Podemos construir una relación literalmente desde la tierra

Desde la Coalición Agrícola de Estados Unidos por Cuba se busca fomentar vínculos entre ambas naciones y romper el bloqueo. Paul Johnson, su vicepresidente, afirma que «no necesitamos más enemigos en este mundo, necesitamos relaciones buenas y amistad»

Autor:

Juana Carrasco Martín

Paul Johnson conoce a Cuba, una parte importante de sus estudios posuniversitarios los hizo en la Isla, vivió en ella, y hasta se casó con una reglana. Su relación personal con nuestras realidades tiene ya más de dos décadas y en ellas ha ido cimentando una visión bien disímil a la que diferentes administraciones del Gobierno federal en Washington impusieron con el aislacionismo y el bloqueo.

No había transcurrido un mes del anuncio simultáneo de los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama de avanzar hacia el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la reapertura de las embajadas, e iniciar un proceso en busca de la normalización de los vínculos, cuando el dispuesto hombre de negocios, que preside la Chicago Foods International LLC, participó en la creación de la Coalición Agrícola de Estados Unidos para Cuba (USACC), de la cual es su vicepresidente.

Desde Chicago, donde reside, sus viajes a la Isla caribeña se suceden y en algunos de ellos ha traído consigo a productores agrícolas estadounidenses, porque considera y cree a pie juntillas que entre Estados Unidos y Cuba «podemos construir una relación literalmente desde la tierra».

Su explicación a Juventud Rebelde, en una soleada tarde habanera, frente al mar que puede ser el canal idóneo para el comercio que propone, son argumentos para la definición que acaba de hacer…

—¿Por qué la necesidad de esta Coalición? ¿Cuáles son sus objetivos?

—Es una coalición de agricultura y para mí este sector es el más importante. Todos son relevantes, pero la agricultura es distinta porque les toca a todas las personas. El turismo puede ser ventajoso, pero los turistas vienen y se van; sin embargo, los dos países tienen intereses mutuos en la agricultura. La gente tiene que comer».

Con esa contundente frase está refiriéndose a la necesidad básica de la vida; en Cuba, en EE. UU., en cualquier parte del mundo, y sobre ella basa su convicción.

«El sector cuentapropista es muy importante ahora, pero no toca a toda la gente, solo a un porciento, porque no todos tienen recursos ni experiencias para abrir su propio negocio, pero la agricultura es la más importante fuente productiva porque todos tenemos que comer. Podemos construir una relación literalmente desde la tierra.

«Por eso formamos la Coalición de Agricultura de los Estados Unidos, la más grande asociación de agricultores y empresas agrícolas de todo el país. Contamos con 120 miembros. Es interesante y políticamente importante».

La cifra dice mucho, porque cuando el 8 de enero de 2015 comenzaron a agruparse, fueron unas 30 organizaciones y empresas agrícolas y productoras de alimentos las que decidieron unirse con el objetivo de promover el fin del bloqueo económico, financiero y comercial de EE. UU. a Cuba porque, dijeron entonces, es un «obstáculo autoimpuesto». Hoy la organización se ha multiplicado por cuatro y aspira a más.

—Dijo que es políticamente importante, ¿es una Coalición que tiene también que ver con los dos partidos o fuera de ellos?

—Con los dos, aunque en realidad la mayoría de los agricultores de Estados Unidos son republicanos, y eso es importante, porque los congresistas necesitan algo en común para hablar. Antes Cuba era un tema difícil para ellos, por muchas razones. Se hablaba de «derechos humanos», de «Fidel Castro», de 55 años de «mala comunicación»; además, esta relación era controlada por los cubanoamericanos en Florida.

«Pero ahora viene la agricultura y les da respaldo a los congresistas, porque ahora ellos pueden hablar de alimentación, un tema que es más fácil para ellos».

