Esperando el ciclón

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Juventud Rebelde
Vladimir Baños fue muy demorado en la lomita contra Alemania. Foto: René Pérez Massola A pesar de conectar 14 hits y jugar sin errores a la defensa, la selección cubana venció este jueves a la de Alemania por poco margen, siete carreras por tres, y no fue ese ciclón que muchos pensábamos ver durante su segunda presentación en la Copa Mundial de béisbol, con sede en Taipei de China.

Un batazo, el jonrón de Yoandri Urgellés con dos hombres en circulación, acuñó un racimo de cuatro anotaciones en la primera entrada y nos hizo imaginar una práctica de bateo en el estadio Shinchuan. «Parece que podré dormir otro rato», pensé, cuando el reloj avanzaba un poquito más allá de las cinco de la madrugada.

Sin embargo, el mazazo no intimidó a los alemanes, quienes respondieron con tres rayitas en la parte baja del primer capítulo, ligando tres indiscutibles, entre ellos un bambinazo enorme de Kai Gronauer con un compañero en bases. «Mejor hago café, por si acaso», comencé a dudar.

Y estuve acertado, porque el marcador no se movió más hasta el quinto inning, cuando Cuba marcó dos veces por boleto a Olivera (llegó a tercera por error del pitcher), sencillo de Mayeta y triple de Cepeda. Entonces dejé de fruncir el ceño, y desperté con una sonrisa al resto de la familia.

En el séptimo llegó la última de los campeones olímpicos. «Yuliesky dio jit por el cuadro (Rudy corrió por él en primera), Mayeta soltó otra bala al jardín central y Urgellés disparó triple por el mismo lugar», me contaron en la panadería.

Luego, el pinareño Vladimir Baños fue sustituido en la lomita cubana, tras siete innings y dos tercios de labor, en los cuales soportó cinco imparables y las tres carreras de los europeos. Francamente, su trabajo me pareció excesivo ante un rival inferior y en el segundo día del campeonato. No había necesidad de «quemarlo» tanto, pensé mientras caminaba con mi Adriana camino de la escuela.

El mismo zurdo capitalino Arleys Sánchez, quien completó la ruta sin permitir libertades —retiró por ponche y tres roletazos al box a los cuatro bateadores que enfrentó— pudo trabajar otro poquito en su debut mundialista.

Del otro lado, en cambio, el derecho Henkenjohann logró la hombrada de completar el trayecto frente a los bateadores criollos, permitiendo 14 hits, pero recetando cinco ponches. Claro, Alemania sí necesitaba reservar a sus lanzadores para otros momentos, pues ganarle a Cuba era una quimera, con todo y su buena demostración. Pero —del lobo un pelo— les quedó el consuelo de lucir mucho mejor que en su estreno ante Venezuela, cuando perdieron 8-0.

Totales: CUB (7-14-0), ALE (3-4-1); ganó: V. Baños; perdió: T. Henkenjohann.

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