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La trata mal tratada

Autor:

Juventud Rebelde
El verdugo siempre mata dos veces;la segunda por silencioElie Wisel*

No es posible hablar de racismo, discriminación y prejuicio racial sin mencionar la significación de la trata transatlántica. Considerada como el motor de la economía mundial en el siglo XVIII y a su vez el movimiento de mayor deportación humana de la historia como proceso migratorio masivo tuvo un efecto irreversible en la población africana esclavizada porque salvo algunos pequeños grupos nunca pudieron regresar a sus países de orígenes.

La abolición como acción legal concluyó hace un poco más de un siglo pero las consecuencias, por la subestimación del color de la piel, se han mantenido vigentes. De manera particular en el continente americano, escenario fundamental del conflicto, el impacto de aquella ignominia constituye todavía un problema para los descendientes de las víctimas.

La trata transatlántica ha sido definida como la mayor tragedia de la historia de la humanidad y la más extraordinaria violación a los derechos humanos que se haya cometido. Tuvo tres características fundamentales expresadas en su magnitud, duración y legitimidad. Según diferentes fuentes se habla de entre 12, 15 o incluso 20 millones de personas las que fueron capturadas y trasladadas al continente americano, colocando de esta manera a la población africana como el arquetipo del ser humano esclavizado.

Con casi cuatro siglos de permanencia, la trata transatlántica fue legitimada intelectualmente a través de los Códigos Negros, un documento que establecía la legalidad de la venta del esclavo africano como una mercancía más.

La esclavitud africana ha sido catalogada como un crimen sin castigo. La UNESCO, con el propósito de sacar a la luz pública el tema, creó en 1992 el proyecto La Ruta del Esclavo, representado por la parte cubana por el escritor Miguel Barnet. Articulada en tres elementos básicos, la propuesta tiene como objetivos la búsqueda de la verdad histórica, recuperar la memoria y establecer un diálogo intercultural.

Como un tema que ha sido prácticamente borrado de la memoria colectiva su asunción como parte de la herencia cultural constituye uno de los grandes desafíos para la sociedad contemporánea. Pero al mismo tiempo, la trata si bien desarticuló al continente africano con pérdidas invalorables, propició el surgimiento de una nueva civilización. Alejo Carpentier definió ese proceso de la siguiente manera:

«El Caribe ha desempeñado un papel privilegiado y único en la historia del continente americano y del mundo. Este acontecimiento es tan trascendental y tan importante que hemos de decir que es el acontecimiento más importante de la historia» «...el suelo caribe, se vuelve teatro de la primera simbiosis, del primer encuentro registrado en la historia entre tres razas que, como tales no se habían encontrado nunca: la blanca de Europa, la india de América y la africana» «...tres razas de una importancia extraordinaria por su riqueza y su posibilidad de aportaciones culturales y que habría de crear una civilización enteramente original»

Aunque la compra-venta de esclavos era una práctica antigua en Europa, la palabra esclavo tiene su origen en «eslavo» de las regiones balcánicas, la trata transatlántica tuvo una dimensión universal. La deportación masiva de hombres y mujeres para ser utilizados como fuerza de trabajo permitió el crecimiento de una economía capitalista con bajo costo de inversiones y grandes ganancias.

Lo que algunos historiadores han llamado «la trata mal tratada» representa un punto esencial para entender la problemática racial actual. A través de su estudio es posible encontrar muchas de las contradicciones políticas y económicas que están presentes en la práctica social.

Para el historiador francés Jean-Michel Deveau**, uno de los más importantes estudiosos del tema «El manto de silencio que ahoga la historiografía de la trata de esclavos desde el siglo XIX, apenas está empezando a romperse». Dice Deveau, quien trabaja por crear una pedagogía sobre este asunto: «en la raíz del tabú están los complejos, las falsas culpabilidades, la vergüenza de enfrentarse a un pasado todavía tan reciente y, por debajo de todo ello, el afán de ocultar los preludios de dramas o enfrentamientos racistas contemporáneos».

A partir de la aplicación de la violencia física, sexual y moral la ideología del racismo intentó borrar los vínculos de los esclavizados con sus culturas originarias. Sin embargo, la población africana en América y sus descendientes encontraron fórmulas de sobrevivencia. El contacto de unos pueblos africanos con otros produjo valiosos enriquecimientos que finalmente fomentaron una cultura de resistencia que trascendió al sistema de dominación y ha llegado hasta nuestros días como arquetipo de liberación.

*Premio Nobel de la Paz

**Africanista

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