Cualquier lugar es tu tierra

Autor:

Jesús Arencibia Lorenzo

Zarpar fue siempre difícil. Porque la muerte, que no conoce rostros ni temperaturas de alma, corta al final todas las travesías. Izar velas «a vencer o a morir», como lo hiciste, ha sido y será asunto de gigantes. Tú llegaste a muchos puertos. Abriste muchas trochas. Desbrozaste tantos imposibles…

Juan del barrio con tus 11 hermanos. Juan del pueblo para el Día-Asalto. Juan del tiempo en los versos perdurables. Dejaste a La Lupe para entonar La Bayamesa y enamorar, definitivamente, a las cubanas.

Sonrisa y silencio. Pasar casi sin que te vieran, pero que cuando te vieran, los mezquinos no pudieran pasar. Cuchara de albañil y asombro de artista. Fusil de los que truenan y mano suave para tocar esencias.

Cómo le explicamos a nuestro corazón que saliste de nuevo. Que fue otra batalla, con el rostro más amargo… Cómo, si Granma y Moncada y Sierra y Enero son palabras que en tu voz amanecían distintas. Cómo, si no diciéndoles a los que vienen que las horas de fundación llevan el verbo Almeida.

Y cuando este domingo, de 8 de la mañana a 8 de la noche —saludo y despedida a los recuerdos vividos—, en el Monumento a Martí de la Capital y en el de Maceo en Santiago, y en el de toda Cuba repartida en sus provincias, vayamos a verte en la ausencia… de qué forma negar que Es soledad lo que nos duele.

Ay, hombre bueno, negro Juan, Comandante, cualquier lugar —hasta siempre— será tu tierra.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.