—Es decir, no tiene que hablar de política, solo de la agricultura…

—Sí; comida, exportaciones, abrir nuevos mercados. Ya ese tema toca a todos en Estados Unidos, necesitamos de los republicanos, que son la mayoría en el sector de la agricultura; más que todo hacen falta ahora porque la mayoría de los legisladores son republicanos.

«Estratégicamente la agricultura es clave, y es básica, son los alimentos, la seguridad alimentaria, y es importante para los dos. Hasta para la gente en Florida (que también es un estado agrícola).

«Y claro, Cuba es un nuevo mercado para nosotros. Sin embargo, para mí, eso no es lo más relevante. La motivación de los agricultores es cambiar estas relaciones. Vienen aquí y pueden ver que hay agricultores cubanos, y saben las dificultades de los cubanos para la producción, para evitar las plagas… Ellos comparten problemas similares con los agricultores cubanos. Ellos solo quieren apoyarles e intercambiar: nosotros también queremos aprender de Cuba».

—Aprender qué, por ejemplo…

—Cómo ellos pueden sobrevivir con un mínimo de implementos, cómo pueden controlar las plagas; yo creo que hay cosas que podemos aprender en relación con lo orgánico, con la agricultura orgánica.

«Hay cosas que Cuba tuvo que solucionar después de los años 90, y ahora los agricultores cubanos tienen experiencia. He estado en el Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura     Tropical (Inifat); en el Centro de     Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y ellos tienen entendimiento de varias cosas que en Estados Unidos no tenemos, no conocemos.

«Estoy hablando de ganado, de la vacuna cubana contra las garrapatas, y del control de las plagas de la soya», dice Paul Johnson, quien se refiere al eficaz, económico y ecológico medicamento Gavac.

«Nosotros no tenemos esos medicamentos, y ahí empezamos la relación».

—Han venido muchos agricultores estadounidenses a Cuba, ¿a través de ustedes o por su propia cuenta?

—Sí, muchos. Yo he traído agricultores de Minnesota, Illinois, Iowa, Carolina del Norte, Louisiana, California… Muchos. La delegación de la Coalición ha hecho dos viajes a Cuba y han sido exitosos para la comprensión y el conocimiento.

—Desde el año 2000 el Gobierno de su país autorizó la exportación de alimentos a Cuba por parte de los agricultores estadounidenses. Eso los ha beneficiado, pero el comercio es una calle de dos vías, ¿cómo sería posible que Cuba también pudiera exportar?

—Exacto. No hay relaciones sociales sin un intercambio, sin comercio de dos vías, eso es importante para nosotros, no solo para la industria agrícola. Si mi país quiere competir con otros, tiene que haber intercambio, comercio real, pero además, hay productos que pueden tener buenas oportunidades.

«Estoy hablando de tabaco, medicinas y frutas tropicales. Hay gente de Illinois que ingieren vegetales de invierno. Para el azúcar hay más obstáculos, pero es otra oportunidad; además del mango, los cítricos, y si es posible café, miel. Existen varios productos que yo sé que podemos vender en los Estados Unidos. Por eso firmamos un Memorando de entendimiento entre nuestra Coalición y el Grupo Empresarial Agrícola (GEA), que pertenece al Ministerio de la Agricultura (Minagri).

«Eso es importante porque se trata de un acuerdo entre industrias; necesitamos un acuerdo entre industrias porque lo político cambia pero la industria no cambia. Con este Memorando de entendimiento queremos llegar a una relación balanceada entre los dos países, lo que es difícil —reconoce Johnson—; pero para mí es una obligación trabajar en nuestras vidas para tener una relación balanceada. Si queremos llegar ahí, donde empezamos, este Memorando es el primer paso para una conversación y buscar soluciones para mejorar estas relaciones.

«Son siete puntos en el Memorando; entre ellos, sostenibilidad,  financiamiento y economía, producción, logística y el intercambio de tecnologías.

