Cuando Goliat se abstuvo frente a la honda

Porque Cuba, el David contemporáneo, sigue contando en la ONU con una tropa de pueblos, la victoria de 191 votos a favor era esperada y aun la inédita abstención del acosador y de su «sombra» israelí puede verse como el natural imperativo de la Historia

Autores:

Juana Carrasco Martín
Marina Menéndez Quintero
Rouslyn Navia Jordán
Marylín Luis Grillo
Enrique Milanés León
Loraine Bosch Taquechel

Consciente al fin, de que no puede parar la rebelión en la ONU, Estados Unidos se vio obligado este miércoles a abstenerse, cediendo un tanto en su férrea obcecación, en la votación de la Resolución cubana contra el bloqueo, arrastrando consigo —en un cambio histórico que por primera vez dejó a oscuras la casilla de pronunciamientos en contra— a su incondicional «sombra», Israel, en el duelo del mundo contra el muro.

Como se esperaba, el resto de la comunidad internacional agrupada en Naciones Unidas —191 países—, respaldó el texto «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba» que actualizó de nuevo los perjuicios en cifras, y sobre todo en dolores humanos, que la política de ahogo ha causado a los cubanos con la idea, no conseguida, de cambiar desde fuera el sistema político escogido y defendido adentro.

Esta discusión en la 32 reunión plenaria de la 71 Asamblea General que presidió Peter Thomson, dejó varios hitos: uno de ellos fue que por vez primera la delegación cubana aplaudió las palabras de la representante permanente de EE. UU., Samantha Power, quien anunció desde el principio de su discurso que esta vez su país se abstendría.

También era la primera vez que la jefa de la delegación estadounidense daba la cara en ocasión semejante.

Pero esos aplausos desde el estrado cubano, como los que espontáneamente se dieron en toda Cuba como reacción natural a uno de los frutos de la resistencia y la lucha de varias generaciones, se acompañaron de las acotaciones, argumentaciones y aclaraciones de rigor.

Porque un voto —dividido en dos— cambió de lugar, pero no cambió la apetencia del país que lo emitió. La propia representante norteamericana, que admitió que el cerco aísla en realidad a Estados Unidos, declaró que la política de su país hacia Cuba cumple con el Derecho Internacional y dejó claro que abstenerse no significa estar de acuerdo con los planteamientos de la Isla.

Por eso Bruno tuvo en la ONU, como cada cubano en la vida cotidiana, mucho que acotar. El Canciller, que en ese momento pensó en su pueblo, en Fidel, en Raúl y en los jóvenes, destacó que haya tomado 24 años la rectificación del voto en solitario de Estados Unidos y explicó que el bloqueo persiste, provoca daños al pueblo cubano y obstaculiza el desarrollo económico y social del país.

Tras señalar que muchos países y mandatarios han caracterizado esta política como obsoleta, fallida, sin sentido y dañina para el pueblo cubano, y que por ello han llamado a Estados Unidos a levantarla, el jefe diplomático contó que Cuba presentaba otra vez la Resolución en la ONU porque no puede subestimarse en modo alguno el poderoso mensaje político y ético que esta Asamblea envía a los pueblos y resaltó que «la verdad siempre termina por abrirse paso, la justicia termina por imponerse», antes de reconocer que el voto en abstención seguramente constituye «una señal promisoria» en el futuro de las relaciones de Estados Unidos y Cuba que deberá refrendarse en hechos.

El Canciller cubano agradeció las palabras y el esfuerzo de la embajadora Samantha Power, y más adelante señaló que las medidas ejecutivas adoptadas por EE. UU. son positivas pero tienen alcance limitado. Bruno comentó que es conocido que el presidente Obama posee amplias prerrogativas que no ha empleado como podría y preguntó si el cambio de voto significa que las utilizará. Es necesario juzgar por los hechos; lo importante y concreto es el desmontaje del bloqueo, más que las declaraciones de prensa o el voto en esta sala, afirmó.

Bruno admitió que, además del bloqueo, otras causas determinan nuestras dificultades económicas, y afirmó que los cubanos no vamos a renunciar a uno solo de nuestros principios. Estamos llenos de sueños por construir, pero son los nuestros, no necesitamos sueños ajenos a nuestra cultura e historia, explicó.

