José Martí y la idea del bien - Opinión

José Martí y la idea del bien

Autor:

Armando Hart Dávalos

Con el propósito de organizar encuentros sobre la contribución de América Latina y el Caribe, hemos propuesto la creación del Club Martiano «La idea del bien». Como se sabe, este es un concepto del Apóstol. Tendría como propósito inmediato probar que las corrientes más universales de la cultura que llaman de Occidente se produjeron en la segunda mitad del siglo XX en América Latina y el Caribe. Acompaño relación de algunas de ellas. Se trata de subrayar el alcance universal del pensamiento latinoamericano y su vínculo con las figuras más importantes de la historia de la humanidad que le precedieron o fueron sus coetáneos. Desde luego, esta es una obra que tendría un enorme valor y requiere mucho tiempo y cooperación.

El proyecto que estamos promoviendo tiene los siguientes objetivos:

•Promover las ideas de Simón Bolívar, José Martí, otros próceres y pensadores de América y la cultura universal. Se trata de investigarlas, estudiarlas y promoverlas en cada uno de nuestros países, así como su identidad nacional y la de nuestra América. Esto se puede hacer solo a partir de movilizar a hombres de ciencia y conciencia y articularlo con los movimientos sociales que están levantando como bandera la defensa de la humanidad, amenazada de muerte en este siglo.

•Junto al desarrollo de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), promover la idea expuesta por el presidente Hugo Chávez en la Plaza de la Revolución cuando recibió el Premio José Martí de la UNESCO, en relación con los vínculos que pueden existir entre el ALBA y la Alternativa Martiana para las Américas (ALMA), cuyo núcleo central es el pensamiento de José Martí.

 •Estudiar el carácter de las relaciones de América Latina con Estados Unidos. Esto tiene un interés universal, y puede hacerse a partir de los grandes pensadores latinoamericanos y caribeños.

•Editar libros y hacer una colección con un título significativo que se refiera al propósito de salvar a la humanidad. Puede hacerse una relación de esos textos que tengan interés universal.

•Brindar a este empeño el apoyo de la prensa y de los medios de comunicación masiva en general. A estos efectos, sugiero estudiar las corrientes más originales de la cultura occidental para confirmar que las mismas tuvieron lugar en nuestra América en el último medio siglo. Estas son:

•La renovación del pensamiento socialista que generó la Revolución Cubana y que nos representamos en Fidel Castro y Ernesto Guevara, y que inspiró a muchos otros movimientos sociales de igual aspiración, en la última mitad del siglo XX.

•La cosmovisión estética, expresada en escuelas de trascendencia e impacto universal, como la literatura de lo real maravilloso de Alejo Carpentier y en los grandes maestros del llamado «boom literario» de América Latina, sin olvidar la epopeya transformadora del idioma español, cuyos artífices pioneros, Martí y Darío, estimularon la actitud creadora e innovadora en todos los campos de las bellas artes.

•El pensamiento social filosófico y ético de la teología latinoamericana de la liberación, cuando la analizamos, no solo como un fenómeno teológico del cristianismo, sino como una propuesta revolucionaria, en función del reino de este mundo.

•La revolución bolivariana propuesta y convocada por el presidente Chávez.

•El nuevo cine latinoamericano, el más reciente espacio de la creatividad latinoamericana y caribeña en el mundo de las artes y de la comunicación.

•El movimiento de educación popular, cuyas concepciones y experiencias han terminado marcando consensos universales en organismos internacionales y gobiernos.

•Dentro de ello debe priorizarse el estudio del pensamiento educacional de Paulo Freyre*.

Para cumplimentar tales objetivos, se concertarán convenios con instituciones de diversa índole con el fin de investigar, estudiar, promover y orientar la búsqueda del quehacer necesario para estos comienzos del siglo XXI. Como conclusión, todos estos pensamientos conducen a «la idea del bien» y el disfrute del más preciado derecho de la creación natural: la vida humana, la cual, como bien se sabe, nos produce placer y satisfacción muy íntimos. En la historia conocida del cosmos somos quienes resultamos capaces de dar la vida por el bien de nuestros semejantes, y para ello debemos luchar contra la pobreza, las desigualdades, la injusticia, las guerras, la explotación del hombre por el hombre, y extender la vida sobre la Tierra y al medio natural que le sirve de sostén.

*Eminente pedagogo brasileño, consagrado a alfabetizar a personas adultas, para lo cual creó un método propio.

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