¿Media jarra de Pilsner?

Autor:

Luis Luque Álvarez

Un lector, enterado por mi comentario sobre la crisis económica en Gran Bretaña, de que también dedicaría un texto a la situación en Alemania, me preguntó si pudiera decir algo bueno.

Le dejo la respuesta a la canciller federal germana, Ángela Merkel, quien aseguró el 14 de enero ante el Bundestag (Cámara Baja del Parlamento) que, económicamente hablando, el país «está fuerte y sano». Aunque minutos después añadió: «Tenemos ante nosotros un año difícil».

Lo «difícil» de lo que habla la conservadora Merkel es el aluvión de índices rojos que cae en Berlín a estas horas, cuando el crecimiento económico se ha contraído en 2,1 por ciento. El desempleo, por ejemplo, que disminuyó en 2008 hasta el 7,8 por ciento, ha subido al 8,4, en una tendencia capaz de dejar en la calle, porcentajes aparte, a 3,5 millones de trabajadores. Además, las exportaciones, el puntal de la economía germana —constituyen el 40 por ciento de los ingresos y tienen vinculados unos nueve millones de empleos— han experimentado un descenso. Y ni el poderoso Deutsche Bank, que ha sufrido pérdidas multimillonarias y despedido a centenares, se salva de las malas nuevas...

Tantos números pueden provocar mareos, y si son cifras grises, peor. Mientras el lector se toma un gravinol, podemos decir no obstante que el gobierno de «gran coalición» entre la Unión Cristianodemócrata (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD), ha puesto manos a la obra con dos paquetes de estímulo económico, uno presentado en octubre, y el segundo, dotado con 50 000 millones de euros, a finales de enero, con el objetivo de suavizar el impacto de la crisis en la que es reconocida como la locomotora económica de la Unión Europea.

Y claro, en esta alianza «centroderecha-centroizquierda», todos procuran aparecer ante la opinión pública como los que están arrimando más el hombro y pegando más el oído a tierra. Habrá elecciones en septiembre, y tanto la CDU como el SPD desearían despegarse lo suficiente para no tener que repetir la «Grosse Koalition», sino hacer cómoda sociedad con partidos como los liberales o los verdes, pues a La Izquierda, tercera fuerza política del país, le temen más que Drácula a una ristra de ajos.

El paquete de 50 000 millones de euros, del que el SPD se dice autor, dedicará 17 000 millones a construir escuelas, hospitales y vías terrestres, y así le dará un empujoncito al empleo. Asimismo entregarán un bono anual de cien euros por cada niño (sinceramente, no es mucho en Alemania, y los liberales lo califican de «propina»), y aumentarán la ayuda a aquellos cuyos padres estén desempleados. A los dueños de autos les pagarán 2 500 euros si desguazan el viejo y compran uno nuevo, más ecológico; habrá créditos para las compañías alemanas que lo necesiten, y se promete un «alivio» en los impuestos.

¿Son estas las inyecciones ideales para el enfermo? Mmm..., al menos se parecen a las que otros gobiernos europeos están aplicando para, como dice el presidente galo Nicolás Sarkozy, «mejorar el capitalismo» y evitar que se destruya, una posibilidad lejos de concretarse, pero para la que una prolongada ola de revueltas sociales pudiera ser peligroso combustible. Protegiendo, el Estado se protege...

Desde la Asociación de Sindicatos hay aprobación, aunque explican que tal manojo de medidas de elevado gasto debería crear mecanismos para refinanciarse, so pena de derivar en otra vuelta de tuerca...

Más crítico en su análisis es el partido La Izquierda, en particular con el modo en que están planteadas las rebajas fiscales, aunque varios medios de prensa, entre ellos La Voz de Alemania, también han censurado la pobre reducción de un punto porcentual en los impuestos a los trabajadores y la negativa de aumentárselos a los más ricos.

Según cálculos de la tercera fuerza parlamentaria, si se recaudara un cinco por ciento en gravámenes a los más adinerados, el Estado contaría con 80 000 millones de euros para enfrentar la crisis; de lo contrario, después de los comicios, en los que la conservadora Ángela Merkel pinta para quedarse sentada en la Cancillería Federal, vendrán masivos recortes en los servicios sociales. Porque no habría otro modo de paliar tantas erogaciones...

Hasta ahora, sin embargo, se trata solo de conjeturas. Pero todos, incluso los expertos que avistan mejores noticias antes de 2010, coinciden en que tal es la fotografía económica del país dispuesto a conmemorar los 60 años de la fundación de su República Federal.

Si se cumplen los buenos augurios, millones levantarán una jarra de espumosa Pilsner. Si no..., bastará con la mitad.

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