La onda de los carteles

Autor:

Juventud Rebelde

Los insensibles suelen ser camaleónicos. «Chipojos de circunstancias», les llama un amigo. Sus trucos se adaptan al follaje social del momento.

A esa clase pertenecen algunos choferes indisciplinados que inventan el más insospechado truco para desobedecer la Ley y burlar a la población y a los inspectores en cualquier punto de recogida de personal.

La nueva «moda», irritante sobremanera, es la cantidad de vehículos que circulan por delante de los inspectores sin ni siquiera hacer un alarde de frenar, todo porque exhiben en sus parabrisas unas palabras que al parecer adquirieron categoría de patente de corso.

Es frecuente encontrarse por las calles y carreteras del país con vehículos con diferentes anuncios, algunos diseñados más para evadir la señal de pare que para informar la actividad para la cual están destinados.

La impunidad de que gozan esos «personajes» ha pasado de preocupante a inadmisible en los últimos meses para el cubano de a pie. Cada día son más los que se niegan a recoger pasajeros, amparándose en cartelitos improvisados y en el desconocimiento del tema.

¿Cuántos vehículos usted ve transitando con el conductor como único pasajero, y los verificadores no les hacen ni seña porque portan carteles en los que anuncian pertenecer a diversas entidades?

¿Tiene usted conocimiento de cuántos vehículos no paran diariamente en los puntos de recogida, solo porque en la parte delantera llevan un letrero que dice simplemente Vía Libre?

Lo curioso es que la impunidad que proclaman no está siquiera amparada por Ley. La Resolución 435 del Ministro del Transporte establece claramente cuáles son los únicos vehículos estatales autorizados a no parar en los puntos de recogida de personal.

Con excepción de estos, todos los demás tienen la obligación de recoger pasajeros por dondequiera que transiten, con independencia del «cartelito» que lleven.

No se concibe que alguna institución, de la índole que sea, autorice a sus conductores a no recoger personal, a sabiendas de que con ese proceder impugnan la Ley y el humanismo que proclamamos. Obra en contra de las iniciativas del país para atenuar los problemas del transporte que un chofer deje de parar en un punto de recogida.

A fin de cuentas lo que más decide en estos casos no es el color de las chapas, ni la pancarta que se exhiba, porque son abundantes los ejemplos de quienes, aun estando exonerados por Ley de brindar «botella», lo hacen. Con ese gesto enaltecen aquella frase del Principito: «Lo esencial es invisible para los ojos».

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