La jungla

Julio Martínez MolinaJulio Martínez Molinadigital@juventudrebelde.cu
21 de Enero del 2010 0:37:21 CDT

No, no voy a hablar aquí de La Jungla, la obra de Wifredo Lam, sino de otra, la de asfalto en variante de tránsito.

Permitan los lectores personalizar el inicio de la historia. Recién pasé las de Caín para hacerme de la licencia de conducción, la segunda, la de motor grande (en jerga técnica ni sé cuál es, lo juro) y no la de paseo que poseía hace diez años.

Como las mujeres de Almodóvar, estuve al borde de un ataque de nervios al desaprobar los dos primeros exámenes prácticos. Hasta que al fin…

Confieso que aunque, entonces, entendía el rigor de quienes examinan, no aquilataba su dimensión con la totalidad de miras que ellos lo hacen.

No se llega aquí al extremo de cierto país en el cual, de acuerdo a una información publicada en la sección Hilo Directo de Granma, una frágil viejecita debió pasar la prueba cerca de 800 veces, pero se trabaja con celo, diligencia y responsabilidad.

Mas el problema no está ahí. La cosa empieza luego en la calle, cuando se olvidan reglas, son pasadas por alto las normas e impera la ley del más fuerte. Esto es la rastra que se atraviesa, el camión parado en la esquina que hace imposible la visibilidad del conductor de la transversal, el ladrón de vía, el ebrio al timón…

El comodín del indisciplinado vial es «a mí no me va a pasar». Pero el accidente llega, tarde o temprano. Y lo más penoso es que no solo lo implica a él, sino al inocente que queda lastimado, dañado física, material y emocionalmente, o incluso muerto a causa de un simple apuro, una «travesura» o una mera demostración de fuerza tan vista en tanto estúpido «vehiculizado».

Nunca he abogado por los extremismos, en nada. Y en Cuba están bien delimitadas las medidas de los agentes de tráfico contra los infractores.

Pero al parecer se hace necesaria mayor energía en su aplicación, porque si tuviéramos la intención de publicar aquí la lista de irresponsabilidades que han derivado en pérdidas económicas y de vida a través de los años, no habría periódicos para hacerlo, de tan comunes y reiteradas.

Mayor acción restrictiva contra ese negligente que se coge in fraganti: eso siempre es al menos tan importante a nivel social como revisar la licencia u otros procederes de rutina.

Si a las malas mañas de los depredadores del asfalto, sumamos la ligereza de ciertos conductores de coches o bicicletas, los baches y la insuficiente señalización, los cuatro jinetes del Apocalipsis para quien conduzca un volante en Cuba —para no hablar de las calles canibaleadas entre agujeros y zanjas cavadas al arbitrio privado, los desniveles de las carreteras, centenares de perros sueltos, la hez equina derramada, el aceite vertido por equipos sin las condiciones para transitar—, llegamos a una conclusión que no por colegida se hace menos dura de digerir: manejar supone difícil carrera con obstáculos.

Todo por su nombre. La misma ignorancia o mala leche apreciada en muchas personas en diferentes expresiones de la vida cotidiana es traspolada al hecho asfáltico.

Hay quienes proyectan los vacíos de su existencia mediante el enojo al timón; otros, por el contrario, sus triunfos económicos —ahí entra el nuevo rico con sus equipos adquiridos a miles y miles— mediante una alegría desbordante a ritmo de «Soy un animal» en la reproductora.

Viene luego lo de todos sabido. Pero ni cinco ni cien años de cárcel pagan ninguna vida inocente.

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    1. 1

      fllorente_05 - 21 de Enero del 2010 5:18:55 CDT

      Es cierto pero y la policía de tránsito qué hace?... Es la que debe controlar todas esas irregularidades y prácticamente no lo hace dado que hay tantas indisciplinas y no se ve a la policía de tránsito en esas funciones. Las podemos ver revisando a todo el que lleva una jaba en la mano, pidiéndoles el carné de identidad a las personas como si uno fuera un extraterrestre, o sea en cualquier cosa menos en las funciones que deben. Escasean demasiados las señales y de las calles ni hablar en el estado en que están, o sea que si la policía de tránsito se dedicara a poner multas a los indisciplinados con más frecuencia y hubiera las señalizaciones que se necesitan seguro se redujeran bastante las indisciplinas. Por ejemplo, en Santa Clara, una ciudad de las más grandes hay un solo semáforo, el peligro es inminente para todos, tanto vehículos como para peatones y está roto por cierto...

    2. 2

      ARGOTTE - 21 de Enero del 2010 8:06:29 CDT

      Mis saludos Julio Martínez M. Buen artículo, lo felicito. Es cierto que cien años de cárcel no devuelven la vida inocente pero castiga. Aún en Cuba las leyes son benevolentes. Hay países y no diré en cuáles para no despertar suspicacias, que con solo ser detectado ebrio y conduciendo, va directamente a juicio por "presunto homicida imprudencial". O que a la tercera falta grave le retiran definitivamente el permiso. O esta que parece de película: el peatón nunca es culpable de nada, aún tirándose enfrente del vehículo, a no ser que deje una nota de suicidio. En cuanto a la obtención de la licencia, le digo que yo reprobé cinco veces el práctico de moto aquí en Cárdenas. No sé cómo será ahora pero en aquella época era más fácil matar un burro a pellizcos. Los exámenes estaban plagados de ambigüedades de criterios, extremismos, subjetivismos. Usted llegaba a dudar si estaba examinando para chofer de moto o piloto de jumbo.

    3. 3

      Graciela Pena - 24 de Enero del 2010 23:19:27 CDT

      Qué puedo decir de este tema?,es tan complejo,por ej, dice mi esposo que si en un lugar del mundo, se le otorga bien licencia de conducción a un chofer ese es Cuba,pues allí si hay que ser chofer para sacar la licencia de conducir,mientras que en otros lugares como todo lo constituye un negocio,no profundizan mucho acerca de si la persona sabe manejar o no?,por eso hay tantos locos sueltos en la calle, sin saber manejar, ocasionando accidentes.En cuanto a si te paran por andar ebrio o no en otros países,si es cierto,aunque el paso de los castigos, también a veces es algo musical.Muchas veces depende tambien de quién eres,el castigo que llevas,este también es un hecho.En otros países como todo es un negocio,el dinero es muy importante.A veces la justicia trabaja,con un poco de suerte y sobre todo dinero.A veces,si eres el afectado y no tienes donde caerte muerto y el que te afectó tiene mucho dinero como para costear un buen abogado,puede darse el caso que incluso el chofer ebrio mate a uno,mande a dos al hospital,incluso teniéndose que pagar los gastos los mismos afectados,y salga absuelto sin problemas,pues poderoso caballero es Don dinero,y esto último, es basado en hechos reales,no simples hipótesis.Pienso,que la organización,la leyes que se editen,y el cumplimiento a cabalidad de las mismas son lo más importante.Las leyes deben ser consistentes,sólidas,precisas,muy directas y establecerse con mano bien dura.También de acuerdo a las condiciones del país deben producirse sus leyes,esto creo yo,aunque no creo que las leyes cubanas sean tan flojas,como parezcan ser,a veces la flojedad viene aparejada al mal trabajo de algunos que son los que echan a perder el buen trabajo de otros,sobre este punto si hay que trabajar férreamente y sin descanso,pues una papa podrida suele echar a perder un saco y las perdidas podrían ser cuantiosas.Esto es lo que yo pienso.

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