Los demócratas a punto del show

Autor:

Juana Carrasco Martín
El senador Joseph Biden acompañará como candidato vicepresidencial a Barack Obama en la carrera de fondo hacia la Casa Blanca

La Convención del Partido Demócrata de Estados Unidos dará comienzo este lunes en la ciudad de Denver, estado de Colorado, sabiéndose ya quién es el compañero de fórmula de Barack Obama. Lo escogió a la medida de una de las críticas más acérrimas que le han hecho tanto desde la contrapartida republicana, como desde sus propias filas, su «debilidad» e «inexperiencia» en los asuntos de política exterior.

El designado es el senador por Delaware, Joseph Biden, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de ese cuerpo legislativo, todo un conocedor, además, de los intríngulis de la política estadounidense y quien fuera uno de los contrincantes que aspiraba a entrar en la Casa Blanca, y no precisamente como segundón, pero el nuevo papel le viene de perilla, puesto que entonces no pudo demostrar capacidad protagónica y tuvo que retirarse bien temprano de la contienda.

El show electoral adquiere ahora otra categoría en el campo demócrata, mientras que el aspirante republicano, John McCain, mantiene todavía el hermetismo acerca del nombre que estará en su boleta de noviembre, pero algunos que hacen cálculos de cuántos votos puede aportar se preguntan sobre el poco peso que en ese sentido tiene el pequeño estado de Delaware.

Obama y Biden se aliaron a la sombra del Viejo Capitolio de Springfield, en Illinois. Foto: Reuters Como se ve, nada es fácil en esta porfía por ser cabeza del imperio, y desde ya la prensa y hasta un spot televisivo de la competencia, comenzaron a exponer las «vulnerabilidades» de Biden: que si es «arrogante», que si «habla demasiado»... Y le están sacando como trapitos sucios algunas de las opiniones en contra o burlonas que dijo sobre Obama. Pero así son las cosas de la política.

Biden ha estado ocho veces en Iraq y si bien apoyó en un principio la invasión ordenada por George W. Bush, luego se convirtió en uno de sus críticos; también acaba de visitar la conflictiva Georgia, donde Washington se enfrenta desde la sombra a Rusia en el asunto de Osetia del Sur; y ha pisado otro suelo ensangrentado por la guerra, Afganistán, lo que podría presentar como aval en asuntos de seguridad nacional, un tema predilecto en el discurso de McCain.

«Resueltos» esos aspectos de la experiencia —Obama dijo de Biden que era un «socio efectivo» para andar «por aguas internacionales peligrosas»—, la balanceada pareja de senadores se alista para la Convención en que demostrarán la unidad demócrata de cara a noviembre, pues una de las principales oradoras será Hillary Clinton.

El cónclave está concebido como todo un espectáculo hollywoodense en el Pepsi Center, pues el escenario principal de la reunión que se desarrollará entre el 25 y el 28 de agosto sobrepasa en mucho las luces de la entrega de los Oscar y tendrá como espectadores directos a más de 4 000 delegados provenientes de cada punto cardinal de Estados Unidos, 15 000 periodistas y otras miles de personas que también quieren ver de cerca la reunión o participar en el discurso de aceptación como candidato que Obama dará en el estadio Invesco Field, con capacidad para 75 000 espectadores, y que su avezado equipo de campaña ha hecho coincidir con una fecha especial, el 45 aniversario del relevante discurso-legado de Martin Luther King, «Yo tengo un sueño».

No sabemos cuántos estarán en los alrededores con otra intención bien distinta, protestar contra la guerra y exponer los muchos problemas que aquejan a la economía y la sociedad estadounidense...

Contra ellos están prevenidos en Denver, como también sucederá entre el 1ro. y el 4 de septiembre cuando se reúnan los republicanos en la ciudad de St Paul, estado de Minesota. Ambas recibirán 100 millones de dólares de la administración Bush para que movilicen a miles de policías y soldados de la Guardia Nacional que «protegerán» ambas convenciones, empleen sistemas de vigilancia con cámaras de alta tecnología y cerquen las instalaciones hasta con alambradas semejantes a las que rodean su denigrante campo de prisión en la ilegal Base Naval de Guantánamo.

Como si fuera poco la Dirección Federal de Aeronáutica Civil de EE.UU. advirtió del «uso de la fuerza» si hay transgresiones de las restricciones de vuelo en los aeropuertos de esas dos urbes; también vigilan el Comando Conjunto de América del Norte y el Comando de Defensa Aeroespacial, y habrá cierres de autopista.

Esa es la preparación principal. A partir de esos días la suerte está echada y el juego a la democracia se ejecutará con el máximo de luces y fanfarria y no dejarán de ponerse unos y otros más de una sucia zancadilla. De aquí a noviembre habrá entretenimiento de sobra que ponga sordina a los estruendos ciertos de dos guerras que no acaban: Iraq y Afganistán, y a las estridencias de otros conflictos que asoman peligrosamente en un horizonte a la vuelta de la esquina.

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