La savia vital de Fidel en el Foro de Sao Paulo

A 25 años de su primera reunión con sede en la capital cubana, el Foro de Sao Paulo regresó a La Habana en un verdadero viaje a las fuentes de su energía vital

Autor:

Leonel Nodal

A 25 años de su primera reunión con sede en la capital cubana, el Foro de Sao Paulo (FSP) regresó a La Habana. Una decisión repleta de simbolismo, un verdadero viaje a las fuentes de su energía vital, en un momento muy difícil para los pueblos de América Latina y el Caribe.

Por eso, el acuerdo de rendir un especial homenaje a Fidel se transformó en recuento de sus más inspiradoras ideas y valoraciones del poder de la unidad de acción, la fuerza de la integración, con respeto a la pluralidad y la diversidad de los partidos y movimientos de izquierda, para situar a los pueblos al frente de la construcción de sociedades más justas, equitativas y libres de la dependencia y el saqueo imperial.

Los 625 delegados asistentes a este viaje a la semilla tuvieron la oportunidad de seguir una valoración múltiple del pensamiento y las rutas trazadas por el líder histórico de la Revolución Cubana. En la voz de dirigentes políticos, gobernantes, hombres y mujeres que lo conocieron, compartieron sus razonamientos y recibieron de viva voz las enseñanzas nacidas de un análisis minucioso y certero de la realidad caribeña y latinoamericana, a partir de firmes posiciones revolucionarias y emancipadoras.  

Ante el desafío de la feroz ofensiva revanchista de la derecha oligárquica de restauración de políticas neoliberales, golpes parlamentarios y seudoconstitucionales, los integrantes del Foro de Sao Paulo se mostraron más fidelistas que nunca antes, con una férrea voluntad de reforzar la unidad de acción y la solidaridad combativa.

Invitado a inaugurar la jornada de reflexión sobre la vida y obra de Fidel, el Historiador de La Habana y diputado cubano, Eusebio Leal Spengler puso el acento en la impronta martiana en el pensamiento político de Fidel y su accionar revolucionario. Destacó el acierto del Apóstol al concebir la idea revolucionaria de crear un Partido para guiar la lucha por la independencia de Cuba y evitar que Estados Unidos cayera con esa fuerza más sobre el resto de Nuestra América. Porque ya Martí había comprendido y alertado que las Antillas constituían «el fiel de las Américas». Las revoluciones solo son hijas de la cultura y las ideas, subrayó Leal, al recordar la prédica fidelista para garantizar la obra transformadora.

Así, durante casi cinco horas, interrumpidas por un breve receso, cada intervención aportó un trazo, una vivencia, un recuerdo que contribuyera a definir el fidelismo que inspiró la propuesta de crear el FSP para impedir que en medio del desmoronamiento de la Unión Soviética y el campo socialista europeo, Estados Unidos impusiera en América Latina y el Caribe un reforzado poder hegemónico.

Por el contrario, la unidad, solidaridad y la integración podrían abrirle paso a los contingentes de electores de los partidos de izquierda y movimientos sociales. Esa fue la respuesta que recibió Evo Morales —según recordó— cuando ávido de emprender el cambio en su país le preguntó a Fidel cómo se hacía la revolución, dónde se obtenían las armas. Así se conformó una nueva hornada de líderes populares, confiados en la victoria.

Como narró Dilma Rousseff, ella que fue una de las muchas jóvenes influidas por la Revolución Cubana, la imagen y la prédica de Fidel Castro, encontró fuerzas en su ejemplo cuando estuvo encarcelada, reforzó convicciones en el modelo legado por los asaltantes del Moncada y los héroes de Girón.

El internacionalismo solidario de los cubanos guiados por Fidel Castro para asegurar la independencia de Angola y Namibia frente al régimen del apartheid en Sudáfrica, diría el expresidente mozambicano Joaquín Chissano, sembró en África nuevas esperanzas. Y Fidel les envió médicos y  maestros, porque decía que la libertad y la independencia de los países no estaban completas si no se erradicaban las secuelas de analfabetismo y la insalubridad.

Y el ex primer ministro de Santa Lucía, Kenny Davis Anthony, exaltó que la relación de Fidel con los líderes caribeños siempre fue especial y nunca olvidó el gesto de las naciones (Trinidad y Tobago, Jamaica, Guyana y Barbados) que a principios de la década de 1970 rompieron el aislamiento diplomático que Estados Unidos pretendía imponer a Cuba. El respeto y la admiración que inspiraba Fidel se convirtieron en cimiento de nuestros lazos de profunda amistad, siempre bajo el principio de la no intromisión en los asuntos internos de lo demás.

¡Cuántas lecciones para emprender la nueva etapa de combate a la ofensiva neoliberal y oligárquica! La reunión del Foro de Sao Paulo en La Habana ha sido un rencuentro de discípulos que recuerdan el ejemplo del maestro, con el amor de hermanos y la simpatía de amigos sinceros. Ahí están las versiones de los discursos de cada uno de la generación de presidentes fidelistas —Maduro, Evo, Daniel, Sánchez Cerén— que resisten en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y El Salvador los nuevos empujes desestabilizadores.

Ahí está el hermano Lula, quien asumió la convicción compartida con Fidel y cumplió la misión acordada de constituir en Sao Paulo el nuevo agrupamiento de partidos de izquierda y progresistas, para desde el gigante brasileño convocar al resto de América Latina y el Caribe a juntarse en torno a un programa de acción consensuado y unitario, capaz de derrotar a los que auguraban el fin de la Historia.

Y así, como en poco tiempo después lo consiguieron Hugo Chávez, Evo, Kirchner, Lula, Correa y Ortega, ahora, en esta nueva fase, los integrantes del renovado Foro de Sao Paulo retomarán el camino del éxito. Tal vez la reciente victoria electoral en México del Movimiento de Regeneración, conducido por Andrés Manuel López Obrador, sea la señal.

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