento mostraba un Caribe inventado, imaginado, lleno de imágenes extravagantes.

Pese a ello y «apropiados del idioma del colonizador», que creó el concepto de lo exótico, atesoramos una riqueza cultural y ética relevante, que se refleja en la tenencia en nuestras patrias de 12 Premios Nobel, incluidos grandes escritores, artistas, pensadores, luchadores sociales…

López Pego comentó que en 1915 Hollywood hizo en Jamaica la primera película del Caribe, con su particular visión, y en ese propio año apareció el clásico filme estadounidense El nacimiento de una nación, película que presenta al hombre negro de manera deplorable. Era la época, matizó el ponente, en que actores blancos se pintaban de negro porque se bloqueaba el acceso de los negros al cine.

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