El jefe diplomático cubano agradeció a los Gobiernos, pueblos, parlamentos, fuerzas políticas, movimientos sociales y representantes de la sociedad civil que han contribuido año tras año a fundamentar las afectaciones del bloqueo y extendió esa gratitud al pueblo estadounidense, por su loable apoyo para el logro de ese propósito.

Apoyo unánime de grupos regionales

Previamente a las intervenciones de Bruno Rodríguez y de Samantha Power, que sacudieron el mayor salón de las Naciones Unidas, comenzaron las intervenciones los representantes de grupos regionales, quienes fijaron sus posiciones contra el bloqueo.

El debate sobre la Resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas fue abierto por el representante del Grupo Africano en la Asamblea General, quien señaló la importancia que tiene  apoyar el texto presentado por La Habana. El Grupo Africano, dijo, reafirma su pleno apoyo al proyecto de resolución para poner fin al bloqueo. Reiteramos el llamamiento de la Unión Africana y el llamamiento abrumador de los miembros de las Naciones Unidas para que se levante el bloqueo.

A nombre del G-77 y China intervino un diplomático tailandés, quien consideró en sus palabras que las medidas impuestas por Estados Unidos afectan a Cuba y al desarrollo sostenible de todos los países del planeta; por ello, dijo, su levantamiento no solo beneficiará a Cuba sino que contribuirá al desarrollo sociocultural y económico de toda la comunidad internacional.

El diplomático asiático elogió la asistencia médica que brinda la nación caribeña a otros países, en especial la ayuda brindada a los afectados por el ébola. «Apoyamos y pedimos que se levante el bloqueo para que Cuba contribuya al desarrollo mundial en diversas esferas», demandó.

En la intensa sesión en la ONU, el representante de Jamaica, en nombre de la Comunidad del Caribe (Caricom), comentó cómo la política injusta, cruel y nociva del bloqueo se mantiene a través de diversas leyes, normas y declaraciones que limitan al pueblo cubano a realizar transacciones financieras internacionales, viajar o comerciar de forma legítima.

«Cuba ha sido un socio importante en el desarrollo del Caribe. Nuestro vínculo se basa en el respeto mutuo y la ayuda solidaria, por este motivo creemos que una relación respetable entre ambos países sería muy beneficiosa para el Caricom», declaró.

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), en voz del representante de Singapur, reiteró que las diferencias entre Cuba y Estados Unidos deben ser resueltas, no a través del aislamiento sino del diálogo respetuoso, teniendo presentes los principios de igualdad soberana, la no injerencia y la no intervención establecidos por la Carta de las Naciones Unidas.

De igual modo, elogió los pasos positivos del Gobierno de Obama hacia Cuba, pero señaló que Estados Unidos puede y debe ejercer más su autoridad ejecutiva para acabar con el bloqueo y así respetar la Carta de Naciones Unidas. Las acciones económicas contra Cuba deben considerarse de cara a su levantamiento, pues han ocasionado efectos nefastos para la Isla y sus ciudadanos, concluyó.

La Federación Rusa calificó la eliminación del bloqueo como un «imperativo» y sostuvo que el hecho de que se haya relajado un poco no significa que sea suficiente para la normalización de las relaciones entre EE. UU. y Cuba. La Isla sigue afrontando grandes obstáculos en lo financiero y comercial como resultado de esa política, lo que afecta su integración y los vínculos comerciales con la comunidad internacional, afirmó el diplomático ruso en la ONU.

Se trata de una de las sanciones más prolongadas impuestas a país alguno en la historia internacional, y a pesar de ello Cuba sigue defendiendo su soberanía, afirmó el representante ruso, quien agregó que esperaba de Washington el levantamiento total del bloqueo, independientemente de la situación política interna y de la campaña electoral en curso en EE. UU.

Al hablar en nombre del Movimiento de Países No Alineados, Venezuela —que preside el importante grupo—, manifestó su apoyo a la Resolución cubana y destacó los severos efectos de esa política, pues perturba las relaciones pacíficas entre los Estados y tiene efectos en los derechos humanos, la inversión, el turismo y el acceso más amplio a internet en Cuba.

El embajador de Venezuela ante la ONU, Rafael Ramírez, recordó que el bloqueo es injustificable y va en contra de los objetivos cubanos para alcanzar el desarrollo sostenible, afecta todos los sectores importantes y es contrario al Derecho Internacional y a la Carta de la ONU.

