«Yo siempre he sido libre», Oscar López

Muchas emociones rodearon el cálido abrazo que recibió el patriota puertorriqueño en La Habana

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Hubo muchos momentos emotivos en el acto de solidaridad con que cubanos, puertorriqueños, y ciudadanos de diversos países, convocados por el ICAP, saludaron a Oscar López Rivera, el patriota boricua que por más tiempo ha estado encerrado en cárceles de Estados Unidos, un día después de su esperada llegada a la Isla.

Me emocionó, por ejemplo, el sentimiento profundo que se adivinaba en su mirada y la manera amorosa y casi paternal con que sostenía la nuca de su compatriota Rosa Meneses Albizu Campos, nieta del prócer puertorriqueño, al tiempo que ella lo abrazaba, tras encontrarlo al final de la velada.

O la manera comprometida y franca con que se tocó el corazón con el puño cerrado repetidamente, en gesto de admiración y patriotismo dirigido a Ramón, René y Gerardo, mientras Fernando sentía seguro la satisfacción de tener a su lado otra vez al antiguo compañero de celda, pero libres ahora los dos, en Cuba.

«Con Fernando… los mejores cuatro años que he pasado en la prisión», comentaría después el luchador independentista, en declaraciones a la prensa. «Nos hermanamos (…) Creo que este momento Cuba es un ejemplo de lo que puede hacer la solidaridad de un cubano por un boricua».

Al final de los breves discursos, las décimas y las canciones que le dieron la bienvenida, la terraza del ICAP se había convertido en un pequeño hormiguero de saludos efusivos y expresados o no, pero renovados y sentidos deseos libertarios para Puerto Rico, mientras más de uno pugnaba por llegar hasta Oscar López.

Él recibía a todos con paciencia, con esa humildad tremenda de los héroes, y la cadencia suave en el hablar que tan bien se aviene a su reiterada mención del amor, que para nada amilana la fuerza de su verbo ni la firmeza de su pensamiento.

Oscar López cree en la fuerza del amor y en la posibilidad del mundo mejor.

Los cubanos nos sentíamos tan satisfechos como los hermanos puertorriqueños que acudieron a la cita. Felicité a algunos. ¡Era la fiesta de Puerto Rico!

Entre ellos estaban viejos luchadores por la soberanía y jóvenes como Clarisa, la hija que era aún una niña cuando se lo llevaron a prisión, y hoy lo acompaña convertida en hermosa mujer, mamá, a su vez de una veinteañera que también vino a la Mayor de las Antillas.

«Me siento super feliz. Para mí, Cuba es mi segundo hogar. La he visitado en innumerables ocasiones desde 1995», dijo a JR, y agradeció a Isla «por habernos apoyado, por la solidaridad, por ayudarnos a resistir… a luchar.

«Ahora, después de 36 años, puedo decir que mi papá está ya en casa. Camina libre por las calles de Puerto Rico como está caminando desde ayer por las calles de La Habana», comentó.

Libre, sin embargo, se ha sentido siempre el patriota, según aseguró en una parte de su breve diálogo con la prensa, con lo que seguro aludió a esa decisión suya de seguir pensando como pensaba, sin que la injusticia y las presiones lograran torcerle el corazón independentista.

«Yo siempre he sido libre. Lo bueno es que ahora estoy trabajando, estoy dando pasos por diferentes lugares del mundo tratando de adelantar la causa por la independencia, y para demostrarle al mundo que el colonialismo existe y es un crimen contra la humanidad, porque Puerto Rico sufre hoy ese crimen», declaró, al tiempo que señalaba otra vez a la administración de Donald Trump: «un Gobierno que quiere continuar el saqueo de Puerto Rico».

Puerto Rico:  Colonialismo al desnudo

Sentidas y profundas habían sido también sus palabras en el acto. Oscar López Rivera ratificó la certeza en la independencia de su patria, y levantó su voz antimperialista.

Como «lo peor» que pueda haber en representación de una nación calificó al gobierno estadounidense de Donald Trump, un ejecutivo racista al que no le importa más que la concentración del capital.

Jamás podremos someternos a esa clase de Gobierno, afirmó, ni permitir que haga lo que está haciendo hasta ahora, añadió en alusión al territorio que usurpa su base naval en Guantánamo, al bloqueo, y a su injerencia en los asuntos internos de otros países.

También denunció el «colonialismo al desnudo» que, dijo, se sufre en Puerto Rico, y criticó que se le niegue a su patria la oportunidad a la libre determinación.

Puerto Rico necesita hoy más que nunca el apoyo de todo el mundo, aseveró.

Los compañeros de celda, Fernando y Oscar, libres ahora, en Cuba. Foto: Roberto Ruiz

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