Una ayuda olvidada

Cuba tuvo importancia decisiva en la independencia de las Trece Colonias norteamericanas

Cuba tuvo importancia decisiva en la independencia de las Trece Colonias norteamericanasAutor: LAZ

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  1. 1

    Jose Luis - 24 de Enero del 2010 7:36:13 CDT

    Magnifico su tabajo.Ha resumido en varias cuartillas una larga historia.Gracias por darme los elementos necesarios para ayudar a que se conozca el enrme papel de cuba en la historia de EE.UU

  2. 2

    Graciela Pena - 25 de Enero del 2010 0:15:43 CDT

    Interesante historia,que una vez más da a la luz,el material conque es forjada la armadura de nuestro pueblo.Dudo mucho yo, que USA,en su afán de pretender ser los más importantes,y los más aventajados en todos los frentes en relación con el mundo,le guste mucho la idea,que se conozca la gran participación que tuvimos los cubanos en su guerra de independencia en contra de Gran Bretaña.Sería muy justo y bueno, que esto fuera conocido por el mundo entero,en especial por el pueblo norteamericano que es el más ignorante,en términos hasta de su propia historia,y si esa historia tiene que ver con Cuba, aun más,pues a ellos acerca de Cuba le enseñan todo lo contrario de lo que realmente ha sido y es Cuba,y nos ponen siempre en un plano inferior al de ellos,y ante los demás.De Cuba la mayoría de las cosas,que se enseñan aquí,son erróneas y tergiversadas a propósito,a tal punto que los norteamericanos desconocen por entero quienes somos los cubanos,pues casi todo lo poco que conocen acerca de nosotros es falso.Para ellos incluso todos los que hablamos castellano,o sea el área de Iberoamerica somos una sola raza inferior a la de ellos por supuesto.No respetan el origen ni la historia de cada uno de los países de América.A Cuba no solo la ignoran por desconocimiento,sino porque quieren,hay excepciones,pero no abundan.Siempre he dicho que es necesario,hacer algo,para dar a conocer,nuestros origenes y nuestra heroica historia al mundo,algo,que ellos no puedan silenciar mediante sus campañas desinformativas,algo que le llegue a las entrañas de su propio pueblo,para que sepan quienes somos verdaderamente y aprendan a respetarnos,como merecemos,pues en USA,nadie nos conoce,nadie sabe quienes somos.Pero aún así este país si se ha empeñado en dar a su propia gente y al mundo una falsa imagen de quiénes somos nosotros.Es necesario que el mundo entero sepa,"QUIENES SOMOS NOSOTROS".

  3. 3

    ALBERTO - 25 de Enero del 2010 9:31:56 CDT

    Ciro: como siempre, muy interesante su trabajo. lo felicito. ¿ cuándo tendremos la oportunidad de ver todos sus artículos recopilados en un libro?. Soy de Varadero y me gustaría saber cómo podría leerlos todos. Saludos, ALBERTO

  4. 4

    Ricardo - 25 de Enero del 2010 10:40:09 CDT

    Por si es de su interés, aquí va otra versión de la historia, que le gustará. O eso espero. Mejor que mi traducción es enviar el texto integro del autor. El hombre que atacó solo ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 23 de Marzo de 2008 Hace tiempo que no les cuento ninguna historieta antigua, de ésas que me gusta recordar con ustedes de vez en cuando, quizá porque apenas las recuerda nadie. Me refiero a episodios de nuestra Historia que en otro lugar y entre otra gente serían materia conocida, argumento de películas, objeto de libros escolares y cosas así, y que aquí no son más que tristes agujeros negros en la memoria. Hoy le toca a un personaje que, paradójicamente, es más recordado en los Estados Unidos que en España. El fulano, malagueño, se llamaba Bernardo de Gálvez, y durante la guerra de la independencia americana –España, todavía potencia mundial, luchaba contra Gran Bretaña apoyando a los rebeldes– tomó la ciudad de Pensacola a los ingleses. Y como resulta que, cuando me levanto chauvinista y cabrón, cualquier español que en el pasado les haya roto la cornamenta a esos arrogantes chulos de discoteca con casaca roja goza de mi aprecio histórico –otros prefieren el fútbol–, quiero recordar, si me lo permiten, la bonita peripecia de don Berni. Que fue, además de político y soldado –luchó también contra los indios apaches y contra los piratas argelinos–, hombre ilustrado y valiente. Sin duda el mejor virrey que nuestra Nueva España, hoy Méjico, tuvo en el siglo XVIII. Vayamos al turrón: en 1779, al declararse la guerra, don Bernardo decidió madrugarles a los rubios. Así que, poniéndose en marcha desde Nueva Orleáns con mil cuatrocientos hombres entre españoles, milicias de esclavos negros, aventureros y auxiliares indios, cruzó la frontera de Luisiana para invadir la Florida occidental, tomándoles a los malos, uno tras otro, los fuertes de Manchak, Baton-Rouge y Natchez, y cuantos establecimientos tenían los súbditos de Su Graciosa en la ribera oriental del Misisipí. Al año siguiente volvió con más gente y se apoderó de Mobile en las napias mismas del general Campbell, que acudía con banderas, gaitas y toda la parafernalia a socorrer la plaza. En 1781, Gálvez volvió a la carga y estuvo a pique de tomar Pensacola. No pudo, por falta de gente y recursos –los milagros, en Lourdes–; así que regresó al año siguiente desde La Habana con tres mil soldados regulares, auxiliares indios y una escuadra de transporte apoyada por un navío, dos fragatas y embarcaciones de guerra menores. La operación se complicó desde el principio: a los españoles parecía haberlos mirado un tuerto. Las tropas desembarcaron y empezó el asedio, pero los dos mil ingleses que defendían Pensacola –el viejo amigo Campbell estaba al mando– se atrincheraban al fondo de la bahía, protegida a su vez por una barra de arena que dejaba un paso muy angosto, cubierto desde el otro lado por un fuerte inglés, donde al primer intento tocó fondo el navío San Ramón. Hubo que dar media vuelta y, muy a la española, el jefe de la escuadra, Calvo de Irazábal, se tiró los trastos a la cabeza con Gálvez. Cuestión de celos, de competencias y de cada uno por su lado, como de costumbre. Calvo se negó a intentar de nuevo el paso de la barra. Demasiado peligroso para sus barcos, dijo. Entonces a Gálvez se le ahumó el pescado: embarcó en el bergantín Galveztown, que estaba bajo su mando directo, y completamente solo, sin dejarse acompañar por oficial alguno, arboló su insignia e hizo disparar quince cañonazos para que los artilleros guiris que iban a intentar hundirlo supieran bien quién iba a bordo. Luego, seguido a distancia sólo por dos humildes lanchas cañoneras y una balandra, ordenó marear velas con la brisa y embocar el estrecho paso. Así, ante el pasmo de todos y bajo el fuego graneado de los cañones ingleses, el bergantín pasó lentamente con su general de pie junto a la bandera, mientras en tierra, corriendo entusiasmados por la orilla de la barra de arena, los soldados españoles lo observaban vitoreando y agitando sombreros cada vez que un disparo enemigo erraba el tiro y daba en el mar. Al fin, ya a salvo dentro de la bahía, el Galveztown echó el ancla y, muy flamenco, disparó otros quince cañonazos para saludar a los enemigos. Al día siguiente, con un cabreo del catorce, el jefe de escuadra Calvo de Irazábal se fue a La Habana mientras el resto de la escuadra penetraba en la bahía para unirse a Gálvez. Y al cabo de dos meses de combates, en «esta guerra que hacemos por obligación y no por odio», según escribió don Bernardo a su adversario Campbell, los ingleses se tragaron el sapo y capitularon, perdiendo la Florida occidental. Por una vez, los reyes no fueron ingratos. Por lo de la barra de Pensacola, Carlos III concedió a Gálvez el título de conde, con derecho a lucir en su escudo un bergantín con las palabras «Yo solo»; aunque en justicia le faltó añadir: «y con dos cojones». En aquellos tiempos, los reyes eran gente demasiado fina.

