La paz, principal diana de la contrarrevolución en Venezuela

La felicidad de este inmenso pueblo depende de su paz, de su equilibrio social, de que sus instituciones funcionen para hacer posible el bienestar creciente de millones de personas

Autor:

Alina Perera Robbio

CARACAS.— La felicidad de este inmenso pueblo depende de su paz, de su equilibrio social, de que sus instituciones funcionen para hacer posible el bienestar creciente de millones de personas. Cuando el presidente bolivariano Nicolás Maduro ha dicho —y así lo publica este 27 de junio la página web del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información— que pase lo que pase «nuestro Norte es la paz, la tolerancia y la armonía», no está montado sobre un cliché sino que está subrayando una premisa cardinal que es la gran diana de la oposición neofascista.

Los acontecimientos de las últimas horas —los ataques terroristas contra las sedes del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, y el Tribunal Supremo de Justicia—, evidencian el desespero de una oposición conectada con el imperialismo norteamericano, ante la posibilidad de que la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) nazca pronto, blinde a la Revolución Bolivariana, y arranque de cuajo la impunidad con que obran los violentos.

Falta poco para la participación masiva en los comicios del próximo 30 de julio, momento en que serán elegidos los 537 constituyentes que, junto a los ocho que serán elegidos por los pueblos indígenas, instalarán el poder originario, el verdadero poder del pueblo.

La excepcional luchadora chavista Iris Varela, candidata a ese proceso popular, ha dicho este miércoles a los ciudadanos durante el programa Al Aire que transmite Venezolana de Televisión, y así lo hace saber la Agencia Venezolana de noticias (AVN) este 28 de junio, que el pueblo ha hecho acopio de suma paciencia, que debe seguir manteniendo la calma y su capacidad organizativa: «hemos aguantado y ya lo que quedan son (…) días (para instalar la ANC)». Cuando eso sea una realidad, podrán tomarse decisiones, afirmó, que ningún poder en el país podrá objetar.

La ANC será la herramienta que hará posible transformar, como explicó Iris, el sistema de justicia, que frenará la impunidad generada en el país por la inacción de la Fiscalía General de la República. Como ha comenzado una suerte de conteo regresivo hacia el punto de giro que fortalecerá a la Revolución Bolivariana, el enemigo trama y ejecuta golpes muy peligrosos, como el nuevo atentado aéreo terrorista producido este martes.

Actos como esos, ha expresado Iris Varela, «ameritan que vayamos a un proceso profundo de transformaciones necesarias, de cambios institucionales, y vayamos a elevar nuestra bandera moral, porque precisamente es la bandera moral la que distingue al proceso revolucionario».

El ataque

Este 28 de junio la AVN ha publicado la denuncia hecha el martes por la República Bolivariana de Venezuela, consistente en que los ataques terroristas contra las sedes del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interior, Justicia y Paz, y el Tribunal Supremo de Justicia, forman parte de un plan golpista de sectores extremistas de la oposición, con respaldo del gobierno de los Estados Unidos.

Ha salido a la luz el texto íntegro de la denuncia, leído por el ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información, Ernesto Villegas. En el mismo se informa a la ciudadanía venezolana y a los pueblos hermanos del mundo sobre las embestidas armadas del martes.

Se exponen los detalles según los cuales los ataques «fueron efectuados desde un helicóptero Airbus Volcom, modelo 105, siglas CICPC02, hurtado de la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, en La Carlota, Caracas, por parte de un sujeto de nombre Óscar Alberto Pérez».

En el informe se explica que el complotado voló la aeronave hasta las inmediaciones del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interior, Justicia y Paz, en la avenida Urdaneta, y efectúo unos 15 disparos contra la edificación, justo cuando se desarrollaba en la terraza de esta un agasajo a un grupo de comunicadores sociales con motivo de celebrarse el Día Nacional del Periodista. En el momento del ataque, se encontraban allí reunidas unas 80 personas.