Los No Alineados mantienen su llamado a poner fin al bloqueo, como fue reiterado en la 17 Cumbre del Movimiento celebrada en septiembre, puntualizó.

A nombre de Venezuela subrayó que «el bloqueo revela hoy su total fracaso», y que Cuba, pese a las dificultades y obstáculos, esgrime con dignidad la «fuerza moral e intrínseca de los herederos de Martí» y su espíritu de solidaridad al brindar ayuda a otras naciones. «La derrota del bloqueo es la victoria moral y política de la nación cubana contra el más poderoso imperio del planeta».

El representante permanente de Kuwait, quien habló a nombre de los Estados miembros de la Organización de Cooperación Islámica, celebró el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos; sin embargo, matizó que, en sentido contrario, el vigente bloqueo, como acción unilateral, perjudica la economía cubana y crea dificultades innecesarias a su pueblo.

Este bloqueo —dijo— obstaculiza los esfuerzos de Cuba en pos del desarrollo sostenible y la afecta a ella y a terceros países.

El diplomático kuwaití subrayó que esta Resolución refleja verdaderamente la opinión colectiva de la comunidad internacional.

En nombre de los países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el representante diplomático de República Dominicana saludó nuevamente el proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, que constituye un nuevo capítulo en la historia de la paz y la convivencia de las naciones, plasmado en la Proclama de Latinoamérica y el Caribe como Zona de Paz, y en la letra, principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas.

Pero también señaló el costo de esta política para el bienestar del pueblo cubano y reiteró el enérgico rechazo a sus leyes, entre ellas la Helms-Burton y sus efectos extraterritoriales.

La Celac señaló que el Congreso de EE. UU. posee la autoridad para eliminarlo, al tiempo que reconoció las medidas del presidente Barack Obama, entre ellas sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo internacional —en la que no debió estar incluida— y que les sirve de justificación al bloqueo.

La Celac reitera su propia resolución contra el bloqueo, adoptada el 26 y 27 de enero de 2016 en Quito, Ecuador.

Rechazo desde todos los puntos cardinales

Más de una decena de países intervinieron en el plenario —de una larga lista de intenciones de fijar posición y que a instancias del Presidente de la Asamblea General no hicieron uso de la palabra—, y todos ellos rechazaron categóricamente la política estadounidense contra la Isla.

La representante permanente de Nicaragua dijo que Cuba conoce el acompañamiento y la solidaridad internacional de su país. Además, destacó la resistencia de más de 50 años de los cubanos y su Gobierno, «colmados de valores revolucionarios».

Ecuador calificó el bloqueo como «descarnado ejemplo de la aplicación de la política del poder» y consideró que quedará en la Historia como muestra del abuso de un imperio contra un pueblo altivo que vela por su soberanía.

El representante brasileño consideró que el bienestar del pueblo cubano, sobre todo de los más pobres y vulnerables, sigue afectado por el bloqueo, y aunque refirió los esfuerzos del Presidente estadounidense para poner fin a esa política, consideró «esencial» que el Congreso de Estados Unidos inicie una discusión sobre su eliminación.

El embajador permanente de Sudáfrica elogió que Obama haya visitado Cuba, aunque remarcó que no ha hecho el mejor uso de sus poderes ejecutivos para aliviar las sanciones contra Cuba y que han generado sufrimiento al pueblo.

Egipto tambien rechazó la política unilateral de Washington y las afectaciones que ocasiona al pueblo cubano.

La pequeña Tonga, entretanto, se sumó al rechazo y manifestó que está junto al pueblo cubano, cuyo desarrollo obstaculiza ese cerco injusto.

El bloqueo no frena la solidaridad de los cubanos, dijo el representante de la India en la Asamblea General, al tiempo que destacó que no impidió que dieran una rápida ayuda ante la crisis del ébola.

En un emocionado discurso, el diplomático de la República Plurinacional de Bolivia reconoció la solidaridad de la Isla y rindió tributo al pueblo cubano y a su proyecto social a través del homenaje al «escultor de la Revolución Cubana» y de la solidaridad: Fidel.

En tanto, la representante vietnamita afirmó que pedir el fin del bloqueo es una postura de principios y defendió el derecho de cada país a construir su propio sistema político-social para el desarrollo.

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