El largo camino que nos une

Con orgullo podemos decir que desde su llegada constituyeron un importante factor en el proceso de integración de la nación cubana, hasta nuestros días

Autor:

Marylín Luis Grillo

Engañados llegarían los primeros chinos que pisaron suelo cubano. La promesa era ser colonos, sin embargo, el objetivo sería sustituir con ellos una trata negrera que por entonces comenzaba a declinar. Era el 3 de junio de 1847, en el municipio habanero de Regla. Así se inició la presencia china en Cuba, un ingrediente más del «ajiaco» nacional.

Aquellos 206 chinos se incorporaron a la sociedad y trabajaron junto a los criollos. Sus descendientes han realizado una importante contribución a Cuba, dijo Ma Peihua, vicepresidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino y presidente de la Asociación de Amistad Chino-Latinoamericana y Caribeña (AACHILAC), en un encuentro amistoso celebrado en La Habana con motivo de los 170 años del hito histórico.

Peihua aseguró que ambas naciones seguirán siendo «buenos compañeros con sinceridad mutua, buenos amigos con cooperación duradera y buenos hermanos con confianza recíproca».

Pasado, presente y futuro se mezclaron en sus palabras, y abogó por incrementar el intercambio y reconoció los esfuerzos mancomunados de chinos y cubanos por hacer una sociedad mejor. En una mirada a los 57 años de relaciones diplomáticas, dijo que nuestros vínculos «han pasado la prueba de la situación cambiante internacional y los dos pueblos también cosecharon una profunda amistad».

En tanto, Caridad Diego Bello, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidenta de la Asociación de Amistad China-Cuba y del Grupo Parlamentario de Amistad con China, apuntó que «los chinos que se establecieron en la Isla, se mezclaron con los cubanos en las ciudades y en los campos; su sabiduría milenaria, su arte y toda su cultura se entretejieron con la nuestra».

Con orgullo podemos decir que desde su llegada constituyeron un importante factor en el proceso de integración de la nación cubana, hasta nuestros días.

«La inauguración del primer vuelo directo entre Beijing y La Habana, en 2015, permitió un mayor intercambio comercial entre los dos países, que se convierte en mayores oportunidades de cooperación solidaria, porque también la amistad acorta las distancias», concluyó.

En la jornada, descendientes de chinos celebraron el largo camino recorrido por sus ancestros: se reeditó el desembarco en Regla, y en la noche celebraron una gala cultural en la sala Avellaneda del Teatro Nacional. Este 3 de junio, fue otro momento de encuentro para dos culturas lejanas, pero muy unidas.

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