La nación bolivariana en un canal de parto

Hasta el 30 de julio, en medio de una violencia que no amaina y de otras adversidades, millones de venezolanos se aprestan para el momento de un voto cuyo valor es estratégico

Autor:

Alina Perera Robbio

CARACAS, Venezuela.— A modo de cuenta regresiva que va calentando los ánimos se viven estos momentos de antesala al próximo 30 de julio, día en que quienes están con la Revolución Bolivariana saldrán a las calles para votar por los 545 hombres y mujeres que conformarán la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

He preguntado a un profesor universitario nombrado Manuel Zabala qué cree del día que está por llegar; se lo he dicho en son de compartir algún análisis, y con fuerza de tempestad me ha ruborizado: «¿Cuál es su llanto? Si me pregunta por la Constituyente, esa va». Junto a nosotros otro profesor, Víctor Odremam, se despide luego de haber explicado a un grupo de venezolanos en el Liceo Andrés Bello por qué la ANC debe ser vista como un ser vivo y no como un compendio de artículos.

Odremam ha dicho que la Constituyente está pensada para transformar la realidad y para transformarse a sí misma. El viejo luchador ha dicho que estos no son tiempos de respetar la estricta lógica del pasado sino de crear la estructura del porvenir. Y en eso están los revolucionarios, jugándose el todo por el todo, intentando refundar un país desgastado en lo material, y desgarrado en lo espiritual por una violencia nunca antes vista, parida por una ultraderecha que sueña con paralizar la nación.

El domingo 9 de julio se movilizaban más de 4 800 000 venezolanos en los 335 municipios del país para dar comienzo a la campaña electoral de los 6 120 candidatos a la Asamblea Nacional Constituyente. Todas esas personas apuestan por la construcción de un porvenir y por perfeccionar el proceso político que lidera Nicolás Maduro.

Como reverso de la moneda, en las redes sociales siguen apareciendo imágenes dantescas, como la de un joven asesinado y desnudo, atado por el cuello a una columna donde los criminales colocaron un cartel con el anuncio de «chavista muerto». La oposición, la misma que alimenta y ejecuta la barbarie, se ha atrevido a decir que la nueva Constituyente generará más violencia en el país.

Inmersa en la campaña por la ANC que durará hasta el próximo 27 de julio, Venezuela sufre la tirantez interna nacida de la ausencia de un diálogo al que Nicolás Maduro no se cansa de convocar y al que no ha querido acudir la cúpula de la oposición.

Para atizar el fuego de las tensiones, y haciendo caso omiso de lo estipulado en las leyes, la autodenominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ha convocado para el 16 de este mes a un «plebiscito».

Según ha publicado este 10 de julio la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), la abogada Durga Ochoa —directora del Frente Nacional de Abogados Revolucionarios Socialistas (Fenar) y vocera principal del Movimiento Nacional de Abogados y Abogadas Patriotas— ha denunciado que las tres preguntas planteadas por la MUD con vistas al sufragio inconstitucional develan «las pretensiones golpistas de la oposición venezolana».

Las tres interrogantes, condicionadas, apuntan a desconocer el actual Estado de derecho: ¿Rechaza y desconoce la realización de una asamblea nacional constituyente propuesta por Nicolás Maduro sin la aprobación previa del pueblo venezolano?¿Demanda a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana obedecer y defender la Constitución del año 1999 y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional?¿Aprueba que se proceda a la renovación de los Poderes Públicos de acuerdo con lo establecido en la Constitución, así como la realización de elecciones y la conformación de un nuevo gobierno de unidad nacional?

Según la abogada Ochoa, la tercera pregunta es la que más deja en claro intenciones golpistas de la MUD, porque la Asamblea Nacional no renueva los Poderes Públicos y, en segunda instancia, porque de conformidad con la legislación «se debe dejar que el Presidente electo por la mayoría de forma democrática concluya su mandato».

En el pueblo es recurrente el sentir de que, cuando a la oposición le conviene, invoca la Constitución chavista de 1999. Ochoa ha reflexionado: «Cuando les conviene, sí aceptan sus sentencias. Es decir, que el Tribunal Supremo de Justicia sí está legitimado para dar una decisión a favor del opositor Leopoldo López (quien se encuentra en arresto domiciliario para cumplir una condena de 14 años por delitos de instigación pública, daños a la propiedad, incendio y asociación para delinquir), pero no está legitimado para dar una decisión cualquiera, distinta, que no favorezca a la oposición. ¿Qué doble moral es esa?».

El plebiscito, enfatizó la abogada, no se encuentra contenido en el articulado de la Carta Magna. En tal sentido hizo referencia al artículo 70, que contempla que son medios de participación y protagonismo del pueblo «la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocatoria del mandato, la iniciativa legislativa, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas».

Se trata entonces, dijo Ochoa, de una interpretación errónea de la norma. La Asamblea Nacional Constituyente de 1999 se planteó la incorporación de la figura del plebiscito dentro de la Constitución, pero en un segundo debate se decidió «no hacerlo por considerar que no estaba dentro de la aplicación que exigía la realidad venezolana para ese instante».

Venezuela está bajo la lupa del mundo. Todos la miran expectantes con vistas al 30 de julio. Aquí las voces que están con la Revolución Bolivariana coinciden en que la ACN es garantía de imperativos como la paz; es la herramienta para echar batallas, desde la ley, contra agobios que golpean al venezolano: los altos precios de los especuladores (algo que parece no tener límites y que va de la mano con la guerra económica que desde el exterior se le hace al país), la impunidad de tantos criminales (sobre todo de aquellos que incitan al odio entre hermanos), y diversos desafíos estructurales y funcionales que en estos años de Revolución exigen rectificaciones (algo humano, retos de los que frecuentemente habla Nicolás Maduro, inevitables en un proceso que pone su empeño en la suerte de más de 30 millones de personas).

El nueve de julio, durante el espacio «José Vicente Hoy» que transmite cada domingo Venezolana de Televisión, la excanciller y candidata a la ANC, Delcy Rodríguez, afirmaba que la nueva Asamblea «es la única vía inmediata que tenemos los venezolanos para superar las expresiones de violencia, odio e intolerancia».

La nueva espiritualidad, dijo, que planteó el presidente Nicolás Maduro como tema a ser incluido en las discusiones de la ANC, garantizará «la superación del odio y el reconocimiento del otro desde la diversidad y la pluralidad política, y va a permitir que los venezolanos nos entendamos».

Un punto de giro histórico aguarda en el 30 de julio cada vez más cercano. Hasta él va el pueblo de Venezuela, ya en una suerte de canal de parto, en medio de las balas, atormentado por el terror y las dificultades del día a día, pero también dispuesto a recuperar la tranquilidad, la alegría y la esperanza. Hacia allá van millones, hacia el instante de una votación cuyo valor es estratégico.

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