¿No sabe flamenco, señorita? - Opinión

¿No sabe flamenco, señorita?

Autor:

Luis Luque Álvarez
Miss Bélgica enmudeció. Foto: AFP Es rubia y esbelta; hermosa, en síntesis. Domina el inglés y el checo, además del francés, su lengua natal. Pero craso error: no habla flamenco (neerlandés)...

Cuando una presentadora de televisión le hizo una pregunta en esa lengua, Miss Bélgica pidió que se la repitieran en francés. Y allá fueron los abucheos y las burlas del público, que sospecho deben haberla ruborizado.

Ocurrió el sábado pasado en Amberes, la ciudad portuaria de la región de Flandes, al norte. Se «suponía» que la muchacha, procedente de la sureña región de Valonia, de habla francesa, se pudiera comunicar en neerlandés. Por lo que, ante su petición, estallaron las reprobaciones...

Quien no está al tanto de la actual crisis política en Bélgica, se extrañará de que el cielo se caiga por tan poco. A fin de cuentas, si trazamos una comparación, en España no muchos catalanes saben hablar gallego, ni muchos en Galicia habrán aprendido el euskera (la lengua vasca); ni los ingleses tendrán por qué dominar el gaélico, lengua céltica que se emplea en algunas regiones de Escocia, uno de los países que componen el Reino Unido.

Sin embargo, a la veinteañera Alizée Poulicek le llovieron las críticas por no saber flamenco. Valga anotar que me importan un gigantesco bledo tales concursos, inundados de fatuidad y mercantilismo. Pongo el ojo en la cada vez más preocupante intransigencia que ciertos sectores políticos de Flandes inyectan en la gente común hacia la diversidad sociolingüística en Bélgica, y el énfasis particular en la posible división del país, para dejar por su cuenta a la desindustrializada región francófona de Valonia.

De hecho, 190 días después de las elecciones, los desacuerdos entre los partidos flamencos y valones han impedido formar gobierno, pues mientras los primeros desean mayores competencias en cuanto a empleo, justicia, impuestos, salud, telecomunicaciones, etcétera, los segundos creen que, en efecto, ello ensanchará la brecha entre ambas regiones y pavimentará el camino hacia la partición del país.

Es en ese contexto que ocurre el traspié de la flamante Miss Bélgica. Y es esa la razón de la alharaca. Los ricos queriendo separarse de los menos ricos, mientras irónicamente la Unión Europea —cuya sede está justo en Bruselas, la capital belga— pide mayor integración económica y políticas comunes...

Pues bien, si el asunto es preparar la división, algunos en el sector francófono ya advierten un posible escenario: la asociación con Francia. ¿Cómo así? Para el diputado Daniel Ducarme, padre de la idea, una Valonia completamente autónoma sería inviable en una Europa en la que los grandes Estados fijan las líneas, por lo que le convendría asociarse con París, que llevaría las riendas en política exterior y defensa. Lo demás, se gestionaría desde casa.

¿Prosperará el plan? ¿Será acogido como desagravio por los cuatro millones de valones que se ven despreciados por los políticos de Flandes? Suceda lo que suceda, no será cosa de mañana mismo. Previsiblemente, Miss Bélgica y sus paisanos deberán continuar soportando algunas otras incomprensiones en el mismo seno de la culta Europa.

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