Descamisados y matapasiones

José Aurelio PazJosé Aurelio Pazdigital@juventudrebelde.cu
29 de Agosto del 2009 23:25:14 CDT

«¡A ver, dime por qué!» casi me gritaba una amiga, con ese humor tan suyo, mezcla de risa y enojo, en una reciente conversación. «Si mi novio se para en una esquina y enseña sus bíceps y sus tríceps no pasa nada. ¡Él es el tipo! Le cuesta muy caro el gimnasio para que, luego, no pueda exhibir “el producto”. Sin embargo, si yo solo me levanto un poco la blusa, en plena calle, me llaman bruta con P. Y eso no tiene otro nombre que machismo social».

El tema venía a tono con los descamisados. No aquellos muchachones que integraron la escuadra del Che durante la lucha insurreccional y que, tan magistralmente, pintaron en su libro Enrique y Rogelio Acevedo. Hablábamos de los «sin censura» que transitan nuestras calles sin que nadie, por lo general, les llame la atención cuando exhiben el desnudo torso cual efebos romanos escapados de las bacanales de Calígula.

Cuentan las abuelas que por nada del mundo un hijo se sentaba sin camisa a la mesa. Pero los tiempos cambian y las costumbres familiares también, y los calores arrecian, y el Caribe, redescubierto por nosotros en el fondo de las rancias tradiciones españolas, nos ha enseñado que andar ligeritos de ropa no es pecado, siempre y cuando la mesura atempere el gesto.

Los tiempos cambian y las mentalidades también, y lo caro del detergente y las estrecheces del bolsillo común nos hacen entender que hay que ahorrar ropa, mas esto no puede traducirse en desfachatez; en desaliño público.

Puede usted salir «fresco» a paseo, pero con cierto matiz de prestancia. Sin embargo, confundimos lo esencial con lo vulgar y ahí viene el desenfreno.

Quién ha dicho que las populares, por baratas, chancletas Zico son para andar en la calle, o esa camiseta, perdida hace siglos de los comercios como prenda interior, ahora se exhibe, por sí sola, desde un descomunal pecho en cualquier esquina. Los jóvenes la asumen como el último grito de la moda y, de verdad, dan ganas de gritar.

Pero no hay espectáculo como esas desnudas «pechonalidades», exquisitamente afeitadas a pesar de la crisis de las maquinitas en los mercados. Se muestran por doquier, como perniles de cerdo en mostrador de carnicería.

Digo que todos tenemos parte en este relajo «contemplativo». La familia, esa celdilla invisible donde la miel se hace estéril, a veces, por desmedidas permisiones; leyes que no ponen coto a esas obscenidades de esquina; ciertas autoridades públicas, ciegas, mudas y sordas, como Shakira, ante tales desatinos… Y, a pesar de las reiteradas campañas de rescate de valores continuamos favoreciendo conductas que entronizan el machismo como patente de corso.

Decía Platón que «el cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos». Por eso, pienso siempre en Sebastián, un cochero tan distinto a los de hoy. Bajo su humilde pantalón de caqui no podía faltar aquel «matapasiones», blanco como coco y firme soldado de almidón, que le hacía sentirse el macho que era. Pero, por fuera, era otra cosa. Cuando una mujer le pedía, por favor, que la llevara en su coche, sonreía, respetuoso, antes de decir: «¡Adonde mande usted, princesa!» mientras azuzaba, con cariño, a sus bestias.

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    1. 1

      Jose Luis - 30 de Agosto del 2009 7:54:34 CDT

      Supongo que Ud,como yo, pasa de los 50 y su conservadurismo social de buen fe,pero esta divorciado de la realidad.Que de malo hay en que una persona deambule en camiseta en un pais tropical,o que se depile,o se ponga short..sus ideas me recuerdan mi juventud,donde llevar el pelo largo era delito.Cada generacion tiene un modo de expresarse y debemos respetar eso

    2. 2

      Marcos - 30 de Agosto del 2009 8:21:25 CDT

      Comparto lo expuesto en el articulo y sin ser exterderme mucho en animo de respetar su tiempo y el nuestro, agregaria un elemento adicional pues se menciona la responsabilidad entre otros de la familia pero tal vez hay un nivel aun de mayor de responsabilidad, cuando nuestros medios de difusion casi que estimulan similares conductas, particularmente en los programas juveniles incluso por la TV o en escenarios diversos,recuerdo una anectota que me contaron hace un tiempo donde un grupo de jovenes y populares cantantes llegaron a la Tribuna Antimperialista, llegaron vestidos como lo que son, es decir jovenes,con educacion, adaptados al clima excetera pero antes de subir al escenario se cambian su ropa por otra "cosa", nose si llamarle otro vistuario, pues para actuar parece que necesitaban estar a tono con determinadas imposiciones tontas de la moda, este es solo un ejemplo pero se repite constantemente en la TV, es decir se autoriza por los responsables de esos programas que tales formas de vestir sea la adecuada para la actuacion que realizaran, esto naturalmente si nos acostumbramos a verlo en tales programas, no habra forma que la familia pueda tratar de modificar. No escribo para que se publique sino para extender un poco los datos mencionados en el trabajo presentado. Gracias por su tiempo.

