Cinco buenas razones para cerrar Guantánamo

Autor:

Juana Carrasco Martín

El análisis, bien documentado, tomó por estos días las páginas de FindLaw, una publicación estadounidense dedicada a noticias y comentarios sobre asuntos legales, y su objetivo está explícito en el título: Cuatro buenas razones por las que Guantánamo debe ser cerrado. Se refiere, por supuesto, al centro de detención que Estados Unidos abrió en enero de 2002 para algunos centenares de detenidos, considerados como «combatientes enemigos» y no como prisioneros de guerra, que fueron llevados a la Base Naval fundamentalmente desde Afganistán, país que la administración de George W. Bush había agredido militarmente unos meses antes.

Joanne Mariner expone dos elementos sustanciales para sustentar sus cuatro razones: su existencia no es justa para quienes están encarcelados allí y es negativa para los propios Estados Unidos.

Las cuatro razones son obvias para cualquier persona de criterio honesto y dos dedos de frente: primero, es un símbolo de la ilegalidad; segundo, los prisioneros han sido arbitrariamente detenidos; tercero, daña a la lucha contra el terrorismo; y cuarto, su existencia debilita la moral de Estados Unidos y su habilidad para exigir a otros que respeten los derechos humanos.

El artículo no es remiso a llamar las cosas por su nombre. La ilegalidad del centro se basa en que está localizado fuera de EE.UU., en territorio extranjero, y lejos del alcance de la jurisdicción de cualquier corte estadounidense, por tanto es un «hueco negro legal».

En cuanto al calificativo de detenciones arbitrarias, añade otros tan evidentes como ese: los hombres allí encerrados han sido abusados físicamente e incluso torturados; llevan años sin proceso legal justo y puestos tras las rejas sobre la base de evidencia secreta.

Para la tercera razón, arguye que ha minado la cooperación internacional y, además, alienado a las comunidades musulmanas. La cuarta es demasiado obvia.

Hay una «buena noticia», al decir de la autora del artículo de FindLaw, de los 775 detenidos que han pasado por allí, solo quedan 430, por lo que más de un centenar han logrado la libertad. También refiere la «mala noticia», nada hace indicar que el centro de detención vaya a ser cerrado, puesto que el Pentágono anunció su plan de gastar 125 millones de dólares para construir un nuevo complejo carcelario en Guantánamo, incluida otra edificación de alta seguridad. Así que lo programado es seguir llevando sospechosos de terrorismo al «hueco negro legal».

Pero creo que ha sido omisa la justa valoración. Hay una quinta razón, que muy bien debiera ser la primigenia y esencial, solo que para llegar a ella se requieren uno de estos dos requisitos, ser cubano o entender la injusta, ilegal y hegemónica actuación que ha tenido el imperio contra Cuba desde que consideró que la Isla debía caer en su regazo como «fruta madura»... Estados Unidos ocupa un territorio que no le pertenece, robado al amparo de una intervención militar, y ha mantenido la usurpación con prepotencia y fuerza.

Sin embargo, a la corta o a la larga, los «errores» se pagan y serán valederas las cuatro razones para cerrar Camp Delta y sus cinco o seis instalaciones de celdas, y sobre todo darle paso a la quinta razón: cerrar para siempre la Base Naval de Estados Unidos, se quitarán las cercas, y los guantanameros entrarán a su bahía y detrás de ellos todos los cubanos. Entonces será como dijo Martí: habremos conquistado toda la justicia...

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