El día que se abrieron más caminos

Este jueves Venezuela recordó los 18 años del momento en que Hugo Chávez juramentó por vez primera como presidente constitucional

Autor:

Alina Perera Robbio

CARACAS.— El 2 de febrero es un día que marcó, para siempre, a este pueblo hermano. En igual fecha, pero hace 18 años, el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías se juramentó por vez primera como presidente constitucional de Venezuela tras haber ganado las elecciones del 6 de diciembre de 1998.

En el acto de juramentación que tuvo lugar en el antiguo Congreso Nacional, al recibir la banda presidencial, Chávez dijo: «Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos, lo juro».

Desde ese momento comenzaría el tiempo de visibilizar a millones de seres ignorados; de dar la pelea, contra el enemigo interno y el internacional, por remontar siglos de asimetrías sociales, de despojo. El mismo 2 de febrero Chávez convocó a un referendo para elegir una Asamblea Nacional Constituyente, con el propósito de redactar una nueva Carta Magna, basada en los principios republicanos y de soberanía del Libertador Simón Bolívar.

Volverían a habitar en medio del clamor popular, los grandes hombres de la nación sudamericana, y de Nuestra América. La palabra y la acción del atípico Presidente apuntarían todo el tiempo a la memoria histórica, a despertar, como dijera Martí, el alma dormida de los pueblos. Por eso muchas veces uno sentía que en cada comparecencia de Chávez, a lo largo de su ejecutoria como dirigente, se daba la oportunidad de escuchar una conferencia magistral sobre la historia de un país y de un continente. Afloraban nombres, sucesos, ideas utilísimas para entender el sentido mismo de la vida.

Desde aquel 2 de febrero hasta hoy, como ha expresado este jueves a su pueblo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, se ha recorrido mucho, pero es más largo el camino de las victorias que faltan por vivir.

«Tras 18 años —ha publicado Maduro en la red social Facebook— es mucho el camino que hemos recorrido, pero es más largo el sendero de victorias, triunfos y conquistas que aún le esperan a los hijos de Bolívar y, con el legado del Comandante Chávez, lo lograremos».

Aquel triunfo electoral, expresión de la voluntad de una contundente mayoría, representó el inicio de una era de transformaciones sociales que el país necesitaba con urgencia. Cada paso que se daba por la emancipación de los más sufridos y vulnerables, era, como ha expresado Maduro, el cumplimiento de la palabra que Chávez había empeñado con el pueblo.

Ahí están, como muestra palpable de una voluntad política que el actual Gobierno defiende a capa y espada a pesar de las amenazas que acechan permanentemente la estabilidad política y económica de la nación, los programas sociales en los ámbitos de la educación, la salud, la vivienda, la cultura y el deporte. Nacen las iniciativas que, inspiradas en el legado de Chávez, se lanzan a lo profundo del ánimo popular y van tejiendo el diálogo más trascendente de todos los posibles: ese entre las decisiones que toma un Gobierno (desde emprender censos abiertos y con fines organizativos como el Carné de la Patria, hasta sumar progresivamente a millones de personas a métodos oportunos para distribuir productos básicos que la guerra económica intentó desaparecer de los anaqueles).

Aquel 2 de febrero marcó un comienzo que aún no termina. Muchas posibilidades han nacido desde entonces, como la fortuna de una niña que esta reportera encontró un día de 2004 en el mundo selvático del Estado Bolívar: aquella inocente veía los colores y las formas de su mundo gracias a la Operación Milagro, incluso ya podía hacer trazos de escritura sobre una libreta, y eso también era otro amparo de la Revolución Bolivariana.

Con el paso de los años, cada palabra y acción de Chávez, ese grande que logró combinar ensueños con ejecutoria política, irán acrecentando el poder de inspiración para que los hombres y mujeres de bien podamos asumir este mundo cada vez más difícil: «Hay una revolución que está comenzando y el primer signo de esa revolución es moral —dijo él, como si fuera ahora, el 29 de junio de 2005, en el I Encuentro de Jefes de Estado y de Gobierno del Caribe sobre Petrocaribe, celebrado en Anzoátegui, Venezuela—. Hay un sacudimiento moral en el mundo, cada día se va extendiendo más, nos ha tocado a nosotros interpretarlo y diseñar políticas, líneas estratégicas y acciones para ver cómo buscamos una senda mejor. Las crisis son positivas, porque generan, bueno, las turbulencias que traen generan caminos nuevos, oportunidades, dicen algunos, caminos nuevos, generan salidas, obligan, obligan».

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