24 °C Recuerdo muy bien la impronta de Ana Torres, quien me impartió preescolar. Era de La Habana y viajaba todos los días a Güines a darnos clases. Ya era muy mayor. A ella debo que con casi cinco años anotara en mi memoria que dondequiera que escuche el Himno Nacional debo detenerme y ponerme en firme.
Luego vinieron otros cuyos nombres apenas recuerdo: Elsa, la maestra de primero a cuarto; los profes del «Tony Briones», cuando decidí que quería ser biólogo; o los de la vocacional Lenin, que entre 1990 y 1993 me enseñaron a pensar y a soñar. Con la Universidad descubrí a los profes de la Facultad de Biología, quienes en aquellos complejos años del 93 al 98 hicieron de mí un biólogo y que me replanteara muchos de los valores de un ser humano.
Después llegaron los estudios de maestría en la misma Facultad y con profesoras como Olimpia Carrillo, Alma y otros seguí preparándome en mi profesión.
Ahora, que soy investigador del Instituto de Ciencia Animal y escribo mi tesis de doctorado para defenderla en la Universidad de Zaragoza, donde mismo estudió el Apóstol, reconozco que sin el apoyo de profes e investigadores del ICA, como los doctores Ramón Bocourt, Febles o Juana Galindo, ni siquiera podría soñar con esto.
Pero de todos los profes, debo reconocer que dos han sido imprescindibles: mi madre, profesora de Biología, y mi padre, profesor de Física e Historia en su momento. A ellos les dedico mi mayor homenaje por encauzar mis sueños y apoyarme en todo momento.
A Fidel y a la Revolución nunca está de más agradecerles, aunque está implícito. Un nieto de un cortador de caña y un chofer de alquiler nunca tendría unos padres maestros o un doctorado en Ciencias Veterinarias en España, sin una Revolución y un Fidel que viraran el mundo al revés y convirtieran la utopía en realidad.
A todos ellos llegue mi modesto homenaje, y también a los nuevos maestros, esos que dentro de unos años serán más maduros. Mi reconocimiento al valor por asumir una tarea de las más dignas, tal vez de las no remuneradas justamente en ninguna parte del mundo, pero cuya importancia nadie niega.
*Esta es una de las historias que los lectores compartieron con JR a propósito del Día del Educador.
Increible cuan profundo es el mensaje de esta persona, cuyo nombre no veo en la publicación. No obstante nos hace recordar a muchos, esos profesores que funcionaron en su momento de escalones fundamentales para elevarnos en nuestra vida. Ahora mi hijo de 5 años, comenzó sus estudios preescolares, y por obra del destino ademas de ser la misma escuela son los mismos maestros que a su padre inculcaron valores, claro esta mucho mas veteranos o mejor dicho con mucha mas juventud acumulada. Sea para todos los profesionales de la educacion, mi gran felicitacion en su dia, y porque no tambien a los jovenes no tan profesionales que han comenzado la ardua tarea de ser maestros. Un feliz año nuevo a todos, Salud y Suerte... Les Desea, Daniel Zayas
Sin dudas, el magisterio es una gran obra, podria decirse la mayor. Claro que son imprescindibles. Todos. Desde los que nos eneñan las primeras letras y los primeros sonidos hasta los que nos acompañan en nuestros últimos dias de estudiantes, tanto en un tecnologico como en la universidad. Siempre son personas recordadas, unos por muy severos, otros por muy buenos, lo cierto es que sin ellos, no hubieramos llegado al lugar que cada uno escogio como futuro. Son tantos los nombres, que temo olvidar alguno. Quizas muchos hayan ya desaparecido fisicamente, pero su obra esta ahi, en cada uno de nosotros. Muchas gracias por todo lo que han hecho. Muchas felicidades educadores en su dia.
¿A qué otro mejor maestro hacer referencia que a nuestro máximo líder, quien ha dedicado toda su vida a lograr la dicha y la felicidad plenas de que hoy goza nuestro pueblo colmado de la abundancia ideológica de la que nos alimentamos los revolucionarios cubanos cada día? Está bien que se mencione a los maestros pero primero hay que mencionar al Comaandante en Jefe. ¡Vivan Fidel y Raúl para que nos sigan guiando hacia la libertad y la igualdad plenas del hombre en el mundo nuevo del socialismo cubano!
Muy cierto, amigos, especialmente por los párrafos finales del artículo. Hay que estar agradecidos de Fidel y de Raúl: los primeros maestros de todos los cubanos. Personalmente no pude graduarme en una Universidad pero soy el director y editor de la revista semanal CubaenVivo.com gracias a la Revolución y a Fidel.