¡Bates dopados!

Autor:

Juventud Rebelde

CARACAS.— El mundo es más chiquito que el propio dicho. Encontrarme aquí a Don Miguel Cuevas no estaba en mis planes. El corpulento ex pelotero trabaja como colaborador en Venezuela desde hace 27 meses. A propósito del tema de los bates ilegales, este hombre nos confiesa que una vez tuvo uno, que solo usaba para las prácticas. Un carpintero se lo hizo especialmente para él.

Lo taladró y rellenó con corcho. Dice Cuevas que al chocar con la bola su sonido era distinto y en realidad no notaba la diferencia, pues para batear largo hay que darle en la cara de la pelota, bien adelantado.

Es posible que los batazos con esos maderos llegaran más lejos, unos 30 pies o más, pero a Cuevas le fascinaban los de güira o majagua que le construía un campesino holguinero nombrado Ramón Hernández.

En mi barrio, cuando pequeño, de eso ya ha llovido un lago, si alguien se aparecía con un bate de pelota raro, enseguida las protestas del otro equipo no se hacían esperar. Solo se calmaban si el bate se ponía en función de ambos.

Recuerdo que los de güira eran los más temidos, pues el bate era más ligero y la bola salía como una bala. Les hablo de la época de la madera, esa que volvió dándole un batazo decisivo al aluminio, como para que lo clásico continuará entronado en este deporte.

El tema lo volví a escuchar en un tope entre soffbolistas aficionados de Canadá jugando en Matanzas. Los bates rellenados con fibras resistentes no se los prestaban a nadie. Eran ilegales y costaban un ojo de la cara. Fíjense, que los batazos todavía no han caído y eso que era en un estadio de pelota.

En las Grandes Ligas de Béisbol nadie se la juega en pasar gato por liebre, porque cuesta cara la gracia. Y sobre eso, quién mejor que Sammy Sosa para hablar de sus cuestionados más de 500 jonrones.

Ahora, en los II Juegos Deportivos del ALBA los federativos pusieron el grito en el cielo al comienzo de las competencias de béisbol. Como una bomba sonaron las palabras Bom bat. Algunos equipos viajaron con ellos. Estábamos en China, pero rápidamente conocimos que ese es un tipo de bate prohibido en todas las ligas.

Estos implementos están barrenados en su interior, donde se compactan el corcho o la fibra, materiales que aumentan significativamente el bote al golpear la bola.

Las normas aclaran, bien claro, que los bates tienen que ser de una pieza única, con superficie lisa y cilíndrica, con un diámetro específico y una longitud no mayor de 42 pulgadas.

Cuántos peloteros no habrán violentado su bateo con trampas en el madero en la historia centenaria de este deporte. Nadie se lo imaginaba o era normal en épocas anteriores, sin embargo, hoy todos se fijan en esos detalles, que cuestan juegos y encumbran a famosos.

Cabría preguntarse si definitivamente esto debe permitirse o no. Ahora bien, en otros deportes, como el ciclismo, por ejemplo, las bicicletas y cascos aerodinámicos son de materiales ligeros y resistentes. Las garrochas, botes de canotaje o de velas, o las pistolas o fusiles... han mejorado tecnológicamente, en perjuicio de las marcas. Así sucede con las ropas deportivas y otros artículos.

Quizá el espectáculo gane con los bates «dopados», pero solo si están legales y al alcance de todos.

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