Senado brasileño destituye a jefa de Estado Dilma Rousseff

El abogado defensor de la presidenta constitucional, José Eduardo Cardozo, calificó el proceso judicial como una gran farsa y un golpe contra la democracia

Autor:

Juventud Rebelde

BRASILIA, agosto 31.- La presidenta constitucional de Brasil, Dilma Rousseff, fue señalada como culpable de corrupción por el Senado y este miércoles resultó apartada de forma definitiva de sus funciones en el cargo de líder Ejecutiva.

Con 61 senadores a favor, y 20 en contra, en un plenario de 81 parlamentarios, la destitución de Rousseff se concreta de forma permanente y no podrá presentarse a nuevas elecciones hasta dentro de ocho años.

El mandatario interino, Michel Temer, permanecerá en la jefatura estatal del gigante sudamericano hasta finales de 2018, pese a la gran aura de antipopularidad que le rodea por la implementación de políticas económicas marcadas por recortes presupuestarios y privatizaciones.

Movimientos sociales y políticos, activistas y sectores de la sociedad civil acusan al líder del centrista Partido de Movimiento Democrático Brasileño de golpista. Temer también es señalado de retrógrado, esto por echar marcha atrás en las reivindicaciones sociales alcanzadas por los más desfavorecidos, políticas que habían refrendado los líderes del izquierdista Partido de los Trabajadores, Luiz Inácio Lula Da Silva y Rousseff.

Rousseff fue suspendida de sus funciones el 12 de mayo último porque el Senado decidió juzgarla por presunta manipulación de las cuentas públicas en 2014 y a inicios de 2015, recordó Telesur.

El proceso fue abierto en diciembre de 2015, y tras recorrer un largo camino por la cámara baja y la cámara alta del Congreso, de recolección de pruebas, presentación de testimonios y otras diligencias por parte de una comisión especial del Senado; Rousseff fue hallada culpable y destituida definitivamente por más de 54 votos (dos tercios del Senado).

Para nadie en Brasil era un secreto que el impeachment contra Rousseff se trataba de un golpe blando, tal como lo calificó el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: Los golpes blandos ya se pusieron en práctica en el continente en países como Honduras (con Manuel Zelaya)  y Paraguay (con Fernando Lugo). Ahora, la misma metodología, que no necesita a las Fuerzas Armadas, se está utilizando aquí en Brasil, manifestó.

El abogado de defensa de Rousseff, José Eduardo Cardozo, calificó el proceso judicial como una gran farsa y un golpe contra la democracia. Durante el proceso, incluso se filtraron grabaciones secretas en las que se desprendía la premisa de que el impeachment solo fue un intento de frenar las investigaciones del megaescándalo de corrupción en la estatal Petrobras que golpeó tanto al partido de Rousseff como al de Temer.

Por el caso Lava Jato, como se le conoce a las investigaciones anticorrupción en Petrobras, algunos de los acusados fueron Renan Calheiros, titular del Senado y primero en la línea de sucesión presidencial después de Temer; y el senador Romero Jucá, exministro de Planificación de Temer.

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