Examina Corte Suprema crisis en sistema penitenciario brasileño

En el país sudamericano la superpoblación carcelaria es uno de los problemas fundamentales del sistema penitenciario, duramente criticado por especialistas de Naciones Unidas debido al trato cruel, inhumano y degradante que reciben los reclusos

Autor:

Juventud Rebelde

BRASILIA, enero 12.- La Corte Suprema y los presidentes de los 27 tribunales de justicia se reunen este jueves para debatir la crisis del sistema penitenciario brasileño, trágicamente manifiesta a comienzos de este año con la matanza de 93 reclusos.

El encuentro fue convocado por la titular del Supremo Tribunal Federal (STF), ministra Cármen Lúcia, quien la semana pasada, tras la rebelión que terminó con 56 presos asesinados en el Complejo Penitenciário Anísio Jobim, en Manaus, se reunió con los máximos representantes de los juzgados de la Región Norte.

Desde que asumió el comando de ese Poder en septiembre último, la magistrada visitó de sorpresa varias penitenciarías del Distrito Federal, Río Grande do Norte y Río Grande do Sul, dijo la Agencia Brasil, que inscribió la reunión de hoy como un intento de dar continuidad a los esfuerzos del Judicial para encontrar soluciones a la crisis.

En opinión del doctor en Ciencias Sociales y profesor de la Pontificia Universidad Católica de Minas Robson Sávio Reis Souza, la catastrófica situación del sistema penitenciario brasileño responde, entre otras causas, al hecho de que en el país se practique una justicia selectiva, la cual alcanza casi exclusivamente a negros y pobres, según reseñó PL.

El sistema penitenciario del país es un productor de delincuencia, sostuvo Reis Souza en un reciente artículo, en el cual subrayó además que éste no funciona como instrumento de disuasión del delito y mucho menos cumple la función de reintegración social de quien cumplió su condena.

El problema, agregó el catedrático, no es de dinero, pues los gastos del sistema de justicia criminal son estratosféricos.

Tenemos uno de los sistemas judiciales más onerosos del planeta, que consume anualmente un 1.3 por ciento del Producto Interno Bruto o un 2,7 por ciento de los gastos totales de la Unión, los estados y los municipios, argumentó.

La necesidad de acometer una amplia reforma del sistema penitenciario brasileño fue defendida hace casi dos años, en mayo de 2015, por el entonces presidente del STF Ricardo Lewandowski, quien en un comentario publicado en el diario Folha de Sao Paulo deploró el creciente deterioro de los ambientes carcelarios.

En su opinión, la expectativa de transformación de las personas encerradas en las cárceles del país es cierta: seguramente para peor.

No puede soportarse más ese modelo de administración de Justicia y de tolerancia con las condiciones infrahumanas de reclusión, apuntó luego de recordar que las estadísticas revelan algo aterrador: aproximadamente un 42 por ciento del contingente de presos no son condenados definitivos.

Algunos estudios, abundó, indican que el 37 por ciento de esos reclusos temporales acaban absueltos o reciben otro tipo de pena que no es la de prisión. Así, prendemos mal y anticipamos la pena como práctica común de Justicia, remarcó.

La superpoblación carcelaria es uno de los problemas fundamentales del sistema penitenciario brasileño, duramente criticado además por especialistas de Naciones Unidas por el trato cruel, inhumano y degradante que reciben los reclusos.

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