Trump derrumba una etiqueta clásica: no lo quieren en Reino Unido

Alrededor de 1,68 millones de personas han pedido que Trump debería visitar el Reino Unido solo «en su calidad de jefe del Gobierno de Estados Unidos», pero no hacer una visita de Estado, pues ello «avergonzaría» a la reina Isabel II

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Juventud Rebelde

LONDRES, enero 31.— El Parlamento británico debatirá el 20 de febrero si debe llevarse a cabo la visita de Estado al Reino Unido del presidente estadounidense, Donald Trump, después que más de 1,6 millones de ciudadanos se han opuesto por internet.

Recientemente, Theresa May, primera ministra británica, invitó a Trump a hacer una visita de Estado, gesto que ha desatado las críticas en este país, sobre todo a raíz del veto migratorio aplicado por el mandatario estadounidense.

EFE informó que 1,68 millones de personas han pedido que Trump debería visitar el Reino Unido solo «en su calidad de jefe del Gobierno de Estados Unidos», pero no hacer una visita de Estado, pues ello «avergonzaría» a la reina Isabel II, quien, como jefa de Estado, sería su anfitriona.

Según Graham Guest, el ciudadano que planteó la petición, «las bien documentadas vulgaridad y misoginia» de Trump «le desacreditan para que sea recibido por su majestad la reina o por el príncipe de Gales». Hasta el 29 de mayo los interesados pueden añadir su firma al documento.

También el 20 de febrero, los diputados debatirán otra petición por internet —de más de 120 000 firmas— en sentido contrario, en tanto defiende que Trump sí debería ser invitado en visita de Estado porque «es el líder de un mundo libre y el Reino Unido es un país que apoya la libertad de expresión y no cree que la gente que opina diferente deba ser amordazada».

Sin fecha precisa, la posible visita ha suscitado una tormenta política en Reino Unido, donde la oposición ha pedido que se cancele tras el veto migratorio impuesto en EE. UU. a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana y los comentarios de Trump sobre la tortura y las mujeres.

Diputados de todos los partidos han pedido a los líderes de las dos cámaras, Comunes y Lores, que impidan que durante una eventual visita al país Trump se dirija al Parlamento desde el histórico Westminster Hall, sitio en el que habló Nelson Mandela en 1996 y donde estuvo colocado el féretro del ex primer ministro Winston Churchill en 1965.

Pese a esta oposición a su iniciativa, Theresa May ha confirmado que la invitación a Trump «se mantiene» y ha asegurado que estaría «muy contenta» de recibirlo.

Aunque las críticas —en un amplio registro de tonos— llegan lo mismo de la ONU, el Vaticano o la UE, importantes actores mundiales parecen demasiado cautelosos ante la postura del nuevo presidente de Estados Unidos.

En ese sentido, un despacho de DPA recoge críticas del expresidente español Felipe González a la tibia respuesta de la comunidad internacional a las medidas de Trump.

«Hay que confrontar las políticas de Trump. No podemos estar toda la vida de apaciguadores», dijo. «Los que creen que son mucho más hábiles por ser prudentes se equivocan, porque se va a entender la prudencia como sumisión o como miedo», añadió el exmandatario (1982-1996).

La «prudencia» criticada por González pudiera definir la actitud del actual Gobierno español que, pese a una vaga referencia a los muros y vetos migratorios, confía —según dijo el presidente Mariano Rajoy— en que la situación «se arregle» y en que todo el mundo se instale «en una situación de normalidad».

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