El «Estado de Derecho» en casa de Mohammed VI

Autor:

Luis Luque Álvarez
Probablemente, Ahmed Nasser, de 95 años, jamás supo de la existencia de un documento titulado Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación con Marruecos 2007-2013. Hace menos de una semana, le hubiera resultado interesante leer ahí que, para la Unión Europea, el reino alauita posee una visión política general de «fomento efectivo de la democracia» y «respeto de los derechos humanos».

Se habría enterado igualmente de que «Marruecos sigue llevando adelante un proceso de democratización y de consolidación del Estado de Derecho, que se considera el más avanzado de la región». Por desgracia, el 14 de febrero a Nasser se le acabó el tiempo para enterarse, pues murió en una cárcel marroquí.

No, no es que él haya estado en la cárcel por muchos años. Ingresó solo cinco meses atrás, cuando, en un ómnibus, de regreso a casa, discutió con un policía y se le ocurrió echar pestes del monarca, Mohammed VI, el mismito que perpetúa la ilegal ocupación de los territorios del Sahara Occidental desde 1975, a pesar de la voluntad del pueblo saharauí, muchos de cuyos hijos han sufrido la tortura y la desaparición física.

¿Qué le ocurrió al anciano de nuestra historia? Pues que un tribunal le impuso una multa de 1 000 dinares (1 500 dólares) y lo sentenció a tres años de prisión por faltar a los «valores sagrados» del reino.

Es absurdo, pero a nadie le tembló la mano para echar a la cárcel a un señor de 95 años, a quien había que trasladar en silla de ruedas, llevarle comida desde la casa a la celda y cambiarle los pañales. Sus hijos incluso presentaron un certificado de demencia senil, y suplicaron el perdón de Su Majestad, pero en vano: ni se dio por aludido.

¿Es este el Estado con el que la UE, «mundial veladora» de los derechos humanos, tiene un Acuerdo de Asociación desde el 1ro. de marzo de 2000? Si tomamos en cuenta que Marruecos no está en Júpiter —a donde habría que enviar una sonda espacial para tomar nota de violaciones tan escandalosas—, sino ahí mismito, a las puertas, debajo de Gibraltar, ¿no hay ojos en Bruselas que miren y razones que condenen?

Bueno, no hay que romperse la cabeza para entender «euroexplicaciones» como la siguiente, también contenida en el Instrumento de Vecindad: «El Reino de Marruecos es un importante socio de la Unión Europea. La UE es el primer mercado de las exportaciones marroquíes, el primer inversor exterior, tanto público como privado, del país, y su primer mercado turístico. Además, Marruecos contribuye a la seguridad de abastecimiento energético de la UE, pues es un país estratégico para el tránsito de gas argelino y exporta electricidad a España».

Nada de esto sabía Nasser. De haber conocido cuán bien calificados están por Europa el gas y la electricidad... ¡o sea!, el «respeto a los derechos humanos» y los avances en «democracia» y «Estado de Derecho» en casa de Mohammed VI, tal vez no habría abierto la boca aquel día en el ómnibus.

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