Obama deja en 61 número de presos en Base Naval

Tres de los convictos transferidos a Emiratos Árabes Unidos eran de origen afgano y los 12 restantes de nacionalidad yemenita

Autor:

Juventud Rebelde

WASHINGTON, agosto 16.— El Gobierno de Barack Obama anunció a última hora del lunes su mayor transferencia de presos en un solo día hasta la fecha, para dejar en 61 el número de reclusos en la prisión de la Base Naval en el usurpado territorio cubano de Guantánamo, pero solo el Congreso de Estados Unidos decidirá si cierra o no esa cárcel.

Tres de los transferidos a los Emiratos  Árabes Unidos (EAU) eran de origen afgano y los 12 restantes de nacionalidad yemenita, el grueso de los que tenían el visto bueno para ser liberados, pero por miedo de EE.UU. a que, debido a la inestabilidad en su país, se sumaran a movimientos extremistas, no podían regresar a ellos, comentó EFE.

Guantánamo es cuestión de números y fechas: la cifra de presos que han sido liberados del penal creado en 2002, y los meses que restan para que el Presidente estadounidense abandone la Casa Blanca en enero de 2017 y cumpla su promesa de cierre de la prisión heredada de George W. Bush, agregó la agencia noticiosa.

Con estas transferencias queda una veintena de aquellos internos que están en prisión pero no se han presentado cargos en su contra y han recibido el visto bueno para ser transferidos a un tercer país, ya que el Congreso mantiene su moratoria en las transferencias a territorio estadounidense.

De los 41 restantes, siete tienen cargos en su contra, 17 son los llamados «prisioneros eternos», que son tildados de peligrosos, pero sus testimonios están tan marcados por torturas que sus casos no avanzarían en la justicia ordinaria, y otros 17  esperan que su caso sea revisado o enviado a las comisiones militares, tribunales creados para los detenidos allí.

Obama, que en lo que va de año ha reducido la población carcelaria de la Base Naval por debajo del centenar, aún debe convencer al Congreso, de mayoría republicana, de que el cierre del penal es una buena medida para la estrategia de seguridad nacional.

Durante la campaña electoral, los candidatos a sucederle en la Casa Blanca han mostrado posturas contrapuestas sobre la prisión de la llamada Guerra contra el     terrorismo.

La candidata demócrata, Hillary Clinton, se ha inclinado por cerrar la prisión si Obama no consigue transferir a centros penitenciarios estadounidenses a los presos que no pueden, de momento, ser trasladados.

Por su parte, el aspirante republicano, Donald Trump, no solo ha abogado por llenar de nuevo las celdas de máxima seguridad de supuestos terroristas extranjeros, sino también de sospechosos con nacionalidad estadounidense.

Pese al impulso que han tomado los traslados, cerrar el penal se ha convertido en una de las promesas de Obama más difíciles de cumplir, como muestra el hecho que seis de los 15 transferidos llevaban más de seis años con el visto bueno para ser enviados a un tercer país y completar su liberación, apuntó EFE.

La organización Amnistía Internacional  celebró las nuevas transferencias de lo que considera un proyecto «legal» que es «una mancha» en la historia de Estados Unidos.

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