Petro: otra etapa para Venezuela… y para los demás

El Estado bolivariano lanzó este martes su criptomoneda, en una ofensiva por alcanzar un sistema financiero internacional más justo

Autor:

Marina Menéndez Quintero

No puede decirse solamente que la agredida Venezuela esté dando muestras de resistencia y capacidad de recuperación ante los embates a que la somete Washington en todos los ámbitos.

El lanzamiento, este martes, de su criptomoneda, el Petro, resulta un paso casi irreverente en su osadía, pues rompe los cánones establecidos y ubica al Estado bolivariano a la cabeza de quienes abogan por un sistema financiero internacional más justo, en el que los poderosos no puedan dominar mediante el chantaje y la presión. Con ello, Venezuela pasa en este campo de las posiciones defensivas, a la acción propositiva. 

Aunque, como todo lo nuevo, deberá pasar las primeras pruebas, el Petro se dibuja como la moneda que podría desbrozar ese camino y llegar más allá del marcado carácter «de necesidad» con que nace.

Surgida en la urgencia de Venezuela de sortear el bloqueo financiero que le han impuesto las sanciones emitidas por Donald Trump en su decreto del pasado 25 de agosto —para impedir que Caracas pague sus deudas y conducirla al default que le cerraría las puertas a eventuales créditos—, el Petro es la primera criptomoneda perteneciente a un Estado y, por demás, la única entre más de mil de su tipo con respaldo material: cada Petro está sustentado en un barril de petróleo. Y esta circunstancia evitará la volatilidad que ha caracterizado a las criptomonedas existentes hasta hoy. Bueno, por eso también la moneda que acaba de nacer debe identificarse, mejor, como un criptoactivo.

El otro elemento novedoso es que para operar con  las criptomonedas no se requiere la intervención de bancos financieros. Ello, en este caso, deja a Estados Unidos totalmente fuera del juego.

Claro que Washington seguirá ejerciendo presión. Ninguna reacción era ostensible 12 horas después del anuncio de inicio de operaciones del Petro, formulado a las doce de la noche del martes por el vicepresidente Tareck El Aissami, en Caracas.

Pero ya el Departamento del Tesoro estadounidense se había «quejado» desde inicios de diciembre —cuando el jefe del Gobierno bolivariano, Nicolás Maduro, anunció su puesta en vigor—, y las autoridades de EE. UU. advirtieron a sus ciudadanos que podrían ser objeto de sanciones legales si invertían en el Petro.

Hay, pues, suficientes novedades para que la iniciativa monetaria venezolana sea un ejemplo que jalone a los demás. De hecho, en Rusia se habla hace algunas semanas de crear el Cripto Rublo, mientras que en China se acaricia la idea de tener su Yaun.

Claro que al Petro también le han salido sus escépticos y sus críticos, y todavía habrá que esperar cómo se comportan las preventas. Pero, ciertamente, parece que en el sistema financiero y monetario internacional van a cambiar las reglas del juego.

 

Datos monetarios

 

  • Aunque los primeros 100 millones de Petro emitidos este martes están respaldados por 5 342 millones de barriles de petróleo de la Franja del Orinoco, el criptoactivo se sustenta, en general, en las riquezas naturales del país.
  • Venezuela ha dicho que aceptará el Petro como forma de pago de impuestos, tasas, contribuciones y servicios públicos nacionales, tomando como referencia el precio del barril de la cesta venezolana.
  • El Petro podrá ser usado para adquirir bienes o servicios y será canjeable por dinero fiduciario y otros criptoactivos a través de casas de intercambio digitales.

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