    3. 3

      Daniel - 30 de Agosto del 2009 12:47:53 CDT

      Hola. Esto de la “moda” y las normas sociales y también generacionales son las dos caras de una misma moneda pero, a la vez, contradictorias. Cada generación ve en la próxima una ruptura de lo bueno, de lo ideal, de lo decente, de lo correcto. Generalmente queremos y creemos que nuestras costumbres, las que marcaron nuestra juventud, se mantuvieran estáticas porque eran las verdaderamente adecuadas. ¡Craso error! Si vemos una foto o un documental de los años 30 en La Habana, notaremos enseguida que todos vestían trajes oscuros, corbata y sombrero. No importaba si fuera agosto o enero (La verdad no sé como podían hacerlo). Ya en los veranos de los años 50, la gente estaba un poco más fresquita y los que podían usaban trajes blancos, de dril u otra telita más barata, pero fresca y así sucesivamente. Esto es normal que suceda, más bien, es necesario que suceda. Pero, siempre hay un pero, también existen normas y costumbres universales, escrita o no, que dictan los límites de los cambios permisibles dentro de los cánones de la civilización en que vivimos. No creo que haya aun calor suficiente en nuestros veranos que justifique eso de andar semi-desnudos en una ciudad donde tenemos que, en algún momento u otro, tener contacto, ya no solamente visual, si no físico, con personas desconocidas, ya sea en una cola, en una guagua abarrotada, en un mercado, etc. Creo que las leyes consuetudinarias son tan importantes como las leyes escritas. Cumplámoslas y viviremos en una sociedad más civilizada, armónica y apacible.

    4. 4

      Camilo G. - 30 de Agosto del 2009 14:59:43 CDT

      Parece que hay temas que mientras más hablamos, menos nos entendemos. Recuerdo que esto mismo se discutía en este periódico en los años 80... y al final ¿qué hay de malo en vestirse en short y camiseta en un país tropical? ¿o nos debemos vestir como en los años 30, con corbata y sombrero de jipi-japa? ¿¡con este calor!? Creo que la preocupación debe estar en dónde y cuándo usar cada prenda, porque una cosa es andar así por el Malecón y otra es presentarse así en un teatro. Muy acertado Jose Luis: no vivamos ajenos a la realidad y respetemos las formas de vestir de cada época. Con relación a su amiga (porque siempre hay quienes disfrutan encontrándole un enfoque sexista a todo) ¿cómo se llama entonces que todas las mujeres de mi oficina van a trabajar en sandalias y refrescantes blusitas de tirantico -sin perder su elegancia, aclaro- mientras yo tengo que ir en pulover de cuello, zapatos y pitusa? No toque esa tecla, periodista, que en ese sentido las mujeres tienen mucho más beneficios que los hombres. Y no las culpo, son los patrones de la moda en nuestro tiempo.

    5. 5

      Ricardo - 31 de Agosto del 2009 4:24:23 CDT

      Hoy proliferan en internet los espacios de intercambio de amistad donde muchos chicos aparecen en fotos con el torso desnudo, por cierto todos ellos de muy buen ver (cuidado, me gustan las mujeres) que sus buenas horas de gimnasio les ha costado. Si de esta guisa aparecen, que duda cabe, es porque tienen éxito. Parece ser que a las chicas les gusta y les escriben. Por eso cuando me tropiezo con una mujer que empieza a contarme la milonga que a ellas les gustan los hombres inteligentes, cultos, trabajadores, buenos padres, aquella matraca de que lo esencial es invisible a los ojos, y bla, bla, bla,… mientras le digo a todo que sí afirmando con la cabeza, por aquello de que nunca me peleo con una mujer, por dentro voy pensando: a otro perro con ese hueso, es verdad que yo me he chupado el dedo, pero solo de bebé y de eso hace ya siglos.

    6. 6

      Celia Frometa Escobar - 31 de Agosto del 2009 10:42:04 CDT

      Pienso que es un comentario muy atinado, hacemos ojos ciegos ante tanta desnudez en la calle, se ha perdido el respeto y la educación, con el concepto de moda en los labios los que asi visten se justifican, sin saber realmente que es la moda y como llevarla acorde a la edad y donde se vaya, los hombres andan sin camisas, en chancletas por la calle sin que pase nada, ni una multa, las mujeres se ponen corses como si fueran blusas y creen que andan muy elegantes, se ha perdido el respeto al vestir segun los lugares que se visiten, sea a un hospital, al teatro, a una boda, ya las personas no distinguen y donde quiera los ves con short y chancletas como si fueran las unicas prendas de vestir que hay, pienso que es hora de que las instituciones se vuelquen de a lleno en eso y pongan restricciones a la hora de acceder a estos lugares que se haga con el vestuario adecuado, pues el calor no puede ser una justificación para este mal vestir, ni tampoco la situacion económica pues muchas de esas ropas son mas caras que cualquier otra prenda de vestir por el solo echo de estar a la moda. Agradezco mucho la posibilidad de emitir mi criterio. Gracias

    7. 7

      CRC - 31 de Agosto del 2009 15:04:13 CDT

      Lo malo de ser permisivo con los descamisados bajo el sol es que cuando nos dan un dedo tendemos a cogernos la mano y nos creemos que podemos estar en esas fachas en cualquier sitio y se debe ser más exigente en los cines, teatros, hospitales, restaurantes, etc. Lo otro es que las medidas deben ser para todos: los turistas extranjeros tampoco deben andar sin camisa y debe exigírseles igual que a los cubanos. No deben haber dobles raseros. Yo he visto a extranjeros con mochilas y shorts en el Gran Teatro de La Habana en una función del Ballet Nacional. ¿El que paguen en divisas la entrada los hace intocables? ¿O es que nos da pena impedirles la entrada por no afectar el turismo? ¿Irían esos mismos a una función similar en su país de origen con una vestimenta tan informal? Seguramente no.

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