Masacre en club de Orlando reaviva las polémicas en EE.UU.

Aspirantes presidenciales se pronuncian desde posiciones diferentes

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Juventud Rebelde

WASHINGTON, junio 13.— Con más de 300 millones de armas de fuego en circulación nacional en manos de civiles y una de las leyes más laxas para la compra de rifles de asalto, legisladores demócratas revivieron este lunes una iniciativa de ley para limitar su compra, a raíz de la matanza en una discoteca gay de Orlando, estado de Florida, en el que murieron 50 personas (incluido el agresor) y 53 resultaron heridas.

Según las agencias noticiosas, el autor del atentado, Omar Mateen, un ciudadano estadounidense de 29 años de edad, llamó a la línea de emergencias 911 desde el club para jurar lealtad a la agrupación que se hace llamar Estado Islámico.

Sin embargo, dijo EFE, Omar Mateen, fue vigilado durante diez meses por radicalismo y entrevistado en una investigación posterior, pero no se encontraron motivos para mantener las indagaciones o prohibirle la compra de armas, informó el director del FBI, James Comey.

Comey afirmó en un encuentro con periodistas en Washington que la investigación fue cerrada por falta de indicios suficientes de peligro terrorista.

El Director del FBI aseguró que hay «fuertes indicaciones de que el autor de las muertes se radicalizó en internet» y, por el momento, no hay pruebas de que estuviera dirigido desde fuera de Estados Unidos o que formara parte de ninguna organización.

La masacre fue comentada por los virtuales candidatos a la presidencia de Estados Unidos, el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton, quienes reaccionaron a la balacera con agudos contrastes, dijo AP, en momentos en que el país se aproxima a unas elecciones preñadas de miedo al terrorismo, a la violencia de las armas de fuego y a la terrible combinación de ambos.

Hillary Clinton, dice la agencia noticiosa, eligió con cuidado sus palabras y reafirmó que es hora de hacer inaccesibles «estas armas de guerra». En una entrevista telefónica el lunes, dijo al programa Today, de la NBC que ella tiene planes para defender a la nación de estos «atacantes solitarios», pero «no voy a satanizar a un grupo de gente, ni voy a actuar como un demagogo» como Trump, porque eso «simplemente es peligroso».

En un sombrío discurso en Cleveland, la candidata demócrata afirmó que si bien el agresor de Orlando está muerto, «el virus que le envenenó el cerebro sigue vivo», y exhortó a intensificar los ataques aéreos contra bases del llamado Estado Islámico en Irak y Siria, y mencionó directamente a países como Arabia Saudita, Kuwait y Catar, pidiéndoles que prohíban a sus ciudadanos financiar el terrorismo, agregó AP.

Omar Mateen trabajaba como custodio para una agencia de seguridad.

Trump, por su parte, usó Twitter para expresar: «¿Cuándo empezaremos a ser duros, inteligentes y vigilantes?», y agradeció después a «toda la gente que me ha felicitado porque yo tenía razón en el tema del terrorismo islámico radical».

Como el presidente Obama en su discurso desde la Casa Blanca no empleó esos términos, Trump emitió un comunicado en el que exigió la renuncia del mandatario estadounidense, una declaración inusualmente hostil.

El postulante republicano aseveró en una entrevista con el canal de televisión Fox News que hay miles de personas que viven en Estados Unidos «enfermas de odio» y capaces de perpetrar ese tipo de masacres. «No podemos seguir dejando entrar a esa gente... Tenemos que ser muy, muy fuertes».

Por su parte, Notimex recuerda que el presidente Barack Obama ha apoyado acciones de control de las armas en poder de los civiles estadounidenses, en especial en la venta de armas, tras las tragedias de Sandy Hook, París y San Bernardino; las iniciativas de ley se han enfrentado con la oposición de la mayoría republicana del Congreso y de la influyente Asociación Nacional del Rifle (NRA).

«¿Vamos a agachar la cabeza ante la NRA para que terroristas sospechosos pongan sus manos en las armas? ¿O vamos a tomar las medidas de sentido común y asegurarnos que los terroristas no puedan obtener armas?», señaló uno de sus promotores, el senador de Nueva York, Charles Schumer, citado por Notimex.

Más de 33 000 personas mueren anualmente en Estados Unidos por armas de fuego, de las cuales más de 21 000 ocurren por suicidios, unas 11 000 por homicidios dolosos y el resto por muertes accidentales.

Desde 1994 la Ley Brady impuso un período de espera de cinco días para que un vendedor, comerciante o exportador pueda vender un arma de fuego, para determinar si el comprador no tiene impedimentos por razones criminales o mentales, pero no es aplicable en ferias o mercados ambulantes.

Ante la ausencia de acciones en el Congreso, el presidente Barack Obama anunció en enero pasado órdenes ejecutivas para clarificar quiénes deben ser considerados vendedores de armas de fuego, a fin de que conduzcan la revisión de antecedentes criminales en la mayoría de las ventas.

Encuestas demuestran que un 55 por ciento de los estadounidenses apoyó el año pasado hacer más estrictas las regulaciones para el control de armas y un número mayor de personas está en desacuerdo con que el país se quede de manos cruzadas en el tema de la violencia de las armas, según un sondeo Gallup.

Sin embargo, apunta Notimex, una mayoría de los estadounidenses se opone a cualquier ley que contemple prohibir la compra de revólveres para la población en general.

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