Flores contra fusiles

A partir de esta foto, el llamado flower power (Poder de las Flores) devino suerte de icono de la cultura contemporánea

Autor:

Juan Morales Agüero

Esta singular imagen la captó el lente del fotógrafo norteamericano Bernie Boston el día 21 de octubre de 1967, un par de años después de que Estados Unidos se involucrara en la guerra de Vietnam. La hizo en el curso de  una manifestación pacífica contra la contienda bélica, frente al Departamento de Defensa, en Washington.

Según el propio foto reportero, la imagen tiene un plano ligeramente picado, pues  la tomó desde lo alto de un muro, casi en la entrada del Pentágono. Muestra a varios miembros de la Guardia Nacional encañonando y rodeando a unos manifestantes.

La composición -dicen los especialistas- resalta por su extraordinaria capacidad de sugerencia, pues la policía casi acapara la imagen, mientras que el pequeño grupo de manifestantes queda relegado  en uno de los laterales.

La zona central de la imagen la ocupa un joven hippie de 18 años llamado George Harris, quien, con pasmosa serenidad, introduce flores en los cañones de los fusiles. Al unísono, uno de los policías toma con su mano derecha la flor que le han puesto al suyo, quizás con el propósito de  quitarla y lanzarla.

Lo importante de esta fotografía es el gesto en sí, incluso más que sus protagonistas, cuyos semblantes apenas se pueden distinguir, tal vez por culpa de la perspectiva o por los casos militares que cubren sus cabezas.

A partir de esta foto, el llamado flower power (Poder de las Flores) devino suerte de icono de la cultura contemporánea. Muchos analistas aseguran que esta imagen hizo un aporte mayor al fin de la guerra que cientos de manifestaciones.

El foto reportero Bernie Boston  trabajó durante mucho tiempo para medios de prensa tan importantes como Dayton Daily News, Washington Star y Los Ángeles Times. Falleció el 24 de enero de 2008, a los 74 años de edad.

«Sabía que tenía una buena foto», dijo cuando la tomó para el Washington Star. Sin embargo, sus editores no imaginaron en ese momento la trascendencia que tendría la imagen, y la colocaron en una sección interior del periódico».

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