Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Fidel nos enseñó que las revoluciones tienen que estar conectadas con los pueblos

Estamos en una batalla permanente frente al imperialismo norteamericano en su intento de destruir, desaparecer y aplastar las fuerzas populares que construyen un sistema alternativo al capitalismo y luchan por la paz y la soberanía, dijo a JR Pedro Infante Aparicio, ministro del Poder Popular para la Juventud y Deportes de Venezuela

Autor:

Yuniel Labacena Romero

CARACAS, Venezuela.— Pedro Infante Aparicio es un hombre muy práctico. De todo lo que acontece a su alrededor, en su Patria, en la región y en el mundo, aprende y aprehende. Ese es el sabor que nos deja la conversación con el joven ministro del Poder Popular para la Juventud y Deportes de la República Bolivariana de Venezuela, quien se define como un «soldado de la Patria, militante de la Revolución, del batallón deportivo Bolívar, Chávez y Martí, y cien por ciento antimperialista».

Eso fue lo primero que nos dijo, pero puede leerse también en su perfil de la red social Twitter. Responsabilidad y compromisos claramente definidos.

Juventud Rebelde dialogó con Pedro, a propósito de la celebración aquí del Congreso Internacional de Jóvenes y Estudiantes, en un momento crucial para Venezuela y para toda la región de América Latina y el Caribe. Y también porque su historia de vida está muy ligada a los de los cubanos, entre otras razones, porque tuvo el privilegio de compartir varias veces con Fidel y porque se asume como hijo del Convenio de Cooperación Integral Cuba-Venezuela, ya que es egresado de la Escuela Internacional de Educación Física y Deporte de La Habana.

Por eso, antes de adentrarnos en el mundo de las preguntas y respuestas, considera imprescindible agradecer a los comandantes Hugo Chávez y Fidel Castro «la oportunidad que tuvieron cientos de jóvenes venezolanos de formarse como profesionales, gracias a este acuerdo».

—Hace menos de seis meses se celebró aquí el 18vo. Congreso Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes, y también, en julio último, el 25to. Encuentro del Foro de Sao Paulo, ¿Por qué consideras que las nuevas generaciones regresan a Venezuela?

—Estamos en una batalla permanente frente al imperialismo norteamericano. Después de años de mucha ofensiva de fuerzas progresistas en la región, en los últimos tiempos se han derrocado Gobiernos progresistas como el de Honduras, Paraguay… ahora mismo el de Bolivia, sucedió el impeachment a Dilma Rousseff, el encarcelamiento de Lula, la repercusión contra Rafael Correa… son hechos que nos demuestran que existe un intento de destruir, desaparecer y aplastar las fuerzas populares que perduran y que construyen un sistema alternativo al capitalismo.

«Todo eso nos obliga a recomponer nuestras fuerzas, a articularlas y a encontrarnos para construir una estrategia adecuada que nos permita derrotar al imperialismo en esta nueva situación. Por eso están los jóvenes en Venezuela, por eso han regresado en tan poco tiempo, y nos complace que casi 300 delegados de 28 países de América Latina y el mundo estén aquí aportando ideas y definiendo acciones concretas en favor de nuestros países».

—¿Qué otros propósitos persiguen con este nuevo evento?

—Nos hemos propuesto que todo el que asista al Congreso conozca de verdad la Revolución Bolivariana de Venezuela, una Revolución que solo tiene 20 años y está en formación, una Revolución de la cual no negamos los defectos que puede tener al ser tan joven; pero tenemos una Venezuela libre, solidaria, humana, tranquila, y también una juventud que sueña, que construye. Conociendo esa verdad los jóvenes se convierten en multiplicadores de ella en el mundo.

«Con esta cita también buscamos seguir sumando fuerzas contra un enemigo común para preservar la soberanía e independencia de los pueblos; que esta juventud siga levantando las ideas de la gratuidad de la educación, de la autonomía universitaria, de que las universidades tengan pertinencia en función de las necesidades de sus pueblos.

«A todos nos toca construir la nueva era de las sociedades del mundo, en la que no falte el respeto por el ser humano, una nueva era donde la igualdad, la democracia verdadera y la unión entre los pueblos sea la que levantamos todos, pues jamás podemos estar arrodillados a las potencias imperiales, a las transnacionales…».

—Desde la llegada de Hugo Chávez al poder los jóvenes venezolanos han sido visibilizados, tomados en cuenta y han tenido grandes responsabilidades…

—Precisamente con el eterno Comandante Presidente se detuvo lo que era un proyecto de privatización de la educación. Ahora el 80 por ciento de nuestros jóvenes van a universidades públicas, gratuitas y de calidad. Así también son los liceos a donde va el 99 por ciento de los alumnos de educación media. También la Revolución ha creado más de 25 nuevas universidades y la educación superior ha llegado a los municipios. Hoy tenemos núcleos universitarios para todos los que están en edad y en condiciones de estudiar.

