Tiene la palabra, Mr. Paisley

Autor:

Luis Luque Álvarez

Policías norirlandeses patrullan barrio probritánico en Belfast. Foto: AP El pragmatismo, o eso que gustan llamar un gesto de «realpolitik», venció el domingo en la reunión del partido independentista católico Sinn Fein, en Irlanda del Norte: sus miembros, que durante decenas de años fueron reprimidos sistemáticamente por las fuerzas policiales pro-británicas, aceptaron por mayoría reconocer la autoridad de los tribunales y de la Policía local (PSNI).

¿El motivo? Pues que esa decisión allana el camino para la devolución de la autonomía a la provincia, y para la conformación de un gobierno conjunto entre los republicanos (partidarios de integrar el territorio en la República de Irlanda) y los unionistas del Partido Democrático del Ulster (DUP, defensores del status colonial).

Para que se formara el gabinete, el líder del DUP, Ian Paisley, exigía que el Sinn Fein reconociera a los tribunales y a la PSNI. Y es lo que ha hecho el 90 por ciento de los 900 participantes. El primer ministro británico, Tony Blair, notificó su satisfacción por este paso —«una decisión histórica», afirmó—, y aun Sir Hugh Orde, actual jefe de la PSNI, quedó contento.

¿Alguna otra excusa, señor Paisley?

Más adelante veremos. Vayamos un momento al texto del Sinn Fein. Entre sus principales puntos, aparece el respaldo «claro e imparcial a la aplicación del imperio de la ley», y la necesidad de que sea develada toda la verdad sobre los sucios manejos de las agencias militares, policiales y de inteligencia de Gran Bretaña en el Ulster, y que estos sean admitidos autocríticamente por sus responsables.

De igual manera, la PSNI no debe responder a intereses de ninguna formación en especial, se esforzará en ganar la confianza de los independentistas, y se abstendrá de emplear balas plásticas bajo pretexto de mantener el orden, al tiempo que reconocerá la muerte de personas inocentes —niños incluidos— por el uso indiscriminado de esa munición.

Ah, y muy importante: todo con orden, o en clave cubana, «la carreta detrás de los bueyes». El Sinn Fein otorgará este crédito a la PSNI solo cuando Londres restaure la autonomía a las instituciones norirlandesas, y las competencias de Justicia e Interior pasen a depender directamente del gobierno de la provincia, en mayo de 2008.

He ahí el clavo del que se agarra Paisley. No pudo negar el peso real del gesto, aunque se huele cierto intento de cosecharlo como un logro de su intransigencia: «Si me hubieran dicho hace 20 años que los republicanos iban a eliminar uno de los fundamentos básicos del (grupo armado) IRA y del Sinn Fein, me hubiese reído. Pero eso es lo que han hecho».

Como con él siempre hay peros, ya advirtió que los republicanos deben demostrar «en el terreno» la validez de lo que consta en el documento, y que el Sinn Fein ya podría empezar a colaborar con la PSNI en la investigación del asesinato del católico Robert McCartney, apuñalado en 2005 por presuntos miembros del IRA, o ayudando a revelar dónde están los cuerpos de varias personas ejecutadas y enterradas por la organización armada.

Invitaciones aparte, mucho le valdría a Paisley recordar que hace unos días se destaparon complicidades entre la policía y terroristas pro-británicos de la Fuerza de Voluntarios del Ulster, que derivaron en la muerte de más de una decena de republicanos, ¡y a pesar de tan reciente y dolorosa revelación, el Sinn Fein dio un voto de confianza a la PSNI!

Todo a su tiempo, Mr. Paisley. Diga ahora algo mejor.

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