  5. 5

    Máximo del Valle - 25 de Enero del 2010 13:18:40 CDT

    Instructiva y curiosa lección de Historia. Al final, la conclusión que uno obtiene de la lectura del artículo es, que todos somos amigos de todos y únicamente intereses espurios hacen que consideremos enemigos a quienes realmente no lo son. Un saludo.

  6. 6

    Máximo del Valle - 26 de Enero del 2010 13:10:25 CDT

    Tengo que reconocer que la respuesta de alguno de los comentaristas al trabajo de Ciro Bianchi, convierten la columna semanal en un lujo. Los que tenemos la necesidad de conocer la Historia de Cuba, bien a través de libros o, como en este caso, de entregas semanales, consideramos imprescindibles tanto al uno como a los otros. Saludos.

  7. 7

    Graciela Pena - 26 de Enero del 2010 23:14:29 CDT

    Realmente pasando por aqui,otra vez, y leyendo por casualidad algunos comentarios,que curiosa leo nuevamente,pues amo la lectura,realmente valoro mas aun sus conocimientos y el modo tan inteligente que usted maneja,al compartirlo con nosotros.Aunque no comparto en mi opinion personal algunos criterios,pues yo considero,que nadie es enemigo por equivocacion,sino por su posicion en ciertos y determinados momentos de la vida.Opino que la guerra es un deber dependiendo del punto de vista de cada quien.Por ej en el caso de defender la soberania de un pais,incluyendo la patria de uno, es un sagrado y autentico deber,sin chance a replicas.Y el que no este conmigo en ese instante,puede resultar mi enemigo,sino en ese momento,quizas mas adelante.En fin,he leido comentarios e incluso la historieta del senor Ricardo,la cual considero interesante,pero honestamente me parece que la historia suya esta mejor fundamentada,y es mas autentica, la veo mas probada y real,sin animos de ofender,solo soy una simple lectora,muy adicta a la historia.He leido bastante en mi vida desde que era una nina,y este dato a veces me da ciertas ventajas,modestia y aparte a la hora de discernir cual hecho puede resultarme verdaderamente real en relacion con el otro,aunque respeto lo que cada quien quiera exponer u opinar sobre cualquier asunto,y respeto cualquier criterio tambien.Lo que pasa es que yo me inclino mas a la labor investigativa,cientifica,y bien fundamentada,factores,que estan plasmados y quedan muy claros para mi en cada una de sus historias.Que mas puedo decir a usted senor?,que siga nutriendonos siempre de su gran sabiduria y su increible talento a la hora de compartirlos con nosotros,pues usted,a simple vista se nota que es un gran conocedor,muy instruido,culto,y sobre todo muy inteligente persona,con un toque muy especial,para captar muchos y leales admiradores de su manera tan sabia de escribir.Gracias por sus tan profesionales investigaciones y conocimientos,y por regalarnos su valioso tiempo instruyendonos aun mas con su adnegado trabajo.

  8. 8

    Ricardo Bermúdez - 20 de Noviembre del 2013 16:05:24 CDT

    Buen artículo y buenísima ilustración. Mis felicitaciones a LAZ, buen amigo...