«Otros logros es que se han creado distintos programas para atender tecnológicamente a la juventud, uno de ellos el Proyecto de Canaima Educativo, mediante el cual se entregan computadoras portátiles Canaima, para garantizar en los estudiantes de primaria y liceo un mejor desarrollo cognitivo y su incorporación temprana a herramientas tecnológicas; mientas a los universitarios se les entregan tablets. Todo ello cobra vital importancia en la formación de nuestros jóvenes en esta nueva era digital.

«También, en medio de la guerra económica, criminal y financiera de Estados Unidos contra nuestro país  mantenemos el presupuesto destinado a la educación. Nuestro Presidente constitucional Nicolás Maduro Moros ha dicho que no puede faltar el presupuesto para mantener abiertas nuestras universidades y escuelas, porque la educación es la base fundamental del desarrollo del país.

«Además, existen programas que llevan al fortalecimiento de la juventud, como el Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho) el cual otorga becas a los estudiantes en modalidad de pregrado y posgrado, o el Plan Chamba Juvenil que busca incorporar más de dos millones de jóvenes al estudio y al trabajo. Nuestra Revolución sigue trabajando consciente del enemigo que enfrentamos, pero también de la importancia que tiene la juventud y los estudiantes en pro de la Patria y para ello establece prioridades.

«Otras de las cosas que podemos decir es que en revolución nuestra juventud ha tenido mayores espacios en la participación y gestión de gobierno, hablamos por ejemplo, de cinco ministros, más de cien alcaldes, 180 constituyentes, cinco gobernadores, todos tienen menos de 40 años de edad. Creemos en la juventud como mismo lo hizo el Presidente Chávez y ahora lo hace Maduro».

—Ustedes afirman que las relaciones entre las organizaciones juveniles de Venezuela y Cuba son como de dos hermanas, ¿por qué las definen así?

—No solo decimos eso sino también aseguramos que la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) es una especie de hermana mayor porque fue la que hizo la Revolución hace 60 años; ahí está el joven Fidel, el Che, Raúl… y muchos revolucionarios que en los años 50 derrotaron a las dictadura de Fulgencio Batista y después construyeron una sociedad distinta, una Revolución con todos y para el bien de todos.

«Hoy en Cuba existe una juventud organizada, disciplinada, auténtica, que debate, construye y aporta, que no deja de ser feliz y alegre, y ahí están las claves para salir adelante, para seguir defendiendo la paz y la soberanía de los pueblos. Por eso, nosotros mantenemos estrechamente las relaciones con la UJC, pero también con la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media y de la Federación Estudiantil Universitaria, para que los pares se encuentren y así juntos compartir experiencias y beber de sus procesos, que eso no implica copiar ni calcar modelos, es ayudarnos mutuamente para juntos vencer al imperialismo».

—El próximo lunes 25, se cumplen tres años del paso de Fidel a la inmortalidad…

—Fidel sigue presente y nos guía con su pensamiento en Congresos como estos. Recuerdo que estudiando en Cuba tuve la oportunidad de conversar cuatro veces con él. Fui a dos mesas redondas, una de ellas cuando el golpe de Estado de abril de 2002, y mientras nos estrechaba la mano nos dijo: Tranquilos, muchachos, que Chávez va a volver y la seguridad que sentíamos con sus palabras era enorme porque venía de un gigante como él que venció muchas batallas.

«Después, durante una reunión de la misión Robinson, creada con el objetivo de erradicar el analfabetismo en Venezuela, volví a hablar con él y nos interrogó, en mi caso sobre el deporte, sobre cuantos profesores por cada mil habitantes existían aquí, pues él era un conocedor de todos los temas, nos hacía como un examen y nos ponía nerviosos. Ese día salimos raspados todos, nos fuimos con la obligación de estudiar y aprendernos todo. Son esos detalles los que nos demuestran que era un gran estadista, ese hombre que inspiraba los sueños, a seguir luchando, a seguir construyendo la Patria bonita.

«Fidel nos enseñó que las revoluciones no pueden ser aisladas, sino que hay que conectarlas con la unidad de los pueblos para que perduren; Fidel nos enseñó que la batalla por un mundo mejor es la batalla por la humanidad frente al capitalismo y la voracidad neoliberal que intentan mantener explotados a la mayoría de los pueblos. Por eso, Fidel —tan querido y admirado por su Chávez— un guía indiscutible para nuestra Revolución y una referencia extraordinaria de amor por los pueblos, es expresión concreta de internacionalismo».

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