Trump amaba WikiLeaks pero la CIA la odia

El director de la Agencia considera que es un servicio hostil y no pierde oportunidad para ubicar a Rusia entre los actores que «lo instigan»

Autor:

Juventud Rebelde

WASHINGTON, abril 13.— El portal de filtraciones WikiLeaks es un «servicio hostil de inteligencia» instigado en ocasiones por «actores estatales como Rusia», aseguró este jueves Mike Pompeo, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.

«Es hora de llamar a WikiLeaks lo que es: un servicio hostil de inteligencia no estatal», afirmó Pompeo en una conferencia en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), según reportó EFE.

El jefe de la CIA agregó que el portal dirigido por Julian Assange ha actuado en ocasiones «instigado por actores estatales como Rusia».

La intervención estuvo centrada en los riesgos para la seguridad nacional de las filtraciones llevadas a cabo por WikiLeaks. Pompeo calificó a Assange como «un actor extranjero malicioso que manipula la información» y se refugia en la Primera Enmienda de la Constitución, que protege libertad de expresión.

Tales palabras contrastan con las pronunciadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó en octubre pasado, durante la campaña electoral, que «amaba WikiLeaks», tras una serie de filtraciones de correos de asesores de su rival electoral Hillary Clinton que dañaron sensiblemente las aspiraciones de la exsecretaria de Estado.

En marzo de este año, el portal difundió una serie de documentos en los que expone información clasificada sobre un supuesto programa de pirateo informático de la CIA destinado a penetrar mediante un complejo software en teléfonos inteligentes y ordenadores conectados a Internet.

De acuerdo con WikiLeaks, la agencia de inteligencia estadounidense ha espiado a ciudadanos extranjeros mediante teléfonos iPhone, Android y hasta televisores Samsung, supuestamente convertidos en micrófonos.

Assange, periodista australiano, dirige la difusión de esas filtraciones. El 19 de junio de 2012 se refugió en la embajada de Ecuador en Londres para evitar su extradición a Suecia, país que le reclama para interrogarle sobre un presunto delito sexual que él niega.

Desde entonces, ha evitado salir de ese inmueble por temor a ser detenido y entregado a Estados Unidos, que lo investiga por las revelaciones de su portal en 2010, cuando difundió cables diplomáticos confidenciales estadounidenses que dejaron muy mal paradas las políticas internacionales de la primera potencia mundial.

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