Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

El espejo que nos hace falta

En Cuba, la inclusión va más allá de dar la oportunidad y se crean las condiciones para que te desarrolles y puedas serle útil a la sociedad, en igualdad de condiciones

Autor:

Jorge Enrique Jerez Belisario

Cuba se hace sentir en los festivales. Sin  embargo, hay algo que me parece crucial: estas citas nos sirven a los cubanos para mirarnos en el espejo.

Podemos comparar y a simple vista obtenemos el resultado. En reiteradas ocasiones los problemas del estudiantado y de la juventud, sus luchas y exigencias, constituyen batallas ganadas hace tanto, que hasta creemos que nos «tocan por la libreta».

Este jueves departí con Omara Durán en un panel de jóvenes con discapacidad, o limitados funcionales, como les llaman en España; personas con necesidades educativas especiales, como les consideramos en Cuba; o simplemente, como dijo la multicampeona paralímpica, «personas con capacidades extraordinarias».

Para los jóvenes del mundo se hace raro escuchar términos como educación especial, inclusión e inserción plena en la sociedad. Qué se puede esperar de un Gobierno al que solo interesan las personas por lo que pueden aportar y que las evalúa en porcentajes de productividad de acuerdo a la discapacidad que presenten. De qué vale tener guaguas de último modelo que permiten montar las sillas de ruedas, cuando no hay voluntad política para resolver problemas elementales de este sector, la mayoría de las veces marginado.

En Cuba, la inclusión va más allá de dar la oportunidad y se crean las condiciones para que te desarrolles y puedas serle útil a la sociedad, en igualdad de condiciones, con un modelo de enseñanza especial en el que prima la humanidad y en el que a pesar de las carencias de una economía asediada, el hombre es la prioridad.

Puede que no tengamos autos especiales para sillas de ruedas y que aún nos queden barreras arquitectónicas por eliminar, pero en esos casos siempre está la mano solidaria de alguien, porque a los cubanos la sensibilidad nos brota por los poros.

Este jueves, gracias a Fidel, al sistema que hemos construido, pude decir que en mi país la discapacidad no es sinónimo de limitación, y sí de inclusión, voluntad y apoyo; sobre todo porque partimos del concepto de que todos somos potencialmente discapacitados, y hay que seguir educando a nuestra sociedad en tales valores. El mundo tendrá que mirarse en nuestro espejo y nosotros no podemos dejar de hacerlo, solo así seremos fieles a la igualdad plena de la que habla nuestro Comandante en su concepto de Revolución.

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