Ojo pela’o en Venezuela: ¿La callada por respuesta?

Autor:

Marina Menéndez Quintero

CARACAS.— La manera esquiva con que los siempre parlanchines e incendiarios voceros de la oposición han «respondido» a las revelaciones del golpe denunciado por Chávez, asombran.

O tal vez no, y solo sea una actitud consecuente con lo que no pocos bolivarianos alegan: el que calla, ¿otorga?...

Una semana después de que el programa La Hojilla presentara la grabación donde se revela que militares retirados y en activo fraguaban una conspiración golpista con incitación al magnicidio, aquellos siguen sin abrir la boca. Soslayan el asunto o, en todo caso, algunos piden «pruebas» y afirman ahora que la cinta develada es «vieja».

Y claro que no hablo de los militares, donde los traidores cuya fechoría salió a la luz constituyen excepción dentro de un cuerpo apegado a la institucionalidad y, sobre todo, al proceso, que le ratificó de inmediato el respaldo al Presidente y al pueblo.

El silencio raro proviene de los liderzuelos de esa oposición dividida en grandes y pequeños, viejos y aparentemente nuevos partidos: de los otrora prominentes jefes, desgajados y divididos, quienes desde hacía semanas llamaban a protestar, en un claro intento de subvertir que bien parecía el acompañamiento del plan que se alistaba.

Como por arte de magia y de repente, casi desapareció de los medios-portavoces de esa oposición —léase, entre otros, El Nacional y Globovisión—, la cantinela con la cual se ha querido convertir en «pecado» los decretos-ley promulgados por Chávez en el marco de la Habilitante, y los casos de los aspirantes inhabilitados para postularse en los comicios regionales de noviembre.

Manipularon la queja en nombre de la cual más de uno pidió a la gente tomar e incendiar las calles y hasta viajó con ella, intentando en vano obtener el favor del MERCOSUR, de la OEA y, si hubiera sido posible, del Partido Demócrata de Estados Unidos para que metiera sus narices en los asuntos internos de Venezuela.

Cansados al parecer de blandir la mentira, parecería que las leyes y las inhabilitaciones han dejado de preocuparles. ¿O es que tienen otro problema?

Autoridades bolivarianas, miembros del PSUV y gente común que la noche de la denuncia se apostó a las puertas del Palacio de Miraflores para aguardar la llegada de Chávez —a la sazón, en Guárico— y reiterarle su apoyo, han emplazado a los opositores a que se pronuncien.

La exhortación no debe ser en vano. A las puertas de la Fiscalía, las masas pidieron también que se investigue.

En su informe preliminar dado a conocer en la noche del martes, la comisión creada al efecto en la Asamblea Nacional afirmó que siguen las indagaciones para precisar la identidad de todos los implicados, pues una acción como la que se preparaba requería de una «apropiada» matriz de opinión... ¿Quiénes la estaban preparando?

Bajo lupa están otra vez los grandes empresarios de Fedecámaras, sumados de nuevo —recordemos a Pedro Carmona Estanga y el golpe de abril de 2002— a la campaña desestabilizadora, a pesar de que su ámbito no debiera ser el político. También, por supuesto, se encuentran en la mira algunos de aquellos dirigentes opositores, particularmente el Movimiento 2-D, y medios de comunicación como los mencionados, en los que se identifica a sus directores como principales incendiarios.

El presidente de la comisión investigadora en el Parlamento, Mario Isea, informó al plenario de la Asamblea que tres militares en retiro y dos en activo están detenidos, en tanto prosiguen las pesquisas.

Nada sorprende cuando la impotencia del Imperio por detener los cambios en Latinoamérica atiza la violencia y el separatismo golpista en Bolivia, en una acción poco solapada y muy bochornosa que tuvo aquí mismo, hace seis años, su antecedente.

Al menos, ahora están sobre aviso los que otra vez quisieran materializar sus propósitos hegemónicos en Venezuela.

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