Canadá camina por las calles cubanas

Un breve paseo por la Historia nos muestra aspectos interesantes y poco conocidos de los vínculos bilaterales entre Cuba y Canadá

Autor:

Marylín Luis Grillo

La presencia de un turista canadiense caminando por las calles cubanas es una imagen común para muchos de los habitantes del archipiélago. Canadá ha sido y es, desde hace más de una década, el mayor emisor a nivel global de visitantes a Cuba. Solo en 2015, vacacionaron en la Mayor de las Antillas más de 1 300 000 ciudadanos del norteño país.

Pero las relaciones entre ambos Estados se extienden más allá del gusto canadiense por las playas y el entorno cubano: relaciones de alto nivel, tanto económicas como políticas, unen a la gélida nación con la tropical isla.

Un breve paseo por la Historia nos muestra aspectos interesantes y poco conocidos de los vínculos bilaterales. Cuba, por ejemplo, fue el primer país del Caribe en el que Canadá abrió una embajada, en 1945, hace ya 71 años, mientras que, desde 1905, se estableció en territorio nacional una de las primeras oficinas comerciales canadienses en América Latina.

Tras el triunfo del Primero de Enero de 1959, Canadá y México fueron los únicos países de todo el continente que no rompieron relaciones con el Gobierno revolucionario. La postura asumida por el entonces primer ministro canadiense, el conservador John George Diefenbaker, fue continuada por sus sucesores, quienes se mantuvieron bajo el principio del respeto a la libre autodeterminación de los pueblos.

Quizá el período de mayor acercamiento entre ambas naciones en el plano político fue durante el gobierno de Pierre Trudeau, amigo de Cuba y de su líder histórico, Fidel Castro.

Trudeau es considerado uno de los grandes estadistas del siglo XX, aunque quizá sea de los menos conocidos a nivel internacional. El destacado político liberal visitó la Isla en 1976 y fue recibido en La Habana por más de 250 000 personas que, efusivamente, acudieron a las calles para darle la más cálida bienvenida.

El mandatario mantuvo una fraternal relación con Fidel hasta su fallecimiento en el año 2000. Entonces, el líder cubano viajó a Canadá e integró el séquito del funeral de Trudeau, junto al expresidente estadounidense Jimmy Carter.

En la década de los 90 y durante el gobierno del también liberal Jean Chrétien, las relaciones, sobre todo de tipo económico y comercial, avanzaron.

Recientemente, el ministro cubano de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, comentó durante un foro de negocios celebrado en La Habana entre empresas nacionales y de Quebec, el papel cimero de Canadá en nuestra economía.

El intercambio comercial entre ambos mercados ha crecido en los últimos años —explicó—, y Canadá es el cuarto socio para la Isla; además, ocupa el segundo lugar entre los países con mayor cantidad de negocios con capital extranjero establecidos aquí en las ramas de la energía, producción petrolera, minería, industria y turismo. Hoy día están radicadas, solo en La Habana, 40 sucursales canadienses.

La visita ahora de Justin Trudeau, hijo de Pierre y actual Primer Ministro de su país, es otra muestra, otro peldaño que reafirma los lazos de respeto que siempre han existido entre Cuba y Canadá, porque el ártico país, sin duda alguna, camina cálidamente por las calles cubanas.

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