Rodilla en tierra por Nuestra América

Jóvenes de varios países viajaron hasta República Dominicana para apoyar los principios fundacionales de la Celac y denunciar los problemas del continente

Autor:

Yisell Rodríguez Milán

Santo Domingo.— Son de muchas partes y, aunque a simple vista solo parezcan tener en común una desbordante pasión al compartir en las redes sociales los mensajes asociados al evento y sus países, los une algo más: el deseo de ser escuchados y de hacer.

Prefieren los espacios físicos: cumbres de los pueblos, los foros sociales, las asambleas partidistas y sindicales, los encuentros de movimientos sociales y fuerzas políticas, como este que tiene lugar en Santo Domingo, República Dominicana, en apoyo a la V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

No subvaloran la importancia de que sus luchas sean conocidas desde todas las plataformas de comunicación posibles y, por eso, han perseguido wifis abiertas por toda la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), sede del evento, para denunciar los fenómenos que los trajeron hasta aquí: las injerencias de Estados Unidos y sus intentos de militarización, el bloqueo a Cuba, la permanencia de la base naval yanqui en Guantánamo y la situación de pobreza y desempleo de la región, entre otros males.

De Venezuela, Panamá, República Dominicana, El Salvador, Ecuador, Estados Unidos y, por supuesto, Cuba, son los jóvenes con los cuales JR intercambió.

Las heridas de la patria grande

Desde El Salvador ha llegado Erison Hernández, de la Juventud del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y del Movimiento Estudiantil Monseñor Romero, quien alega: «Sabemos que existe una ofensiva de la derecha en todo el continente, y este evento nos ayuda a denunciar algo que creo fundamental: las injusticias. Somos dominados por un estado burocrático regido por derechos creados por la burguesía. Ernesto Guevara decía que un Estado burgués va a proteger siempre a los burgueses, y por eso debemos ser conscientes de la necesidad de derrotar la estructura y burocracia del Estado para liberarnos de un Estado de derecho impuesto.

«A la Celac, hay que protegerla, pues su relevancia está en vincular los intereses económicos de las naciones. Con estructuras como esta, podemos hacer que Latinoamérica crezca», expresa.

A Heidy Adón Vargas, presidenta Nacional del Frente Estudiantil Flavio Suero (Feflas), de República Dominicana, la conocimos en medio del ajetreo que trajo consigo el inicio del primer panel del Encuentro de movimientos sociales y fuerzas políticas.

La joven, que participó en la coordinación del debate de la declaración final, valoró el evento como «importante espacio para consolidar la lucha, los objetivos de bien común, y para estrechar los lazos en Nuestra América».

Nos dice que es importante que los líderes populares se reúnan para conocer «con más fidelidad los problemas y las realidades de las diferentes naciones, además de solidarizarnos con mucha contundencia con Venezuela y con Puerto Rico, debido a las amenazas de la mano yanqui sobre ellos».

En efecto, el apoyo incondicional a la Revolución Bolivariana y al Gobierno de Nicolás Maduro, y el derecho de Puerto Rico a ser libre, fueron dos de los temas más tratados por diferentes representantes de diversos movimientos sociales.

Janohi Rosas, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela y representante de la juventud, a propósito de las demostraciones de solidaridad, destacó que en los pueblos se ha solidificado el sentimiento de integración y apoyo.

Y, otra vez, denunció la agresión de la cual es víctima su país debido al injerencismo de Estados Unidos, naciones europeas y entidades como la Organización de Estados Americanos, así como los frenos a la integración que se establecen desde el norte.

«Tanto la Unasur, como el ALBA y la Celac demuestran que es posible la integración y desarrollar los lazos de solidaridad, sobre todo en espacios como este, donde se revela con toda fuerza el enfrentamiento al imperialismo estadounidense y europeo», comentó.

«Estos encuentros sirven, además, para que nos expresemos contra las bases militares, la manipulación de la industria del entretenimiento, para que las organizaciones juveniles refieran los esfuerzos que hacemos por la liberación de la conciencia del hombre y la mujer nueva, y que se demuestre la posibilidad de mantenerse firme ante las fauces de los capitalistas», concluyó.

Foto: Tomada de facebook

Para Daniel Reyna Parga, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, el valor fundamental de encontrar tantas personas reunidas aquí es que «se acerca al pueblo trabajador a la toma de decisiones en el ámbito político, no solo a nivel nacional, sino también regional, gracias a lo cual llegará a las delegaciones de alto nivel lo que plantean los representantes de las capas y sectores más humildes».

«Que participe Cuba —nos dice— es una expresión de cohesión que llega hasta ciudadanos cubanos que tienen la oportunidad de conocer de primera mano la realidad de otros países de América en la misma medida en que construimos la unidad a partir de la diversidad. Conocer lo que viven, por ejemplo, los estudiantes de otras naciones, nos permite retroalimentarnos y fortalecer el trabajo nuestro», resume.

Bajo el fuego cruzado de los medios

A sabiendas de que eventos como en el que estamos, con los actores sociales más dolidos por las miserias del capitalismo, suelen ser silenciados por las agencias internacionales, no pocos de nuestros entrevistados hicieron referencia al poder de la prensa como una de las armas favoritas de la derecha.

Ronaldo Ortiz, del Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales, de Panamá, nos comentó que uno de los principales incentivos para viajar hasta Santo Domingo fue conocer de primera mano lo que no se sabe, debido a los bombardeos mediáticos «que sufrimos en nuestros países, donde no todo el pueblo está consciente de los problemas de las naciones, lo cual nos impulsa a la urgencia de romper con el cerco mediático que obstaculiza la liberación».

«Venimos a intercambiar, a fortalecer el compromiso de lucha por la liberación nacional y social de Nuestra América, a respaldar a los compañeros que están al frente de los gobiernos, y mostrar que el movimiento social popular del continente se sigue fortaleciendo», finaliza.

Otro de los temas candentes en los paneles de debates fue el destino de América con el ascenso a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump.

En la Declaración adoptada en el Encuentro queda claro que, aunque aumenta el riesgo de que se multipliquen y pasen a vías de hecho las amenazas de agresión típicas de las políticas del gran garrote, los movimientos sociales y fuerzas políticas están determinados a sumar el esfuerzo militante en la lucha en favor de la democracia y los derechos humanos.

Foto: Yisell Milán

Bejamín Prado, joven miembro de Unión del Barrio, proveniente de California, en Estados Unidos, reflexionaba a propósito de esto que, desde su organización, Trump es visto como expresión de la crisis del capitalismo.

«A nosotros —describió— obviamente nos preocupa como latinoamericanos, porque lanza su campaña política con declaraciones en contra de los mexicanos en particular y contra los inmigrantes en general... Necesitamos más que nunca unirnos».

Bejamín, que vive allí donde radica el más fuerte poder imperial del mundo, nos deja un mensaje compartido por los jóvenes presentes en Dominicana: «Para nosotros es esencial vernos como parte de los pueblos de Nuestra América, de las mismas luchas, de la necesidad de defender nuestros derechos humanos plenos y de que la vida no sea asumida por nadie ni nada como una mercancía».

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