Fianza para Wall Street y un tiro para Addie Polk

Autor:

Juana Carrasco Martín

Una fianza (bail out) como curita para el tren descarrilado de la economía y Bush dice: ¡Todo está mejor! Caricatura publicada por Scott Stantis en The Birmingham News. Addie Polk cargó sus 90 años y una pistola, se encerró a cal y canto en la vieja casa donde nació y que ha perdido luego que el consorcio Fannie Mae asumiera su hipoteca en 2007, y se dio un par de tiros. No sé si tendrá que buscar otro préstamo para pagar la cuenta en el Centro Médico General de Akron, la ciudad de Ohio en que vive y donde ahora recibe tratamiento para salvarla.

Por supuesto, la tragedia personal de Addie Polk no tuvo ninguna repercusión entre los titulares de los medios dedicados a las «angustias» de las gigantes financieras en crisis y los presuntos avatares del Plan Bush-Paulson de «salvarlas» con una fianza de 700 000 millones de dólares, aprobada gracias al sometimiento del Congreso de Estados Unidos.

Menos aún habría sido noticia la desesperada acción de la anciana, cuando persistentemente caen desde hace más de una semana los valores en la Bolsa de Nueva York y le van acompañando en el desplome los mercados de casi todo el mundo.

Pero Addie Polk se dio a conocer cuando Dennis Kucinich, representante demócrata de su estado, Ohio, la mencionó el viernes durante el debate de la propuesta de rescate de los multimillonarios: «Esta ley no hace nada por las Addie Polk de este mundo», dijo el congresista luego de dar a conocer la triste historia de la anciana, representativa de los millones de propietarios que ahora encaran la pérdida de sus viviendas hipotecadas. «Esta ley cuida de Wall Street, y puede que por unos días el mercado vaya en subida, pero la democracia está cayendo loma abajo», sentenció.

Pero las medidas que toman la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro estadounidense nada tienen que ver con esos millones de ciudadanos, y tampoco parece estarle dando el más mínimo resultado, pues los inversionistas huyen de los mercados bursátiles como las ratas del barco que se hunde. El problema va más allá de una falta o no de liquidez, Estados Unidos y el mundo se encaminan a una recesión económica con todos sus efectos.

Ya hay un nombre a quien echarle después las culpas de lo que es un fracaso anunciado. El secretario del Tesoro Henry Paulson nombró a Neel Kashkari como secretario adjunto temporal a cargo de la Oficina de Estabilidad Financiera, y será el encargado de comprar los activos «tóxicos» de los bancos. Los mercados voraces abren sus fauces a la ayuda del Estado, aunque siempre han sido ajenos y reacios a la regulación.

Y qué coincidencia, Kashkari, al igual que Paulson, es un ex ejecutivo de Goldman Sachs, uno de los consorcios financieros que debe ser «salvado». Por supuesto, es también uno de los redactores del plan de rescate.

¿Y qué ha dicho Bush en este otro lunes «negro» promisorio de días más oscuros todavía?: pues que el salvamento tardará en tener efecto, pero como «es una economía resistente, es una economía productiva con buenos trabajadores». «Creo que en el largo plazo esta economía estará bien».

En Europa, Nicolás Sarkozy, presidente semestral de la Unión Europea, pidió «calma y sangre fría» a cada uno de los 27 países integrantes de esa mancomunidad cuyas economías también se tambalean. Que cada uno lo haga a su manera, pero que coordine, fue la decisión. En América Latina también caían las Bolsas ante lo que ya se reconoce como quizá la crisis financiera internacional peor desde 1929.

Este lunes, en el Internacional Herald Tribune, el escritor Garrison Keillor calificó de ultraje y robo lo que está sucediendo: «No es su dinero con lo que Wall Street está jugando. Es el nuestro», afirmó; de inmediato preguntó «¿Dónde estaban los policías?», y dejó escapar una queja: «Por otra parte, la fianza federal de Estados Unidos a los mercados financieros (bostezo) es una calamidad que la gente acepta como si solamente fuera otro huracán más. Algo debe hacerse.

Pero nada de ello vendrá de la Casa Blanca o del Capitolio de Washington. Verifíquelo en esta información de la agencia Reuters: «Richard Fuld, el desacreditado presidente ejecutivo de Lehman Brothers, asumió el lunes la total responsabilidad de sus actos por la quiebra del banco de inversión, pero dijo que los reguladores estadounidenses conocían exactamente la información sobre su liquidez y sus activos en los meses previos a su colapso».

Es el contubernio perfecto, por eso Bush les tira la toalla para que el capital nunca pierda.

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