Después el helicóptero «fue llevado hasta la sede del Tribunal Supremo de Justicia, precisamente mientras se encontraba sesionando allí la Sala Constitucional del Máximo Tribunal, con todos sus magistrados, mientras un grupo de trabajadores permanecían laborando en sus oficinas. Contra estas personas fueron efectuados disparos y lanzadas al menos cuatro granadas de origen colombiano y de fabricación israelí, de las cuales una no estalló y fue colectada. Dos de estas granadas fueron lanzadas contra los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana que custodiaban el edificio».

El autor material de estos hechos está siendo investigado por sus vínculos con la CIA. El texto deja claro que ataques de esta naturaleza no detendrán procesos como el de la Constituyente.

Este miércoles el ministro de Exteriores venezolano Samuel Moncada, en conferencia de prensa realizada en la sede de la Cancillería de la República, y transmitida por Venezolana de Televisión, declaraba que ante la violencia, los incendios, los asesinatos provocados por la oposición ultraderechista, el pueblo responde «con la paz, la organización, la movilización, la educación, y el voto».

Alertó que «sacar de proporciones el incidente y ponerlo como si fuera un intento de golpe de Estado, así haya sido la intención de los actores, es equivocado puesto que la magnitud no llega hasta allá; la magnitud llega a ser un acto terrorista cuya intención era alarmar, desestabilizar, crear pánico en la población».

Se preguntaba Samuel por qué no se avistan tanques en Caracas: porque la situación, dijo, no lo merece. ¿Habrá que sembrar el pánico en la ciudad porque un psicópata se montó en un helicóptero y tiró unas granadas?, indagaba el Canciller para después expresar: «Hay que perseguirlo, eso sí, con todas las fuerzas debidas».

El acto, analizó, es parte de una conspiración, pero su efecto no era desestabilizar al Gobierno que está en total control de la situación, sino afectar directamente a la ciudadanía. «Si por una reacción extremadamente rápida, disparando de la cintura, sin pensarlo, se derriba ese helicóptero en medio de la ciudad, ahí sí quizás los efectos hubieran sido mucho mayores de lo que estábamos esperando. Entonces hay que tomar en consideración que hay una seguridad aérea pero también hay una seguridad de la ciudadanía», dijo el Canciller.

«Estamos en un proceso de conflicto social, político —reflexionó—, que está lamentablemente degenerando porque una de las partes decidió acudir a la violencia terrorista y se siente amparada por los medios de comunicación internacionales, y por algunos medios de comunicación nacionales, y se siente amparada por un grupo de países que hasta ahora los han estimulado y que ignoran todas las atrocidades que están cometiendo».

Samuel expresó al pueblo, a quienes duele la realidad del país, que llegó el momento de trabajar por la paz, de activarse, de organizarse, de votar por esa paz tan necesaria.

En Venezuela las instituciones que aman la nación han alzado sus voces de repudio por los hechos. En el mundo, los que siempre hacen silencio cómplice —entiéndase Unión Europea y países alineados al acoso imperial— han vuelto a callar. El presidente Nicolás Maduro ha reiterado, y así lo publica este 27 de junio la página web del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, que la situación que afronta el país se resolverá con votos y no con balas.

Con razón ha calificado de acción desesperada a los últimos incidentes que en su entender forman parte de una escalada hacia una guerra civil y ante cuya amenaza abismal el pueblo resistirá sin abandonar los derroteros de la paz.

Si algo saben los enemigos de la Revolución Bolivariana, es que se les acaba el tiempo: la paz lleva al proceso constituyente; y este, como ha expresado este miércoles el presidente de la Comisión Presidencial para la ANC, Elías Jaua, y publica AVN, contribuirá a blindar el modelo revolucionario, legado de Chávez que la derecha nacional e internacional quieren desmontar hasta la última pieza.

«Es el momento de emplear esa fuerza política del pueblo originario —dijo Elías en alusión a la ANC— para transformar un nuevo Estado apuntalado en el poder popular,  en los valores de la ética, de la eficiencia, fundamentales para lograr la estabilidad política, social, la prosperidad económica, un nuevo modelo económico productivo basado en una economía mixta donde nuestra opción es la propiedad social, la propiedad comunitaria, respetando y apoyando la propiedad privada, garantizando la seguridad ciudadana y la paz de la República».

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