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El Martí de la Plaza de la Revolución.Autor: Roberto Ruiz
Luis Hernández Serrano: en tu artículo ¨La mayor fortuna de Cuba¨ , donde nos muestras una entrevista imaginaria con Cintio Vitier, expones de forma elegante y original aspectos relacionados con nuestro Héroe Nacional. Este talentoso sistema de preguntas me motivó para escribir la siguiente reflexión relacionada con la concepción martiana de ¨la guerra sin odio al español¨. ¨ En El presidio político en Cuba (Madrid, 1871) Martí describe y denuncia los horrores que vivió en prisión y en las canteras de cal de San Lázaro. Fue muy duro para él presenciar los bárbaros castigos a que eran sometidos en aquel infierno a ancianos, niños, débiles mentales¨. Estas dolorosas experiencias, llenas de miseria e injusticias cometidas por la tiranía colonial, provocan en Martí una fecunda y madura reflexión relacionada con una nueva concepción sobre el odio, visto ya como un sentimiento enajenante y destructivo. ¨Al recordar los tan conocidos versos de Abdala: El amor madre a la Patria(…) es el odio invencible a quien la oprime/ es el rencor eterno a quien la ataca/ … escritos en su adolescencia y antes del sufrimiento del presidio, comprendemos la inmensa autoliberación realizada por este joven que se atrevió a predicar y a organizar, ya que no había otra alternativa de liberación, una guerra no solo carente de odio a las personas, sino fundada en el amor constructivo, benéfico para todos, incluyendo al enemigo visible y al enemigo agazapado¨. ¨El Manifiesto de Montecristi (25 de marzo de 1895) que Martí redactó, más con el corazón que con la pluma, es el exponente más destacado de cómo concibió nuestro apóstol la obra magna de la redención de su patria, a través de una guerra necesaria desprovista de odio al español¨. El vasto conocimiento, espiritualidad y eticidad martiana atesorados en toda su partitura política y educativa prestigian la filosofía latinoamericana y constituyen una fuente de sabiduría para todos los seres humanos. La metamorfosis de ¨Abdala¨ a ¨Manifiesto de Montecristi¨ es testimonio de una adulta y altruista evolución del pensamiento martiano, donde de ¨un odio invencible¨ pasa a desarrollar una esmerada doctrina de amor, como antídoto para combatir la naturaleza mezquina y criminal de uno de los sentimientos más indecorosos del hombre: el odio. ¨Si yo odiara a alguien, me odiaría por ello a mi mismo…¨_ sentenció Martí. Fuentes consultadas: Vitier, Cintio. Diálogo sobre Martí, el Apóstol de Cuba/ Daisaku Ikeda y Cintio Vitier. La Habana: Centro de Estudios Martianos, 2001. Batlle, Jorge Sergio. José Martí: aforismos / Jorge Sergio Batlle. La Habana: Centro de Estudios Martianos, 2004.