«Ahora debemos definir la relación, porque queremos hacer muchas cosas: ofrecer financiamiento, por ejemplo. Pero, ¿cuáles son los términos? Hay que definirlos y empezar la conversación, y esto nos da la oportunidad de hacerlo y trabajar con un grupo empresarial importante.

«Yo veo el cambio aquí en Cuba: los ministerios darán más autonomías a las empresas y eso tiene un peso para nosotros, porque nuestros miembros son del sector de la industria, y ahora ellos pueden empezar a negociar los detalles, siempre con el objetivo de tener una relación balanceada. Esa es la guía de mi vida.

«Mucha gente en Cuba tiene temor porque “viene el mundo de la agroindustria de EE. UU. y dónde están los cubanos”. Creo que no podemos cometer los mismos errores del pasado, hay que conocer la historia entre nuestros dos países para evitar los errores de antes. Eso es difícil».

—Difícil también es quitar obstáculos que existen. Habló de los de aquí, que tienen que ver más con la mentalidad que se debe cambiar y avanzar en esa mejor relación, pero hay obstáculos reales en Estados Unidos que tienen que ver con las leyes del bloqueo.

—Sí. Hay seis o siete leyes que tenemos que cambiar, y poco a poco vamos a desmontar esos métodos.

—¿Han presentado en el Congreso de EE. UU. algún proyecto en específico que tenga que ver con el comercio agrícola, con las relaciones agrícolas, el intercambio; que levante algunas de las regulaciones del bloqueo?

—Sí, varios. En la Coalición trabajamos con todos los congresistas y senadores que han presentado proyectos de ley que están circulando en el Congreso ahora; por ejemplo, la presentada por el congresista republicano de Arkansas, Rick Crawford, quien estuvo recientemente en Cuba, hace unas seis semanas, y partió con una visión más positiva, y ahora quiere regresar.

«El proyecto de Crawford, Cuba Agricultural Exports Act (Ley para las Exportaciones Agrícolas a Cuba) permitiría la concesión de créditos, y la de Tom Emmer, congresista republicano por Minnesota, la Cuban Trade Act de 2015 (Ley de Comercio con Cuba), busca el levantamiento del bloqueo y permitir que las empresas comercien libremente con Cuba. También los senadores de Dakota del Norte tienen varias.

«Estamos trabajando con ellos en Washington, y eso es política, aunque yo prefiero hacer negocios, y tengo un proyecto que ya presenté y ahora tengo que llevarlo al Grupo Empresarial».

—¿Un proyecto de Chicago Foods, de su empresa?

—Sí. Tengo dos, eso es mío. Yo quisiera exportar mangos desde Cuba a los Estados Unidos; quisiera deshidratarlos para sacar el jugo; eso involucra maquinaria, empleados, trabajar con las cooperativas para la producción de mangos, mejorar la logística, muchas cosas.

«Estoy trabajando con la Coalición, con los miembros del grupo, pero yo tengo mis propias ideas de negocios y, ahora, con el Memorando de entendimiento, hemos identificado un grupo empresarial con el cual negociar».

—¿Cuándo firmaron el Memorando?

—El 26 de mayo, con la ayuda del Minag. La delegación ya regresó a Estados Unidos y yo me quedé para entender y aprender mejor las posibilidades; cuando vuelva a mi país le enseñaré a la Coalición cómo funcionaría. Sé que el GEA agrupa a más de 650 cooperativas y 53 agroindustrias. Ya tenemos un acuerdo firmado y empezamos…, pero necesito saber más, entenderlos mejor».

Siempre hay que ir a un lugar que no es bien conocido para entenderlo mejor, esa fue la sugerencia y la enseñanza que Paul Johnson recibió de su padre, además de que debía ir a la escuela y trabajar; y siguió el consejo cuando en 1995 vino por primera vez a Cuba, a conocer la Isla diferente…, a la que su Gobierno le dijo que no debía ir.

«Pero yo quería verlo para conocer, nosotros no necesitamos más enemigos en este mundo, necesitamos relaciones buenas y amistad. Y aquí estamos».

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