¿Sin compromiso alguno?

Autor:

Juventud Rebelde

Sin que haya llamado la atención de mucha gente, se cocina otro escándalo periodístico en los Estados Unidos: el gobierno financia en secreto a medios de prensa y periodistas extranjeros. Organismos gubernamentales, incluido el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Fundación Nacional para la Democracia (NED por sus siglas en inglés), la Junta de Gobernadores para la Radiodifusión (BBG) y el Instituto Estadounidense para la Paz (USIP), apoyan el «desarrollo de los medios de comunicación» en más de 70 países.

In These Times ha descubierto que estos programas incluyen el financiamiento a cientos de organizaciones no gubernamentales (ONG), periodistas, políticos, asociaciones de periodistas, medios de comunicación, institutos de capacitación y facultades de periodismo en el exterior. Las concesiones pueden ir desde unos pocos miles hasta millones de dólares.

«En pocas palabras, estamos enseñando la mecánica, la forma de hacer periodismo, ya sea impreso, en televisión o en la radio», afirmó el portavoz de la USAID Paul Koscak. «Cómo hacer una historia, cómo escribir con equilibrio... todas esas cosas que usted esperaría en un trabajo profesional que se ha de publicar».

Algunas agencias consideran que el «desarrollo de los medios de comunicación» es un concepto independiente, mientras otras agencias lo enmarcan dentro del campo de la «diplomacia pública» u «operaciones psicológicas». Eso hace difícil determinar cuánto dinero entra a través de estos programas.

En el mes de diciembre de 2007, el Centro para la Asistencia a la Prensa Internacional (CIMA por sus siglas en inglés), una oficina dentro de la NED financiada por el Departamento de Estado, informó que en 2006 la USAID distribuyó casi 53 millones de dólares para actividades de desarrollo de los medios de comunicación en el exterior. Según el estudio de CIMA, el Departamento de Estado gastó una cantidad aproximada de cinco millones de dólares en programas de este tipo. El presupuesto de la NED para los proyectos relacionados con los medios de comunicación fue de 11 millones de dólares adicionales. Además el pequeño Instituto Estadounidense para la Paz, con sede en Washington D.C., puede haber contribuido con 1,4 millones de dólares o más, según el informe, que no examinó los fondos que el Departamento de Defensa o la CIA destinan a los medios de comunicación.

El gobierno de Estados Unidos es, por mucho, el mayor proveedor de financiamiento al desarrollo de los medios de comunicación en el mundo, al otorgar más de 82 millones de dólares en 2006, sin contar el dinero proveniente del Pentágono, la CIA o las embajadas de EE.UU. en los países receptores.

Para complicar más las cosas, muchas ONG y periodistas extranjeros reciben financiamiento para el desarrollo de los medios de comunicación de más de una fuente gubernamental de Estados Unidos. Algunos reciben fondos de varios subcontratistas estadounidenses y «organizaciones internacionales independientes sin fines de lucro», mientras que otros reciben el dinero directamente de la embajada estadounidense en su país.

El financiamiento a los medios de comunicación extranjeros por parte del gobierno estadounidense tiene una larga historia. A mediados del decenio de los 70, en el período que siguió al escándalo Watergate, dos investigaciones del Congreso, los Comités Church y Pike —llamados así por los nombres de quienes los dirigieron: el senador Frank Church (demócrata de Idaho) y el representante Otis Pike (demócrata por Nueva York)—, hurgaron en las actividades encubiertas llevadas a cabo por el gobierno de EE.UU. en otros países.

Ellos confirmaron que, aparte de los periodistas financiados por la CIA (tanto extranjeros como estadounidenses), el gobierno de Estados Unidos también subvencionó a medios extranjeros de prensa escrita, radial y televisiva, algo que los soviéticos también hacían. Las investigaciones del Congreso descubrieron que el financiamiento clandestino a la prensa extranjera desempeñó un papel decisivo en el exterior, pero en ningún otro lugar se evidenció más que en Chile a principio de los 70.

«La gran operación de propaganda de la CIA, a través del periódico de oposición El Mercurio, probablemente tuvo la contribución más directa al sangriento derrocamiento del gobierno de Allende y la democracia de Chile», afirma Peter Kornbluh, uno de los principales analistas del Archivo de Seguridad Nacional, un instituto de la investigación no gubernamental independiente.

In These Times preguntó a la agencia si todavía financiaba a periodistas extranjeros. El portavoz de la CIA Paul Gimigliano respondió: «La CIA, como es natural, ni niega ni confirma públicamente este tipo de afirmaciones».

El año pasado, el Departamento trajo a unos 467 periodistas a Estados Unidos a un costo de aproximadamente 10 millones de dólares, según un funcionario del Departamento de Estado quien solicitó el anonimato.

El caso de Bolivia es un ejemplo revelador de un país en que Estados Unidos ha estado financiando el desarrollo de los medios de comunicación. De acuerdo con ese sitio web, en 2006 se patrocinaron 15 talleres en ese país sobre libertad de prensa y de expresión. «Los periodistas y los estudiantes de Periodismo del país debatieron sobre ética profesional, buenas prácticas de reportaje y acerca del papel de los medios de comunicación en una democracia», afirma el sitio. «Estos programas se enviaron a 200 estaciones de la radio en áreas remotas a lo largo y ancho del país».

USAID: «Del pueblo de Estados Unidos»

El presidente John F. Kennedy creó la USAID en noviembre de 1961 para brindar ayuda humanitaria y contribuir al desarrollo económico a nivel mundial. No obstante, mientras la USAID se enorgullece de fomentar la transparencia en los asuntos de otras naciones, en realidad es bastante poco transparente. Esto es especialmente cierto en el caso de sus programas para el desarrollo de los medios de comunicación.

Aunque los investigadores han podido obtener los presupuestos generales para los programas globales de la USAID a través de la Ley para la Libertad de Información, así como los países o las regiones geográficas donde se ha empleado el dinero, los nombres de las organizaciones extranjeras específicas que lo reciben, siguen siendo secreto de Estado, al igual que en el caso de la CIA.

Dos de los más importantes objetivos para la USAID en materia de ayuda al desarrollo a los medios de comunicación son Cuba e Irán. El presupuesto de la USAID para la «Libertad de los Medios de Comunicación y Libertad de Información» para la «transición» en Cuba, a tenor de lo que dispone la Comisión para la Ayuda a una Cuba Libre II (CAFC II), asciende a 14 millones de dólares. Esto representa un aumento de 10,5 millones en comparación con la cantidad asignada en 2006. En el caso de Irán, la USAID tiene asignados unos 25 millones de dólares para el desarrollo de los medios de comunicación para el año fiscal 2008. Es parte de un paquete de 75 millones de dólares para lo que la USAID califica como «diplomacia transformadora» en ese país.

Al estilo de EE. UU.

«Mucho de lo que hacemos en la actualidad se hacía de manera encubierta hace 25 años por la CIA», dijo Allen Weinstein, uno de los iniciadores de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), en un artículo publicado en The Washington Post en 1991.

Creada a principios de los años 80, la NED «se rige por una junta directiva independiente, no partidista». Su supuesto objetivo es apoyar a organizaciones prodemocráticas por todo el mundo. Sin embargo, históricamente, los objetivos de la política exterior de Washington han definido sus programas.

La NED también suscitó mucha atención pública en Venezuela, donde se reveló que financiaba al movimiento contra Chávez. (Fragmentos. Tomado de In These Times)

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