Un triunfo en la ONU sobre otro capítulo turbio de la historia - Internacionales

Un triunfo en la ONU sobre otro capítulo turbio de la historia

Con la intervención cubana en el Consejo de Derechos Humanos, ampliamente apoyada, la iniciativa contra la Revolución Bolivariana quedó reducida a un «fracaso estrepitoso»

Autor:

Juventud Rebelde

La palabra de Cuba alcanzó sonora aceptación en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (Codehu): «Hacemos un llamado a todos los miembros responsables de la comunidad internacional para que se abstengan de cualquier manifestación de injerencia en los asuntos internos de la República Bolivariana de Venezuela», leyó el pasado lunes, ante el foro, la representante permanente cubana Anayansi Rodríguez.

La declaración de Cuba, apoyada allí por otras 87 naciones incluidas miembros de los grupos africano, árabe y otros, representó más que la defensa a una tierra vecina, a un Gobierno amigo, a un pueblo hermano.

En esta ocasión, 29 países liderados por Estados Unidos propusieron, en actitud injerencista, «proveer asistencia técnica y cooperación para ayudar a mejorar la situación de los derechos humanos en Venezuela», y expresaron su preocupación por «las graves y repetidas denuncias de represión de las voces de la oposición y de la sociedad civil venezolana».

Sin embargo, con la respuesta cubana, ampliamente apoyada, la iniciativa contra la Revolución Bolivariana quedó reducida a un «fracaso estrepitoso», según fuentes diplomáticas citadas por PL.

El embajador venezolano Jorge Valero aseveró que «colapsó la estrategia imperial que pretendía pavimentar el camino para promover un proyecto de resolución que buscaría imponer controles foráneos a nuestro país».

Estados Unidos y sus secuaces no contaron en su plan con el prestigio de la Revolución Bolivariana, ni con la solidaridad de los países subdesarrollados con la causa y la resistencia de su valiente pueblo. Por ello fueron derrotados en un entorno en el que creyeron, sumarían otra victoria al neoliberalismo.

En lugar de estigmatizar a la nación sudamericana, estimularon las declaraciones públicas que se hicieron en apoyo a su soberanía, a la no intervención en sus asuntos internos, así como al derecho a la libre determinación de los pueblos y a ejercer el sistema constitucional, político, económico y social que hayan elegido soberanamente.

El contundente pronunciamiento de los 88 países de todos los continentes que formuló Cuba, contrastó con la espuria crítica contra Venezuela del reducido grupo de 29, en el que la mayoría eran industrializados y miembros de la OTAN y al que solo se sumaron dos Estados de América Latina y ninguno de África o Asia.

No pudo ser para ellos peor el resultado: una victoria por nocaut de la Revolución Bolivariana, actual Presidente  del Movimiento de Países No Alineados. Fue también un triunfo de la sensatez, la razón y la solidaridad ante los intentos de utilizar la maquinaria de derechos humanos de la ONU para atizar las acciones desestabilizadoras e ilegítimas contra el Gobierno bolivariano y chavista.

Pero aún más: el triunfo de este 29 de septiembre en el Consejo de Derechos Humanos fue un golpe demoledor a la opresión y a la injerencia hacia los países del Sur protagonizado desde el Codehu. Ha sido una victoria sobre otro capítulo turbio de la historia, donde los pueblos unidos han dicho NO a las mentiras que disfrazan la injerencia y la manipulación.

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