Iniciativa de bienestar y compromiso

Un proceso que permitirá conocer más claramente cómo es la relación de los venezolanos con los programas sociales de la Revolución Bolivariana

Autor:

Alina Perera Robbio

CARACAS, 20 de enero.— «El carné es para dar beneficios», nos dijo Sofanor Ignacio, pensionado de 69 años, a solo metros de la estatua del Libertador, la misma ante la cual, hace 136 años, José Martí se conmoviera como un hijo sin haberse quitado antes el polvo de un largo viaje.

Sofanor estaba impaciente este viernes al final de la manaña porque todavía no habían comenzado a funcionar las mesas que en la Plaza Simón Bolívar de esta capital tramitarían, como en otros puntos de registro del país, el Carné de la Patria, con el cual los venezolanos podrán estar censados, en un proceso que comienza este 20 de enero y se extenderá hasta el 5 de febrero próximo.

Los alrededores del céntrico espacio estaban colmados de personas listas para, como se dice entre venezolanos, «carnetizarse». De entre las largas filas o nutridos grupos sobresalían adultos mayores y personas con discapacidad —muchos de ellos jóvenes—, quienes se han sumado al proceso de verificación, registro y «carnetización» de las misiones sociales.

El Carné de la Patria entraña humanidad y voluntad organizativa; hará posible conocer mejor sobre los ciudadanos que han sido atendidos por las Misiones, las cuales ya suman más de 20 programas sociales. Se trata de una iniciativa de la Revolución Bolivariana con miras a resolver más eficazmente las necesidades del pueblo.

La idea consiste en que no haya un solo venezolano al margen de un sistema de protección revolucionario. Así lo expresó a la prensa nacional la coordinadora del proceso de «carnetización», Erika Farías.

En toda Venezuela habrá más de 1 800 puntos de registro, fijos y móviles, distribuidos en la capital y en los 23 estados. Decenas de miles de jóvenes apoyarán el proceso, también definido como un censo abierto en pos de detectar las necesidades de la ciudadanía.

Hombres y mujeres de todas las edades, periodistas, organizadores y agentes del orden público confluyeron en la emblemática plaza caraqueña. Desde su silla de ruedas, Miguel Ángel Rangel, de 36 años, comentó para las páginas de este diario sobre «la necesidad de sacar el carné para que el Estado sepa qué estamos haciendo los promotores sociales en cada comunidad, cómo asumimos la responsabilidad en cada misión».

Wilmer Solórzano, de 38 años, también en silla de ruedas, dijo: «Estamos atendiendo el llamado de nuestro presidente obrero Nicolás Maduro. En mi caso soy promotor social, trabajo en las comunidades junto con mis compañeros, comprometido hasta la médula».

No lejos del Punto de carnetización timbrado con las palabras «Mi carné por la Patria», Luyer García, de 23 años, habló de beneficios, y de apoyar la Revolución, de saber quiénes están con ella «en las buenas y en las malas».

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