Juegos Olímpicos de 2016 ¿Ser o parecer?

Autor:

Juventud Rebelde

El próximo 2 de octubre el Comité Olímpico Internacional (COI) elegirá la sede de los Juegos estivales de 2016. Las recientes visitas a Río de Janeiro y Madrid completaron el pase de revista a las cuatro ciudades en pugna. Antes, Chicago y Tokio habían recibido al grupo de 13 inspectores, encabezados por la marroquí Nawal El Moutawakel, medallista de oro en los 400 metros con vallas durante la cita de Los Ángeles 1984.

Por entonces comentamos algunos de los sinsabores que tuvieron nipones y norteamericanos durante la inspección: varios grupos rechazaron la celebración de los juegos en Tokio y Chicago, debido a su falta de proyectos sociales. Pero las recientes visitas dejaron noticias no menos interesantes.

Primero, el tricampeón mundial de fútbol Pelé dio «un toque» a la candidatura de Río al mostrar su apoyo a los Juegos. Luego Carlos Nuzman, presidente del Comité Olímpico Brasileño, destacó las garantías financieras proporcionadas por los gobiernos federal, provincial y municipal para el ambicioso proyecto olímpico carioca, cuyo costo se acerca a los 15 000 millones de dólares.

«Además, en momentos en que se busca atraer a los jóvenes, el COI no puede ignorar que los Juegos en Río sumarán a 180 millones de muchachos de hasta 18 años», enfatizó Nuzman.

Río demostró su capacidad organizativa en los Juegos Panamericanos de 2007 y dos años antes de la cita estival de 2016 hospedará la fase final de la Copa Mundial de Fútbol. Sin embargo, durante la visita del COI se sacó de las calles a una gran parte de los pobres de la ciudad.

El operativo, realizado por funcionarios de la Secretaría Municipal de Asistencia Social, fue registrado por un reportero del diario Folha de Sao Paulo, horas antes de la inspección. «Los agentes no daban informaciones. Se limitaban a enseñar el autobús que llevaría a los “sin techo” a otra parte», relató el informe.

Los directivos del COI también mostraron preocupación por la existencia de las favelas como posibles focos de violencia, aunque las autoridades de Río aseguraron que «la situación será resuelta».

Si se tratara de sonreír y transmitir optimismo, los madrileños tendrían garantizada la sede de los Juegos, pero lo cierto es que la capital española afrontará duros obstáculos hasta la decisión final.

La percepción que se tiene del deporte español en el mundo anglosajón no es la mejor, y los anglosajones son mayoría entre el centenar de miembros del COI que votará en Copenhague, junto a los jefes de Estado de las naciones contendientes.

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, eludió en dos ocasiones la pregunta sobre cómo maniobrarán ante países más poderosos como Estados Unidos y Japón. Y el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, desvió el tema hacia un aspecto mucho más sensible y colorido que político. «De todos los jefes de Estado que estarán en Copenhague, el único que fue deportista olímpico es el Rey», argumentó.

Un dato alcanza para ilustrar tal situación: ni Tony Blair, ni Vladimir Putin, fueron deportistas olímpicos, pero sus conversaciones con los delegados del COI fueron clave en Singapur 2005 y Guatemala 2007, donde se determinaron las elecciones de los próximos juegos de verano (Londres 2012), y de invierno (Sochi 2014).

Es decir, para ser elegida se necesitan hechos y dinero. Madrid cumplió ambas exigencias durante la revisión, con el 77 por ciento de las instalaciones listas para ser utilizadas, y la promesa del jefe de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de que el COI no pagará impuestos en suelo español durante los Juegos.

Pero no todo es color de rosa. Recientemente, Río denunció que un «espía» de Madrid había sido acreditado como periodista de la agencia estatal de noticias española. Otro contratiempo fue el anuncio de la Agencia Mundial Antidoping al gobierno ibérico, y a su secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, de que la reglamentación de su ley antidoping —con restricciones nocturnas a los controles—, puede perjudicar la candidatura.

Lissavetzky aún puede limar estos aspectos controvertidos, porque en el olimpismo —se dice— es casi tan importante parecer como ser. Y entre tanto «estira y encoge» me asaltan las mismas dudas: ¿no habrá un poco de dinero entre los millonarios presupuestos de Río para mejorar la situación de los brasileños «sin techo» y sus coterráneos de las favelas? ¿No podrán crearse empleos en Madrid que disminuyan el creciente índice de desocupados en medio de la crisis económica mundial? Las respuestas se las dejo a usted.

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